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lunes, 18 de noviembre de 2013

Descubren un volcán bajo el hielo de la Antártida

Descubren un volcán bajo el hielo de la Antártida
Investigadores informan en la edición digital de la revista 'Nature Geosciene' del descubrimiento de un nuevo volcán humeante a un kilómetro bajo el hielo de la Antártida Occidental, al que todavía no han dado nombre. Los científicos, que no estaban trabajando para descubrirlo, sino que estudiaban otras cuestiones cuando lo hallaron, hablan de la posibilidad de que su calor aumente la tasa de pérdida de hielo de una de las principales corrientes de hielo del continente.

En enero de 2010 un equipo de expertos diseñó dos líneas de investigación con distintos sismógrafos en la Tierra de Marie Byrd, en la Antártida Occidental, siendo la primera vez que los expertos desplegaban diversos instrumentos en el interior del continente para poder operar durante todo el año, incluso en las partes más frías de la Antártida. El sismógrafo matriz usó perturbaciones creadas por terremotos distantes para obtener imágenes de hielo y roca en lo profundo de la Antártida Occidental. El objetivo, según explica Doug Wiens, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos, y uno de los investigadores principales del proyecto, era esencialmente medir la capa de hielo para ayudar a reconstruir la historia climática de la Antártida.

Para hacer esto con precisión, los científicos tenían que saber cómo respondería el manto terrestre a una carga de hielo y dependía de si estaba caliente o frío y líquido o viscoso, por lo que analizaron los datos sísmicos para comprobar las propiedades del manto. Así, el software automatizado de detección de eventos se puso a trabajar para identificar los datos de cualquier suceso inusual.

Cuando la máquina se encontró con dos ráfagas de eventos sísmicos entre enero de 2010 y marzo de 2011, la estudiante de doctorado Amanda Lough miró detalladamente para ver qué estaba sacudiendo. Cuanto más observaron, los investigadores se mostraron más convencidos de que se trataba de un nuevo volcán que se estaba formando a un kilómetro bajo el hielo.

Los eventos sísmicos detectados eran débiles y de muy baja frecuencia, lo que sugiere que no eran de origen tectónico, puesto que los temblores sísmicos de origen tectónico de baja magnitud tienen frecuencias de 10 a 20 ciclos por segundo y este temblor era de 2 a 4 ciclos por segundo.

Para investigar más a fondo, Lough utilizó un modelo informático mundial de velocidades sísmicas, que mostró que casi la totalidad de los hechos habían ocurrido a una profundidad de entre 25 a 40 kilómetros, extraordinariamente bastante profundo para estar cerca del límite entre la corteza terrestre y el manto, llamado Moho, lo que posiblemente descarta un origen glacial y pone en duda uno tectónico. "Un evento tectónico podría tener un hipocentro en entre 10 a 15 kilómetros de profundidad, pero a los entre 25 y 40 kilómetros, es demasiada profundidad", considera Lough. Un colega sugirió que por la forma de las ondas de las sacudidas parecían terremotos 'Deep Long Period' o DPLs, que se producen en las zonas volcánicas y tienen las mismas características de frecuencia y son igual de profundos.

Los sismólogos contactaron con Duncan Young y Don Blankenship, de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, que vuelan aerotransportando un radar sobre la Antártida para obtener mapas topográficos de la roca madre. "En estos mapas, se puede ver que hay elevación de la topografía del manto en la misma ubicación donde se producen los eventos sísmicos", dice Lough, quien añade que las imágenes de radar también revelan una capa de ceniza enterrada bajo el hielo.

Su mejor conjetura fue que provenía de Monte Waesche, un volcán existente cerca del Monte Sidley, pero los científicos no saben cuándo estuvo activo y la capa de ceniza establece la edad de la erupción en hace 8.000 años. "La mayoría de las montañas en la Antártida no son de origen volcánico, pero la mayor parte de esta zona lo son", señala Wiens, añadiendo que es probable que haya un punto caliente en el manto que produce magma muy por debajo de la superficie. "No hay una seguridad total de qué causa DPL -subraya Lough-. Creo que varía según el complejo volcánico, pero la mayoría de la gente piensa que es el movimiento de magma y otros fluidos lo que conduce a las vibraciones inducidas por la presión en las grietas dentro de los sistemas volcánicos e hidrotermales".

Según Lough, como el radar muestra una montaña bajo el hielo, es posible que Los haya habido una erupción en el pasado. investigadores calculan que se necesitaría una gran erupción, una que libere un millar de veces más energía que una erupción típica, para romper el hielo sobre el volcán. Una erupción subglacial y el flujo de calor del que va acompañada fundirán una gran cantidad de hielo. "El volcán creará millones de galones de agua bajo el hielo", dice Wiens. Este agua se precipitará bajo el hielo hacia el mar y alimentará la cuenca hidrológica de la corriente de hielo MacAyeal, una de las varias corrientes principales que drenan hielo de la Tierra de Marie Byrd en la plataforma de hielo de Ross. Por la lubricación de la roca madre, permitirá acelerar el flujo del hielo suprayacente, tal vez aumentado la tasa de pérdida de masa de hielo en la Antártida Occidental. "No esperábamos encontrar nada como esto", reconoce Wiens.

EUROPA PRESS

lunes, 16 de septiembre de 2013

La Antártida pierde más hielo de lo que se pensaba

La Antártida pierde más hielo de lo que se pensaba
Una nueva investigación que publica la revista «Nature» revela que la Antártida pierde más hielo por la fusión de la parte inferior de las plataformas de hielo sumergidas de lo que se pensaba, lo que representa hasta un 90 por ciento de la pérdida de hielo en algunas zonas. Los resultados son cruciales para la comprensión de cómo la capa de hielo interactúa con el resto del sistema climático y, en particular, con el océano.

La creación y la fusión de icebergs provoca que 2.800 kilómetros cúbicos de hielo salgan de la capa de hielo de la Antártida cada año. La mayor parte de ésta se sustituye por nevadas pero cualquier desequilibrio contribuye a un cambio en el nivel global del mar.

Durante muchas décadas, los expertos han creído que el proceso más importante responsable de esta gran pérdida era la fractura de los iceberg, la ruptura de bloques de hielo en el borde de un glaciar. Este estudio, dirigido por académicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, con colegas de la Universidad de Utrecht, Países Bajos, y la Universidad de California, Estados Unidos, ha utilizado datos de satélites y modelos climáticos para demostrar que esta fusión de la subplataforma tiene un impacto tan grande como la fractura de un iceberg para la Antártida en su conjunto e, incluso, mucho más importante para algunas zonas.

Durante la última década, la capa de hielo antártico ha disminuido su volumen a cantidades cada vez mayores, siendo la pérdida anual de hielo equivalente a 700 veces los cuatro kilómetros cúbicos por año que constituyen la totalidad del suministro de agua doméstica para Reino Unido.

Los investigadores encontraron que, para algunas plataformas de hielo, la fusión en su parte inferior podría ser responsable de hasta el 90 por ciento de la pérdida de masa, mientras que para otras zona era sólo del 10 por ciento. Los expertos detectaron que las plataformas de hielo que ya estaban más delgadas eran las que perdían mayor parte de su masa de esta fusión, por lo que entienden que un buen indicador de que las plataformas de hielo pueden ser particularmente vulnerables a los cambios en el calentamiento del océano en el futuro.

Los científicos usaron los datos de un conjunto de misiones de satélites y de a bordo para medir con precisión el flujo del hielo, su elevación y su espesor, unas observaciones que se combinaron con los resultados de un modelo climático para las nevadas sobre de la capa de hielo. Así, compararon la cantidad de nieve que caía en la superficie y la acumulación con la cantidad de hielo que perdía el continente, entrando en el océano, de forma que lograron determinar la proporción que se había perdido en cada proceso.

