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jueves, 15 de noviembre de 2012

Empieza la temporada de verano en la Antártida

Empieza la temporada de verano en la Antártida
Tras nueve meses de aislamiento en plena Antártida, han empezado a llegar los relevos de personal y los suministros a las bases permanentes ubicadas en la zona más fría y desolada del continente blanco.

Los primeros aviones aterrizaron la semana pasada en la pista de hielo recién acondicionada de la base Concordia europea, situada en la meseta Antártica, donde una docena de personas han estado incomunicadas (excepto por teléfono e internet) desde el pasado febrero. En la base estadounidense Amundsen-Scott, junto al polo Sur geográfico, llegaron los primeros aviones a finales de octubre y entre la carga fueron especialmente bienvenidas las primeras frutas y cebollas de la temperada. El personal permanente, que en invierno ronda allí el medio centenar, está siendo relevado y van llegando los científicos y personal de la estación veraniega, que llega hasta 250 personas en esa base científica.

En Concordia, durante el invierno, no se ve la luz del Sol durante casi cuatro meses y las temperaturas descienden hasta 80 grados bajo cero (no pueden funcionar vehículos, entre otras cosas, porque se congela hasta el combustible y el líquido de frenos); en verano raramente sube el termómetro hasta 25 bajo cero. Es uno de los lugares más fríos de la Tierra. La temperatura media anual es de -54 grados y el récord está en -84,6. Apenas llueve en ese gélido desierto, el mayor del planeta, de la meseta Antártica. A 560 kilómetros de distancia está otra base permanente, la rusa