El profesor Jonathan Bamber, de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad de Bristol, destacó: «La comprensión de cómo la mayor masa de hielo en el planeta pierde hielo en los océanos es una de las cosas más fundamentales que necesitamos saber para la Antártida. Hasta hace poco se asumió que la mayor parte del hielo se pierde a través de icebergs, ahora nos damos cuenta de que la fusión por debajo de las plataformas de hielo en el océano es igualmente importante y en algunos lugares, mucho más. Este conocimiento es crucial para entender cómo interactúan las capas de hielo ahora y cómo lo harán en el futuro con los cambios climáticos», concluyó.

EUROPA PRESS

viernes, 13 de septiembre de 2013

Una nueva especie de gusano 'comehuesos' en la Antártida

Una nueva especie de gusano 'comehuesos' en la Antártida
Investigadores españoles han descubierto una nueva especie de un tipo de invertebrado marino que se alimenta de huesos, al que se ha denominado Osedax deceptionensis. El O. deceptionensis, descubierto a 20 m, es el primero encontrado a tan poca profundidad.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto Español de Oceanografía (IEO) ha descrito una nueva especie de Osedax, un tipo de invertebrado marino que se alimenta de huesos, al que se ha denominado Osedax deceptionensis.

Esta nueva especie, junto con la especie Osedax antarcticus, descubierta simultáneamente por un equipo liderado por el Museo de Historia Natural de Londres, son las dos primeras especies de este tipo de gusano marino halladas en la Antártida. Los resultados se han publicado recientemente en la revista Proceedings of the Royal Society B y han tenido una importante difusión en otras publicaciones como Nature, Science y National Geographic.

Como explica Conxita Ávila, investigadora de la UB, "lo interesante es que las dos especies se han encontrado en zonas muy cercanas geográficamente, a pocos kilómetros entre ellas, pero a distintas profundidades. Así, la diferencia de batimetría hace que se trate de dos especies adaptadas a diferentes profundidades, tal y como se aprecia en los estudios genéticos que se han llevado a cabo".

"Además —continúa la investigadora—, hasta ahora la mayoría de las especies se habían hallado a gran profundidad, del orden de centenares o incluso miles de metros, mientras que el O. deceptionensis, descubierto a 20 m, es el primero encontrado a tan poca profundidad".

Este gusano osteófago que se alimenta de esqueletos de ballenas en descomposición se halló durante la campaña de 2010 del proyecto Actiquim-II en un experimento realizado en isla Decepción, de ahí su nombre, en la base española antártica Gabriel de Castilla como centro de operaciones. En el descubrimiento han participado, además de Ávila, los investigadores Sergio Taboada, también de la UB, y Javier Cristobo, del IEO de Gijón.

"En la campaña de 2010 solo encontramos un individuo de 2 mm, pero fue suficiente para poder describir la especie. Se trataba de una hembra adulta a partir de la cual se pudo llevar a cabo el estudio morfológico y genético. En campañas posteriores hemos podido recoger más individuos, lo que nos permitirá definir mejor la especie y la relación interna en el grupo", explica Taboada.

"Sin duda, las difíciles condiciones de muestreo en la Antártida realzan la importancia de cada descubrimiento", destaca por su parte Cristobo. "Sumergirse en aguas turbias a -1,5 ºC y fondear experimentos durante un año implica una preparación logística muy cuidadosa".

Como resultado de este mismo experimento, los investigadores también han podido describir tres nuevas especies de gusanos anélidos, dos Dorvilleidae y un Cirratulidae.

Osedax: gusanos 'comehuesos'

Hasta ahora solo había cinco especies descritas del género Osedax, todas ellas procedentes de latitudes más templadas. Estos gusanos (anélidos poliquetos), descritos por primera vez hace apenas diez años, tienen características muy particulares. Los machos son microscópicos (del orden de unas 100-500 micras) y viven dentro de un tubo que construyen las hembras, donde apenas desempeñan una función reproductiva.

Las hembras, por su parte, presentan una simbiosis con bacterias que les permite degradar la materia orgánica retenida en los huesos de ballena. No tienen ni boca ni tracto digestivo, así que se alimentan directamente mediante estas bacterias. De esta forma, estos pequeños organismos ayudan a devolver al ecosistema la materia orgánica que almacenan los huesos.

A grandes rasgos, las hembras presentan una región que queda fuera del hueso, formada por un tronco y una parte cefálica de donde salen los palpos, de color rosado debido al paso de los vasos sanguíneos, que actúan a modo de branquias y realizan el intercambio de gases. Las raíces en las que almacenan las bacterias se localizan en la parte interior del hueso.

Universidad de Barcelona | SINC

martes, 13 de agosto de 2013

Carta de amor al Sol desde la Antártida

Carta de amor al Sol desde la Antártida
Esta es la primera salida del Sol desde el pasado mes de mayo en la estación de investigación Concordia, uno de los lugares más aislados del planeta. La foto fue tomada el 10 de agosto por Antonio Litterio, uno de los tripulantes que vive en la estación durante todo el invierno antártico.

En invierno, la estación Concordia queda prácticamente sumida en una oscuridad absoluta, con una temperatura media de -51°C y con mínimas de hasta -85°C. El Sol desaparece a principios de mayo, y no se le vuelve a ver hasta finales de agosto.

El mensaje de Litterio al Sol en el blog de Concordia, de la Agencia Espacial Europea (ESA), describe este emotivo momento con una prosa propia de las más apasionadas cartas de amor: "Son las 11:10 de la mañana del 10 de agosto de 2013, y los cielos del este son claros y radiantes. Estoy rodeado de luz difusa, de color azul cielo delante de mí, azul oscuro detrás. Todavía no hay rastro de ti pero esta ansiosa espera está a punto de llegar a su fin".

Litterio continúa: "Poco a poco, en la nieve, veo tus primeros signos (...). Veo la luz propagarse. Según se me acerca, se amplía como un gran abrazo; miro hacia arriba y allí estás, en un resplandor de luz. Estoy increíblemente feliz. Me pierdo por un momento: solo tengo ojos para ti, me sumerjo en ti y te reflejas en mis ojos hasta iluminar el infinito".

"Mi corazón salta y murmuro 'Bienvenido de nuevo'. Antes de hoy, nunca podría haber imaginado lo poderoso que eres en la mente y el corazón de alguien que ha sido privado de ti durante tanto tiempo. Noventa días después de nuestro último adiós, aquí estás una vez más en todo tu esplendor".

Además de ofrecer unos nueve meses de aislamiento total, Concordia se encuentra a unos 3.200 metros de altitud, por lo que el equipo tiene que adaptarse a la hipoxia hipobárica crónica para vivir con un tercio menos de oxígeno que en el nivel del mar.

El programa franco-italiano de investigación en la estación Concordia abarca varios proyectos de glaciología, biología humana y ciencias de la atmósfera. La ESA utiliza esta base antártica para preparar las futuras misiones tripuladas de larga duración, para explorar el espacio más allá de la órbita terrestre. Es un lugar ideal para estudiar la dinámica de pequeños grupos multiculturales, aislados durante meses en un entorno extremo y hostil.

SINC

El hielo de Groenlandia se está derritiendo también desde abajo

El hielo de Groenlandia se está derritiendo también desde abajo
La capa de hielo de Groenlandia se está derritiendo desde abajo, causada por el alto flujo de calor que recibe la capa sólida superficial de la Tierra (litosfera), que, en este caso, es excepcionalmente fina.

La iniciativa internacional de investigación IceGeoHeal, dirigida por el Centro de Investigación Alemán de Goeciencias GFZ, establece en la edición digital de Nature Geoscience que tal efecto (calefacción geotérmica) no puede pasarse por alto cuando se modela la capa de hielo como parte de un estudio climático.

Las capas de hielo continentales desempeñan un papel fundamental en el clima. Las interacciones y los procesos de retroalimentación entre el hielo y el aumento de temperatura son complejos y todavía suponen un tema de investigación.

La capa de hielo de Groenlandia pierde cerca de 227 gigatoneladas de hielo por año y contribuye aproximadamente con 0,7 milímetros al cambio en el nivel medio del mar observado en la actualidad de alrededor de 3 milímetros por año.

Sin embargo, los cálculos de los modelos existentes se basan en una consideración «demasiado simplista» de la capa de hielo y el efecto de la litosfera: las prensas de hielo de la corteza hacia abajo debido a su peso. Los científicos de GFZ Alexey Petrunin e Irina Rogozhina han combinado un modelo climático del hielo con otro de termomecánica de la litosfera de Groenlandia.

«Hemos llevado a cabo el modelo durante un periodo de simulación de tres millones de años y teniendo en cuenta las mediciones de los núcleos de hielo y los datos magnéticos y sísmicos independientes», explica Petrunin. «Nuestros cálculos de los modelos están en buen acuerdo con las mediciones; tanto el espesor de la capa de hielo como la temperatura en su base se representan con mucha precisión», añade.

«La temperatura en la base del hielo y, por lo tanto, la dinámica actual de la capa de hielo de Groenlandia es el resultado de la interacción entre el flujo de calor desde el interior de la tierra y los cambios de temperatura asociados con los ciclos glaciales», manifiesta Irina Rogozhina. «Encontramos zonas donde el hielo se derrite en la base junto a otras áreas en las que la base es muy fría», matiza.

EUROPA PRESS

miércoles, 7 de agosto de 2013

El 2012 batió récords en pérdida de hielo ártico y aumento de nivel del mar

El 2012 batió récords en pérdida de hielo ártico y aumento de nivel del mar
El 2012 batió récords en cuanto a la pérdida de hielo en el Ártico, el aumento del nivel del mar y la emisión de gases de efecto invernadero, según advierte un informe divulgado por la Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA, en inglés). Además, 2012 estuvo entre los 10 años más cálidos desde que hay registros —el octavo o el noveno dependiendo de los datos utilizados— y países como EEUU y Argentina tuvieron el año más caluroso de su historia.

Mientras, en el estado de Alaska y partes de Asia fue un año más frío de lo normal, según indica el documento de 260 páginas. "Los niveles de carbono están subiendo, los niveles del mar están subiendo, el hielo del Ártico se está derritiendo y nuestro planeta en su conjunto se está convirtiendo en un lugar más cálido", resumió la directora interina de la NOAA, Kathryn Sullivan. "Las señales que vemos son de un mundo que se calienta", insistió, a su vez, el director del Centro Nacional de Datos Climáticos de la NOAA, Tom Karl.

Este estudio sobre el estado del clima en 2012 fue elaborado por 384 científicos de 52 países. Se espera que un segundo informe, cuya divulgación está prevista para el mes próximo, explique las causas de estas tendencias climáticas.

El hielo marino del Ártico alcanzó su nivel mínimo en septiembre (2,12 millones de kilómetros cuadrados) y en junio la capa de nieve en el hemisferio norte también bajó a mínimos históricos. Ese hielo marino se redujo en su "mínimo de verano" al nivel más pequeño desde que comenzaron los registros por satélite hace 34 años, según el informe oficial.

Además, durante un periodo de dos días en julio, el 97% de la capa de hielo de Groenlandia mostró algún tipo de deshielo, cuatro veces más que el promedio en esa época del año. Las temperaturas de la superficie de los océanos también aumentaron, según la NOAA, y en este aspecto el 2012 fue uno de los 11 años más cálidos registrados. Hubo aumentos de temperatura incluso en las profundidades de los océanos.

Tras los descensos experimentados en el primer semestre de 2011 por efecto del fenómeno de "La Niña", en 2012 los niveles del mar se recuperaron y superaron su anterior récord. De acuerdo con la NOAA, el nivel global del mar se situó en un máximo histórico en 2012 y ha aumentado a una tasa promedio de 3,2 milímetros por año durante las últimas dos décadas.

Siguiendo con una tendencia iniciada en 2004, los océanos son más salados en promedio en zonas de alta evaporación, como la zona tropical del Pacífico Norte, y más dulces de lo normal en áreas de alta precipitación como el centro del Índico.

Después de un ligero descenso asociado a la recesión económica mundial, las emisiones globales de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles también fueron récord y las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2) llegaron a un promedio de casi 400 partes por millón (ppm).

Para los expertos que elaboraron el estudio, todas estas estadísticas son una prueba más de que el cambio climático y el calentamiento global son una realidad.

En cuanto a la actividad ciclónica, en 2012 se mantuvo en torno a la media, con un total de 84 tormentas en comparación con un promedio de 89 en el periodo 1981-2010. Al igual que en 2010 y 2011, el Atlántico Norte fue la única zona que experimentó una actividad por encima de lo normal.

El estudio de la NOAA ha sido publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense de Meteorología.

EFE

martes, 6 de agosto de 2013

Las especies marinas se desplazan hacia los polos

Las especies marinas se desplazan hacia los polos
Un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha recopilado los estudios disponibles sobre los efectos del cambio climático en el océano global. Los resultados, que agrupan 1.735 observaciones, revelan que los organismos marinos se desplazan hacia los polos a un ritmo de 72 kilómetros por década, en respuesta al calentamiento del océano. El estudio ha sido publicado en el último número de la revista Nature Climate Change.

Los gases de efecto invernadero calientan los ecosistemas terrestres tres veces más deprisa que en el océano. No obstante, las plantas y los animales marinos necesitan moverse más rápidamente para adaptarse a esta situación y buscar las condiciones térmicas que más les favorecen. De hecho, las especies marinas han cambiado su distribución en los últimos 50 años a un ritmo mayor que las terrestres, favorecidas en algunos casos por la producción y dispersión de propágulos por las corrientes marinas.

"Nuestros resultados llenan una laguna en la evaluación del impacto del cambio climático del último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, en el que se analizaban unas 80 observaciones sobre impactos en el océano, frente a las 1.735 que hemos estudiado ahora", asegura el investigador del CSIC Carlos Duarte.

Los organismos con la media más rápida en sus desplazamientos son los que viven en la zona pelágica: fitoplancton, que se mueve a unos 470 kilómetros por década, peces, a un ritmo de unos 280 kilómetros por década, y los invertebrados del plancton, que se desplazan a unos 143 kilómetros cada década.

Según el estudio, entre el 81% y el 83% de las observaciones analizadas son consistentes con la respuesta al cambio climático predicha por los modelos y confirman que el calentamiento del océano es la fuerza dominante de los cambios que se observan en el océano.

La investigación concluye que la emisión de gases de efecto invernadero ha calentado significativamente la superficie de los océanos y que la respuesta global de los organismos marinos demuestra “una fuerte huella” del impacto de este fenómeno de origen antropogénico. Las diferencias de los cambios observados entre especies y poblaciones sugieren que las interacciones entre estos organismos y las funciones que desempañan en el ecosistema marino podrían estar reorganizándose a escala regional, desencadenando una variedad de “efectos en cascada”.

El 24% de las especies analizadas no mostraron ningún tipo de respuesta al calentamiento, lo que podría deberse a diversas circunstancias, como la falta de resolución en las observaciones o de entendimiento de los distintos procesos que intervienen y a otras razones como la adaptación evolutiva.

“Comprender los mecanismos y la magnitud de las respuestas de los organismos marinos al cambio climático puede ayudar a prever futuros impactos y los costes asociados para la sociedad. También facilita la adopción de estrategias adaptativas de gestión efectiva a la hora de mitigar estos impactos. Este trabajo no sólo recopila las evidencias de los efectos extendidos del cambio climático sobre los océanos, sino que además predice la futura reconfiguración de los ecosistemas marinos y de los recursos que suministran”, concluyen los investigadores.

CSIC

jueves, 25 de julio de 2013

La desaparición del hielo marino en el Ártico tendrá enormes implicaciones

La desaparición del hielo marino en el Ártico tendrá enormes implicaciones
El impacto de un calentamiento del Ártico podría suponer un coste de 43,5 billones de euros, una cifra que equivale al tamaño global de la economía en 2012. Así lo refleja el informe que investigadores de la Universidad de Cambridge y la Rotterdam School of Management publican en Nature.

“Las consecuencias del calentamiento del Ártico serán ‘una bomba de tiempo económica’, señalan los autores de un estudio en el que participan investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de Rotterdam School of Management (Países Bajos).

Los investigadores han calculado que este impacto supondrá unos costes de unos 60 billones de dólares (43,5 billones de euros), una cifra equivalente al tamaño de la economía mundial en 2012.

Los resultados del informe, que se publica esta semana en Nature, ponen de relieve que la inminente desaparición del hielo marino estival en el Ártico tendrá enormes implicaciones tanto en la aceleración del cambio climático como en la liberación de metano desde aguas de alta mar, que se calentarán en verano.

“Este aumento masivo de metano tendrá importantes implicaciones para las economías mundiales y para la sociedades”, subraya Peter Wadhams experto en física oceánica polar de la Universidad de Cambridge y uno de los autores de la investigación.

Hasta ahora la mayoría de las discusiones sobre las implicaciones económicas de un calentamiento del Ártico se centraban en los beneficios que podrían obtenerse en la región, con un aumento en las posibilidades de extracción de petróleo y gas, así como la apertura de nuevas rutas marítimas que podrían atraer inversiones multimillonarias.

Sin embargo, los efectos de la fusión del permafrost –capa de hielo permanente– sobre el clima serán globales, advierten los científicos.

Los autores han aplicado una versión actualizada de un método utilizado en 2006 en el Informe Stern del gobierno británico sobre la economía del cambio climático, todavía utilizado por la Agencia de Protección Ambiental de EE UU. Con esta herramienta han calculado las consecuencias globales de la liberación de 50 gigatoneladas de metano durante más de una década de deshielo de permafrost bajo el mar de Siberia Oriental.

Adelanto del aumento de la temperatura

"La liberación de metano podría adelantar la fecha en la que el aumento de la temperatura media mundial superé los 2 ºC entre 15 y 35 años”, con los mencionados impactos económicos, asegura Chris Hope, investigador de la universidad de Cambridge en el área económica y también coautor del trabajo.

Los científicos también señalan que si se añaden otros impactos como la acidificación de los océanos, el coste todavía sería mucho más alto. Según sus cálculos, los países en vías de desarrollo serían los que sufrirían las consecuencias de manera más acusada, debido al incremento de las condiciones climáticas extremas como sequías e inundaciones.

En el estudio, los autores también hacen un llamamiento a las instituciones económicas y a los líderes mundiales para que pongan en marcha una planificación económica rigurosa de la región y consideren los riesgos a largo plazo de una explotación intensiva del Ártico.

SINC

lunes, 22 de julio de 2013

El nivel del mar podría elevarse 20 metros hacia final de siglo

El nivel del mar podría elevarse 20 metros hacia final de siglo
El nivel del mar podría elevarse 20 metros hacia final de siglo, según se desprende de una investigación internacional en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo, publicado en la revista Nature Geoscience, se basa en el análisis de muestras de lodo del este antártico del Plioceno.

En aquel periodo, comprendido entre hace 5,33 millones de años y 2,58 millones de años, la Tierra experimentó un aumento de global de temperatura que llegó a ser entre 2˚C y 3˚C superior a la actual y similar a la prevista para finales del siglo XXI. La concentración de CO2 atmosférico, por su parte, era igual a la de hoy en día.

Ambos factores propiciaron la fusión de parte del hielo planetario, lo que provocó un aumento del nivel del mar de 20 metros. Hasta ahora, era sabido que el mar se elevó 10 metros debido al deshielo de Groenlandia y el oeste antártico pero, según el artículo, no se tenía la constancia de que el hielo del este antártico había añadido otros 10 metros al nivel del mar.

Dada la similitud entre las variables de CO2 atmosférico y temperatura del Plioceno y la época actual, la investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada) Carlota Escutia, que ha participado en la investigación, considera “muy importante entender cuáles podrán ser las posibles consecuencias”.

La capa de hielo del este antártico, cuya superficie equivale a la de Australia, se formó hace 34 millones de años y se la considera en estado estable desde hace 14 millones de años. Escutia explica: “Hasta ahora se consideraba que dicha capa de hielo era mucho más estable frente a los cambios del clima, pero nuestro estudio demuestra que es mucho más sensible de lo estimado”.

Estos nuevos datos se han obtenido gracias muestras de lodo obtenidas a más de tres kilómetros bajo el nivel de la costa antártica extraídas en la campaña de 2010 del Programa Internacional de Perforación del Océano, que fue liderada por el CSIC. Su análisis químico ha revelado un deshielo parcial de las muestras experimentado durante el, hasta ahora considerado, periodo estable de la masa helada.

El siguiente paso del equipo será averiguar cuán rápido tuvo lugar dicho deshielo, información que resultará útil para predecir los efectos del cambio climático y, según Escutia, “para entender qué le pasará a la Tierra si no abordamos dichos efectos”.

La investigación ha sido liderada desde la Universidad Imperial de Londres (Reino Unido) y ha contado con la participación de investigadores de Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda y Holanda.

CSIC

martes, 9 de julio de 2013

Miles de formas de vida en un lago a 3 km bajo el hielo de la Antártida

Miles de formas de vida en un lago a 3 km bajo el hielo de la Antártida 
El lago Vostok, enterrado bajo un glaciar en la Antártida desde hace 15 millones de años, es tan oscuro, profundo y frío que los científicos creían que nada podía vivir allí. Sin embargo, investigadores estadounidenses han descubierto una sorprendente variedad de formas de vida que sobreviven y se reproducen en el más extremo de los ambientes. La investigación, que aparece publicada en PLOS ONE, describe más de 3.500 especies identificadas a través de análisis genéticos.

«Los límites de lo que es habitable y lo que no están cambiando», afirma el responsable del estudio, Scott Rogers, de la Bowling Green State University. El Vostok tiene unas dimensiones descomunales. Es el cuarto lago más profundo de la Tierra, y el más grande de los más de 400 lagos subglaciales conocidos en la Antártida. El hielo que lo ha cubierto durante los últimos 15 millones de años tiene ahora más de tres kilómetros de profundidad, creando una enorme presión. Hay pocos nutrientes disponibles. El lago se encuentra muy por debajo del nivel del mar en una depresión que se formó hace 60 millones de años, cuando las placas continentales se movieron y fracturaron. El clima allí es tan duro e impredecible que los científicos que lo visitan deben contar con equipo especial y realizar antes un entrenamiento de supervivencia.

En estas condiciones, la mayoría de los científicos habían creído que el Vostok era completamente inhóspito para la vida, y algunos incluso pensaron que podría ser estéril. Nada más lejos de la realidad. El equipo de Rogers trabajó con secciones retiradas de la capa profunda de hielo donde se encuentra el lago, un hielo tan claro como el diamante obtenido de la cuenca principal y cerca de una ensenada en el extremo sudoeste del lago.

Al secuenciar el ADN y el ARN de las muestras de hielo, el equipo identificó miles de bacterias, incluyendo algunas que se encuentran comúnmente en los sistemas digestivos de peces, crustáceos y gusanos anélidos, además de hongos y dos especies de arqueas, organismos unicelulares que tienden a vivir en ambientes extremos. Otras especies que identificaron están relacionados con los hábitats del lago o sedimentos del océano. Se encontraron psicrófilos, organismos que viven en el frío extremo, junto con termófilos amantes del calor, lo que sugiere la presencia de fuentes hidrotermales profundas en el lago. Según Rogers, la presencia de las especies marinas y de agua dulce apoya la hipótesis de que el lago estuvo alguna vez conectado con el océano, y que el agua dulce fue depositada en el lago por el glaciar primordial.

«Encontramos mucha más complejidad de lo que nadie pensaba», afirma Rogers. «Realmente muestra la tenacidad de la vida, y cómo los organismos pueden sobrevivir en lugares donde hace un par de docenas de años pensábamos que no podía haber nada».

Hace más de 35 millones de años, la Antártida tenía un clima templado y estaba habitada por un conjunto diverso de plantas y animales. Pero después se produjo un gran descenso de la temperatura y el hielo cubrió el lago, cuando probablemente todavía estaba conectado al Océano Austral. Esto redujo el nivel del mar en alrededor de 300 metros, lo que podría haber cortado el lago Vostok desde el océano. La capa de hielo era intermitente hasta que una segunda gran caída de temperatura se produjo hace 14 millones de años, y el nivel del mar se redujo aún más.

El lago se sumergió en la oscuridad total y quedó aislado de la atmósfera, con una creciente presión por el peso del glaciar. Mientras que muchas especies probablemente desaparecieron del lago, muchas parecen haber sobrevivido, según los resultados de los investigadores.

ABC.es

miércoles, 3 de julio de 2013

Descubierto un gran cráter bajo la superficie helada de la Antártida

Descubierto un gran cráter bajo la superficie helada de la Antártida 
El satélite CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha encontrado un gran cráter bajo la superficie helada de la Antártida. Los científicos creen que ha salido a la luz después de que se drenara un lago, situado a unos 3 kilómetros por debajo del continente.

Muy por debajo de la gruesa capa de hielo que cubre la Antártida hay lagos de agua dulce sin una conexión directa con el océano. Estos lagos son de gran interés para los científicos, que tratan de entender el transporte de agua y la dinámica del hielo bajo la superficie congelada del continente.

Un método para este tipo de investigaciones consiste en perforar agujeros a través de kilómetros de hielo. Sin embargo, los científicos de la ESA han decidido dejar de mirar el hielo y empezar a mirar el cielo, hacia los satélites.

Así, mediante la combinación de nuevas medidas adquiridas por CryoSat, unido a datos más antiguos del satélite ICESat de la NASA, el equipo ha mapeado un gran cráter dejado por un lago, e incluso ha podido determinar la magnitud de la inundación que lo formó.

De 2007 a 2008, se han drenado unos seis kilómetros cúbicos de agua, aproximadamente la misma cantidad que se almacena en el Lago Ness (Escocia), según han indicado los autores del trabajo, publicado en 'Geophysical Research Letters', quienes han destacado que es el mayor evento de su tipo que se haya registrado. Según han explicado, esa cantidad de agua es la décima parte de la fusión que se produce bajo la superficie de la Antártida cada año.

Del mismo modo, el estudio ha destacado la capacidad única de CryoSat para trazar los cambios en los lagos subglaciales de la Antártida en 3D, y para arrojar nueva luz sobre los acontecimientos en la base de la capa de hielo. La ESA ha señalado que CryoSat lleva un altímetro de radar que puede 'ver' a través de las nubes y en la oscuridad, que proporciona mediciones continuas sobre áreas como la Antártida que son propensas al mal tiempo y los largos períodos de oscuridad.

El radar puede medir el área y la profundidad de los cráteres de hielo en alta resolución, lo que permite a los científicos calcular con precisión su volumen.

Con cada lago subglacial, hay esperanza de encontrar vida marina prehistórica. Hasta ahora, se han descubierto cerca de 400 lagos se en la base de la capa de hielo antártica. Su investigación también es de gran importancia, porque, cuando se agotan, alteran los hábitats subglaciales y pueden provocar que el hielo que les cubre se deslice más rápidamente en el mar.

EUROPA PRESS

miércoles, 15 de mayo de 2013

Las estalactitas oceánicas pudieron propiciar la aparición de la vida en la Tierra

Las estalactitas oceánicas pudieron propiciar la aparición de la vida en la Tierra 
Las estalactitas oceánicas, también llamadas «brinicles», son unos tubos huecos de hielo que pueden medir desde unos centímetros hasta varios metros de longitud, y que se forman bajo el hielo marino flotante del Océano Antártico.

La formación de los «brinicles» es uno de los procesos más curiosos de cuantos se producen bajo el hielo antártico en invierno. Su estudio resulta extremadamente complicado, debido a la dificultad que conlleva el poder observarlos a esas bajas temperaturas. No en vano, la primera vez que los científicos lograron captar imágenes de este fenómeno fue en el año 2011, para un documental de la BBC sobre el hielo.

Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto Universidad de Granada-CSIC), el Centro Vasco de Matemáticas Aplicadas (BCAM), el Instituto de Microelectrónica y Microsistemas de Italia y el Instituto Mediterráneo de Estudios avanzados (IMEDEA), han dado un paso más en el estudio de los «brinicles», explicando su generación y determinando el mecanismo de formación de estos tubos de hielo.

Su trabajo, publicado en el último número de la revista Langmuir y que ha sido portada de dicho número, ha demostrado la formación de estas estructuras tubulares solo se produce en aguas saladas. El hielo en ambientes salinos puede generar pequeñas vesículas y tubos facilitando una dinámica de fluidos rica en nutrientes y un escenario acorde para la aparición de la vida en aguas frías en la Tierra hace miles de millones de años. Los «brinicles» podrían haber jugado el mismo papel clave que se atribuye a las fuentes hidrotermales en las teorías sobre el surgimiento de la vida en ambientes cálidos.

Los investigadores han llevado a cabo el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre el origen y estructura de las estalactitas, siguiendo un mecanismo de formación similar al de los populares «jardines químicos», que dependen fundamentalmente de la interacción entre salmuera altamente concentrada y el agua cerca de su punto de congelación, los gradientes de densidad y concentraciones iónicas y la formación de hielos.

Como explican Julyan Cartwright e Ignacio Sainz Díaz, investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra que han participado en el proyecto, en otros lugares del Sistema Solar podrían existir estructuras similares a los «brinicles», por lo que el mecanismo de formación de estos tubos de hielo podría ser importante en el contexto de los planetas y sus lunas, cubiertos de océanos de hielo.

Los científicos creen que es necesario «seguir profundizando en esta línea de investigación, ya que pueden ofrecernos mucha información, y muy relevante, sobre un posible escenario de hielo marino propicio para el surgimiento de la vida en la Tierra».

ABC.es

sábado, 20 de abril de 2013

El casquete polar antártico tiene 33,6 millones de años

El casquete polar antártico tiene 33,6 millones de años 
El casquete de hielo continental antártico surgió por primera vez durante el Oligoceno hace 33,6 millones de años, según demuestran los datos de una expedición internacional liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El hallazgo, basado en la información contenida en sedimentos de hielo a distintas profundidades, aparece publicado en la revista Science.

Antes de que el hielo se asentara sobre el continente antártico, la Tierra era un lugar cálido de clima tropical. En esta región, el plancton gozaba de gran diversidad hasta que la glaciación redujo estas poblaciones a solo aquellas capaces de sobrevivir en el nuevo clima.

La expedición internacional Integrated Ocean Drilling Program ha obtenido esta información gracias a la historia paleoclimática que se conserva en los estratos de sedimento de las profundidades antárticas. La investigadora del CSIC en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada) Carlota Escutia, que ha liderado la expedición, explica: “El registro fósil de las comunidades de organismos dinoflagelados refleja una gran disminución y especialización de dichas especies que tuvo lugar al establecerse el casquete de hielos y con el las estaciones marcadas por la formación y desaparición de la banquisa de hielos”.

El origen del casquete polar continental antártico marca el inicio del funcionamiento de sus comunidades planctónicas que aún perdura en la actualidad. Dicha capa de hielo se asocia a su banquisa, que es la parte helada que desaparece y reaparece en función de la estacionalidad del clima.

Según el artículo, la desaparición de esta banquisa cuando se acerca el verano antártico marca el aumento de la producción primaria de las comunidades plantónicas endémicas. Al derretirse, el hielo libera los nutrientes acumulados en él, que son empleados por el plancton. Escutia indica que “este fenómeno tiene influencia sobre la dinámica de producción primaria global”.

Desde que el hielo tomase el continente antártico por primera vez y provocase la especialización de sus comunidades de dinoflagelados, dichas especies han ido cambiando y evolucionando hasta la actualidad. No obstante, la investigadora del CSIC considera que “el gran cambio tuvo lugar en aquella época cuando las especies simplificaron sus formas y se vieron obligadas a adaptarse a las nuevas condiciones climáticas”

Los sedimentos pertenecientes a la época previa a la glaciación contienen comunidades de dinoflagelados muy diversas, con morfologías estrelladas hasta que la aparición del hielo hace 33,6 millones de años limitó su diversidad y sometió su actividad a la nueva estacionalidad del clima.

CSIC

lunes, 15 de abril de 2013

El deshielo en la Antártida es el más alto en el último milenio

El deshielo en la Antártida es el más alto en el último milenio
El deshielo durante la estación veraniega en la Península Antártica ha alcanzado el nivel más alto del último milenio, alerta la Universidad Australiana.

Esta es una de las conclusiones de la investigación realizada por el centro universitario con la ayuda del Sondeo Antártico Británico para entender las causas de los cambios ambientales en la Antártida y calcular el impacto del deshielo en el aumento del nivel del mar.

El estudio, publicado en la última edición de «Nature Geoscience», también indica que el deshielo aumentó durante la segunda mitad del siglo XX en esta península helada situada en el punto más septentrional de la Antártida Occidental.

Un equipo de científicos de las dos instituciones perforó un núcleo de hielo de 364 metros en la isla de James Ross, al norte de la Península Antártica, para medir de esta forma la temperatura en los últimos mil años.

La jefa del proyecto y científica del centro de investigación de la Universidad, Nerilie Abram, explicó que las condiciones climáticas más frías se dieron hace 600 años y que en la actualidad se derrite hasta diez veces más cantidad de hielo en la región en la que se ha hecho el examen.

«En aquella época (hace 600 años), las temperaturas eran de unos 1,6 grados centígrados menos que las registradas en el siglo XX y la cantidad anual de nieve que se derritió y se volvió a congelar fue del 0,5 por ciento. Hoy vemos que se derrite hasta diez veces más de nieve de la que cae anualmente», apuntó Abram en un comunicado.

«Las temperaturas en el lugar han aumentado gradualmente en diversas fases durante muchos cientos de años, pero la mayor parte de la intensificación del deshielo ha ocurrido a partir de mediados del siglo XX», agregó la investigadora.

Según este estudio, la Península Antártica se ha calentado hasta un nivel en el que un pequeño aumento de la temperatura puede desencadenar una notable alza de la descongelación del hielo durante el verano austral.

«Esto tiene implicaciones importantes para la estabilidad del hielo y los niveles del mar en medio del calentamiento climático», aseveró Abram.

El equipo de científicos se centró en la Península Antártica porque es la región que en el último medio siglo se ha calentado más rápidamente que cualquier otra en el Hemisferio Sur.

Para efectuar las mediciones, el equipo examinó las diferentes capas de hielo durante el periodo de deshielo y el de congelación

Así, los científicos pudieron examinar la historia de la congelación en el área por medio de comparaciones entre las capas y los cambios de temperatura en el núcleo de hielo durante los últimos mil años.

Robert Mulvaney, uno de los expertos que formó parte del equipo, señaló que los registros de la intensificación del deshielo en la Península Antártica, conocida en Argentina como Tierra de San Martín y en Chile por Tierra de O'Higgins, son particularmente importantes en momentos en que la pérdida de glaciares y la capa de hielo antártico es visible en el área.

El científico británico resaltó que se cree que el deshielo ocurrido durante la estación veraniega «ha debilitado las capas de hielo en la Península Antártica y ha generado una sucesión de derrumbes dramáticos y acelerado la pérdida de glaciares en los últimos cincuenta años».

Los científicos creen que, parcialmente, el deshielo en la Península Antártica está relacionado con el cambio climático provocado por la acción humana y el aumento en la fuerza de los vientos occidentales.

Sin embargo, advierten de que este impacto no puede extrapolarse a toda la región occidental de la Antártida, en la que el deshielo y la pérdida de los glaciares son procesos complejos y desconoce si son causados por el cambio climático.

EFE

lunes, 1 de abril de 2013

Un masivo aumento de la cobertura vegetal en el Ártico

Predicción de la distribución de la vegetación en 2050 | R. Pearson
Una nueva investigación predice que el aumento de temperaturas conducirá a un masivo aumento de la cobertura vegetal en el Ártico. En un artículo publicado en 'Nature Climate Change', los científicos revelan nuevos modelos que proyectan que las áreas boscosas en el Ártico podrían aumentar hasta en un 50 por ciento durante los próximos decenios. Los investigadores también muestran que este reverdecimiento acelerará el calentamiento global a un ritmo mayor de lo esperado.

"Esta redistribución generalizada de la vegetación del Ártico tendría impactos que repercutirán a través del ecosistema global", dijo Richard Pearson, autor principal del estudio y científico investigador en el Museo Americano de Historia Natural para la Biodiversidad y la Conservación.

El crecimiento de las plantas en los ecosistemas del Ártico ha aumentado en las últimas décadas, una tendencia que coincide con el aumento de las temperaturas, que llega a casi el doble de la tasa global.

Los científicos desarrollaron modelos que predicen estadísticamente los tipos de plantas que pueden crecer bajo ciertas temperaturas y precipitaciones. A pesar de que incluye incertidumbre, este tipo de modelos son una forma eficaz de estudiar el Ártico debido a que la dureza del clima limita la variedad de plantas que pueden crecer. Por ello, este sistema es más simple para establecer modelos en comparación con otras regiones, como los trópicos.

Los modelos revelan el potencial de redistribución masiva de la vegetación en el Ártico bajo el clima futuro, con un cambio previsto en la mitad de la vegetación y un aumento masivo de la cubierta arbórea. ¿Qué podría pasar? En Siberia, por ejemplo, los árboles podrían crecer a cientos de kilómetros al norte de la línea en que están presentes en la actualidad.

"Estos impactos se extienden mucho más allá de la región del Ártico", dijo Pearson. "Por ejemplo, algunas especies de aves migran estacionalmente desde latitudes más bajas y se basan en la búsqueda de determinados hábitats polares como espacio abierto para anidar en el suelo."

Además, los investigadores analizaron las respuestas climáticas a múltiples cambios ecológicos. Encontraron que un fenómeno llamado el efecto albedo, basado en la reflectividad de la superficie de la Tierra, tendría el mayor impacto sobre el clima del Ártico. Cuando el sol llega a la nieve, la mayor parte de la radiación es reflejada de vuelta al espacio. Pero cuando se llega a una zona que es "oscura", o cubierta de árboles o arbustos, más luz solar es absorbida en la zona y la temperatura aumenta. Esto tiene una en cuanto al calentamiento climático: cuanto más vegetación haya, más calentamiento se producirá.

"Estudiando la relación observada entre las plantas y el albedo, se nos muestra que los cambios de distribución de la vegetación darán lugar a una retroalimentación positiva global del clima que es probable que cause un calentamiento mayor del que ya ha sido predicho", dijo el co-autor Scott Goetz, de la Woods Hole Research Center.

EUROPA PRESS

viernes, 22 de marzo de 2013

El calentamiento podría convertir el Ártico en una fuente de CO2

El calentamiento podría convertir el Ártico en una fuente de CO2 
Un equipo internacional de investigadores liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado el equilibrio metabólico del plancton del Ártico y ha demostrado que el aumento de las temperaturas puede convertir esta región del planeta en una fuente de dióxido de carbono (CO2). Los resultados de su trabajo, recogidos en dos artículos publicados en la revista Biogeosciences, son el fruto de una serie de ocho campañas oceanográficas realizadas entre 2007 y junio de 2012.

“Resolver el papel del plancton del Ártico como sumidero o emisor de CO2 a la atmósfera es de una enorme importancia para establecer el papel de esta región del planeta en el equilibro de carbono de la biosfera. Además, ha exigido trabajar en condiciones muy duras, con campañas en la oscuridad completa del invierno Ártico y a temperaturas por debajo de – 40°C”, explica el investigador del CSIC Carlos Duarte, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados.

Alteración del metabolismo

Según el primero de estos estudios, cuando finaliza el oscuro invierno ártico y la capa de hielo comienza a disminuir, la proliferación de plancton fotosintético en primavera es capaz de producir suficiente materia orgánica para alimentar a la cadena trófica durante el resto del año. De esta forma, el Océano Glaciar Ártico ejerce con carácter anual como un sumidero de CO2.

El segundo estudio concluye que el calentamiento global puede alterar ese equilibrio. Los experimentos llevados a cabo en las islas Svalbard (Noruega), a 78° Norte, indican que el plancton se convierte en una fuente de dióxido de carbono a la atmósfera cuando la temperatura excede de 5°C. Según las estimaciones el sector Europeo del Ártico alcanzará esa temperatura en las próximas décadas.

“La subida de temperatura aumenta la respiración del plancton, lo que hace que la respiración prevalezca sobre la fotosíntesis y el plancton se convierta en un emisor de CO2 a la atmósfera. Además, el plancton cambia a formas de menor tamaño, que se descomponen más fácilmente”, añade la investigadora del CSIC Johnna Holding.

CSIC

sábado, 2 de marzo de 2013

Hallan un enorme meteorito de 18 kilos en la Antártida

Hallan un enorme meteorito de 18 kilos en la Antártida 
Una expedición belga japonesa desplazada a la Antártida ha descubierto un enorme meteorito de 18 kilos incrustado en el hielo de la región oriental del continente. La roca llegada del espacio es la mayor hallada en la zona desde 1988. Su tamaño es considerable si se tiene en cuenta que, de los casi 40.000 meteoritos encontrados en la Antártida que se conocen, solo treinta tienen un peso mayor. En total, los investigadores han recogido 425 meteoritos, con un peso total de 75 kg durante la expedición, que ha durado cuarenta días a 140 km al sur de la estación científica base Princess Elisabeth.

El equipo del proyecto «Samba», formado por ocho miembros de la Universidad Libre de Bruselas, el Instituto Nacional Japonés de Investigación Polar y la Universidad de Tokio, buscaba meteoritos repartidos por el campo de hielo azul de Nansen el 28 de enero cuando apareció la condrita ordinaria de 18 kilos.

«Este meteorito ha resultado algo muy inesperado, no solo debido a su peso, sino a que no suelen encontrarse rocas tan grandes en la Antártida», ha dicho Vinciane Debaille, geólogo de la Universidad Libre de Bruselas, quien dirigió el equipo belga durante la expedición. «Este es el mayor meteorito encontrado en la Antártida Oriental durante 25 años, así que es un descubrimiento muy especial para nosotros».

El análisis de campo inicial realizado por los científicos sugiere que el enorme meteorito es una condrita ordinaria, el tipo más abundante de meteoritos. La corteza exterior de la roca estaba erosionada, lo que permitió a los científicos inspeccionar su parte interior. El meteorito se encuentra actualmente en un proceso de descongelación especial en Japón, para asegurar que el agua no llega dentro de la roca, pero será llevado a Bélgica en el futuro.

«Estudiamos los meteoritos para comprender mejor cómo se formó y se desarrolló el Sistema solar y cómo la Tierra se convirtió en un planeta único», ha explicado Debaille. La Antártida, con sus vastas extensiones de hielo puro e incorrupto, supone un paraíso para la búsqueda de meteoritos, especialmente de los más primitivos, que pudieron llegar a la Tierra hace cientos de miles de años.

ABC.es

martes, 5 de febrero de 2013

El Ártico y la Antártida sufrirán el cambio global de forma distinta

El Ártico y la Antártida sufrirán el cambio global de forma distinta 
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado las relaciones internas de las dos mayores redes tróficas registradas hasta el momento en los polos, la ártica con 145 especies y la antártica con 586. Los resultados, publicados en la revista Marine Ecology Progress Series, ponen de manifiesto que los efectos del calentamiento global en la biodiversidad podrán sentirse de manera muy distinta en estos ecosistemas aunque posean características similares.

Esta investigación constata que el ecosistema ártico, que cuenta con mayor número de especies depredadoras, es más susceptible a las perturbaciones que afectan a estos niveles superiores de la cadena trófica, como las ballenas y los osos polares. Según los investigadores este fenómeno, denominado cascada trófica, supone una amenaza importante para el ecosistema, ya que los cambios que afecten a los depredadores afectarán también a las presas.

Por el contrario, la red trófica antártica muestra el efecto inverso: presenta un mayor número de especies presa por cada especie predadora y es más sensible a los cambios que se producen en los niveles inferiores, como la disminución del krill antártico por la pesca y el cambio climático.

Además, el estudio señala que la red trófica ártica está más conectada y tiene más especies omnívoras que la antártica (80,71% frente al 41,13%), lo que hace que sea más persistente ante las perturbaciones tales como la extinción y la invasión de especies. “La distribución del número de presas y predadores por especie en la red trófica antártica hace que sea muy vulnerable a perturbaciones en especies particulares, como las que tienen más presas y predadores”, explica el investigador del CSIC Charles Santana, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, centro mixto del CSIC y la Universidad de Baleares.

Aumento de la temperatura

El Océano Ártico y la Península Antártica son dos de las regiones planetarias donde se están sintiendo con mayor intensidad los efectos del cambio climático. Mientras en el resto del mundo se ha registrado un aumento promedio de temperatura de 0,5 °C desde 1950, en estas dos regiones polares se ha registrado un incremento de 1,5 °C.

Este aumento de temperatura tiene serios efectos en el derretimiento de la cubierta de hielo marino, un hábitat crítico para la mayoría de las especies polares, que son particularmente vulnerables a estos cambios. Uno de los ejemplos más representativos es el krill, un crustáceo estratégico en la biología antártica y que constituye uno de los eslabones más importantes de la red trófica. Este organismo disminuyó 60 veces su abundancia en el Océano del Sur entre 1970 y 2003, mientras la radiación UVB aumentó considerablemente en el Océano Austral durante el mismo intervalo de tiempo.

"La respuesta de las especies al cambio climático no sólo depende de sus necesidades térmicas, sino también de las necesidades de sus presas y depredadores. Existe, por lo tanto, una necesidad de ampliar el enfoque actual de las investigaciones, que se centran en las respuestas de especies individuales, para pasar a observar también las interacciones entre especies de un mismo nivel trófico y de niveles tróficos distintos", concluye Santana.

Este trabajo es el resultado de la interacción entre investigadores latinoamericanos y españoles en el ámbito del cambio global y se enmarca dentro los objetivos trazados por el Laboratorio Internacional en Cambio Global, promovido por el CSIC y la Pontificia Universidad Católica de Chile.

CSIC

sábado, 26 de enero de 2013

Migración masiva de peces hacia el océano Ártico

Migración masiva de peces hacia el océano Ártico 
Los impactos del cambio climático en el Ártico están provocando una migración masiva de peces hacia latitudes más altas, según han podido constatar los científicos, que intentan responder a la pregunta de qué especies marinas "colonizarán" el océano profundo cuando quede sin hielo.

La segunda fase del Congreso Internacional sobre el Ártico, 'Arctic Frontiers', que se celebra esta semana en la ciudad noruega de Tromso, ha reunido a varios centenares de científicos implicados en investigaciones sobre la vida subacuática en este océano, cada vez menos glacial.

El objetivo: que expongan su conocimiento sobre la zona más desconocida del Ártico: los aproximadamente 2,8 millones de kilómetros cuadrados de océano profundo que hasta ahora han permanecido permanentemente helados, pero que, según las previsiones más optimistas del propio Consejo Ártico, podrían quedar libres de hielo en verano entre los años 2030 y 2040.

¿Habrá productividad marina en las aguas, de unos 4.000 kilómetros de profundidad, que rodean el Polo Norte cuando quede libre de hielo? ¿Querrán colonizarlas ballenas, rodaballos y bacalaos? Y, en caso afirmativo, ¿habrá pesca comercial en estas aguas internacionales?

La franja marina que rodea el núcleo helado del Ártico (el mar de Barents, el norte de Islandia, el noroeste y nordeste de Groenlandia y el mar de Bering, entre Estados Unidos y Rusia) es uno de los territorios pesqueros más productivos del planeta, de donde procede el 20 % del pescado que se consume en el mundo.

Sin embargo, los impactos del cambio climático están desplazando los caladeros cada vez más al norte, ante "la pérdida de productividad marina en la zona sur".

"El calor acumulado en la atmósfera debido al calentamiento se transfiere al océano y se traduce, a su vez, en estratificación y en pérdida de nutrientes en bajas latitudes", explica Paul Wassmann, profesor de Ecología Marina de la Universidad de Tromso.

Por el contrario, al perder el hielo "las zonas del Norte absorben una luz que antes no captaban, adquieren más nutrientes y por tanto, son más productivas", agrega.

De este modo, los científicos del Instituto de Investigación Marina de Noruega (IMR en sus siglas en inglés) han constatado un 'significativo' desplazamiento hacia el norte de poblaciones de especies comerciales como el capelán, el rodaballo de Groenlandia, el bacalao ártico o el arenque.

La pregunta es, de continuar estos cambios en sus ecosistemas como prevén los científicos, si seguirán las especies marinas migrando hacia el océano profundo.

"Necesitamos más ciencia para responder a esa pregunta", apostilla Wassmann en una entrevista con Efe, "pero todo indica que la respuesta estará en si hay o no disponibilidad de nutrientes".

"A medida que aumente el deshielo el mar captará más luz, pero para ser más productivo y atraer a las especies necesitará también nutrientes; es como un hortelano en España que reciba una luz excelente para hacer creer sus hortalizas pero no disponga de un suelo fértil", apunta este científico alemán afincado en Noruega.

Harald Loeng, director de Investigación del IMR, ha estudiado el potencial de las especies pesqueras comerciales de colonizar las inmediaciones del Polo Norte.

En sus investigaciones, ve un alto potencial 'colonizador' para las ballenas, el tiburón de Groenlandia, la raya ártica, el cangrejo de nieve o el bacalao ártico; y "posibilidades de expansión mucho más al norte" para el capelán, el arenque o el bacalao atlántico, aunque no en las latitudes más altas.

Loeng indica que todo dependerá del tiempo que dure la temporada de deshielo, la distancia a la que se sitúen sus nuevas zonas de reproducción y la fidelidad hacia las mismas, y, esencialmente, de la cantidad de comida disponible.

Tanto Loeng como Wassmann ven improbable que en el centro del océano Ártico haya pesca comercial en menos de diez o quince años, aunque no dudan de que a finales de siglo, como bromeó el científico canadiense Steven Fergunson, las ballenas hayan sustituido a los osos polares como los mayores predadores del Ártico.

EFE

jueves, 24 de enero de 2013

El deshielo Ártico elevará el nivel del mar entre 0,9 y 1,6 metros a finales de siglo

El deshielo Ártico elevará el nivel del mar entre 0,9 y 1,6 metros a finales de siglo  
El deshielo Ártico elevará el nivel del mar entre 0,9 y 1,6 metros en 2100 respecto a los niveles de 1990, lo que supondrá un «severo riesgo» para los cientos de miles de personas que viven en zonas costeras y pequeñas islas, según un informe presentado en el congreso Arctic Frontiers por uno de los grupos de trabajo del Consejo Ártico.

La publicación, titulada «El clima del Ártico: cambios en la nieve, el agua, el hielo y el permafrost», resume en 100 páginas un documento de cerca de 700 en el que el Grupo de Monitoreo y Evaluación del Consejo Ártico compiló las conclusiones de las investigaciones sobre el Ártico que han llevado a cabo más de 230 científicos en los últimos seis años.

«Con esta síntesis queremos acercar a la sociedad civil la última ciencia y predicciones de futuro sobre el Ártico para que sea consciente de los cambios tan acelerados que están ocurriendo y de sus implicaciones», explicó Lars-Otto Reirsen, secretario ejecutivo del Grupo de Seguimiento y Evaluación del Consejo Ártico.

«Esa ciencia dice que la criosfera del Ártico (la capa de la tierra que esta permanente o temporalmente helada) ha experimentado cambios abruptos y sin precedentes en la ultima década», agregó Reirsen. Así, los últimos seis años han sido los más cálidos desde que comenzaron los registros, en 1980.

El mayor incremento de temperatura se ha producido durante el otoño allí donde más hielo se había perdido a lo largo del verano, lo que viene a indicar -dice el informe- «que el océano ha absorbido más energía del sol en el periodo estival debido a la inexistencia de una cubierta helada».

Los científicos prevén que el aumento de temperatura en el Ártico, sobre todo durante el otoño y el invierno, continúe en los próximos años aun teniendo en cuenta escenarios en los que las emisiones de gases de efecto invernadero sean menores de lo que han sido en la última década.

El incremento estaría situado entre los 3 y los 6 grados en 2080 respecto a los niveles de 1990, lo que provocaría una mayor evaporación de agua y, por tanto, más tormentas, y hasta entre un 15 y un 30% más de nevadas, si bien la nieve se retiraría antes en primavera.

El texto indica que el permafrost del Ártico, la capa permanentemente helada, ha experimentado un aumento de temperaturas de dos grados en las últimas dos décadas, y que los mayores retrocesos se han producido en la zona cercana a Quebec (Canadá), unos 130 kilómetros en los últimos 50 años, y en Rusia, entre 30 y 80 kilómetros, dependiendo del área, desde 1970.

Además, los modelos de predicción climática citados en el documento hablan de una pérdida de entre el 10 y el 30% de los glaciares a finales de siglo.

El deshielo Ártico ya está considerado el principal causante del aumento del nivel del mar, 3.1 milímetros anuales desde 2003, pero esta contribución se incrementaría a finales de siglo, «donde la subida global podría superar el metro y medio poniendo en riesgo ciudades muy pobladas como Nueva York o Shanghái», subrayó Reiersen.

Por su parte, el ministro sueco de Asuntos Exteriores y actual presidente del Consejo Ártico, Carl Bildt, manifestó tras la presentación del informe que «este retroceso en la capa de hielo y sus consecuencias suponen un claro recordatorio para todos de los dramáticos efectos del cambio climático, y supone una mala noticia». Ante preguntas de los periodistas sobre si estas previsiones para el Ártico representaban también una buena noticia en términos de explotación de recursos hasta ahora inaccesibles, Bildt señaló «que todas las oportunidades que ofrece el deshielo tendrán que desarrollarse de una forma ambientalmente segura.

El documento concluye con una serie de recomendaciones para los países del Ártico (Canadá, Dinamarca, EE.UU., Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia).

CATY ARÉVALO (EFE)

jueves, 17 de enero de 2013

Las primeras muestras del lago Vostok a 3.400 metros de profundidad

Las primeras muestras del lago Vostok a 3.400 metros de profundidad 
Científicos rusos han conseguido las primeras muestras de un lago que permanecía bajo el hielo, concretamente, a 3.400 metros de profundidad. Se trata del lago subglacial Vostok, que durante millones de años ha permanecido aislado de la atmósfera terrestre, por lo que, gracias a estas muestras del agua que se considera la más pura y antigua del planeta se pueden conocer los cambios naturales del clima que se van a producir en los próximos milenios.

Según ha explicado el Instituto de Minería de San Petersburgo a la agencia Ria Novosti, se ha conseguido "una primera muestra cilíndrica de hielo del lago, de dos metros de largo, en su interior hay un canal vertical lleno de hielo de burbujas". "Es la primera muestra congelada de agua aparentemente pura que se ha obtenido desde que empezaran las exploraciones el pasado 5 de febrero de 2012".

En un principio, los investigadores rusos alcanzaron la superficie del Vostok, a una profundidad de 3.768 metros bajo el glaciar, de donde sacaron muestras que tenían rastros de queroseno y freón, mezcla tecnológica usada durante las obras de perforación.

Aún queda por demostrar, si las propiedades físicas de la nueva muestra son diferentes a las de hielo común pero, por descontado, ningún laboratorio del mundo puede recrear las condiciones de una perforación a casi 4.000 metros, según ha explicado el jefe de la misión Viacheslav Martiánov.

El lago Vostok tiene unos 35 millones de años y durante 15 millones de años permaneció prácticamente aislado de la atmósfera terrestre. El estudio de su ecosistema único contribuirá a esbozar un guión de cambios naturales del clima en los próximos milenios. También ayudará a entender cómo diversas formas de vida en la Tierra se fueron adaptando a las condiciones extremas.

EUROPA PRESS
 

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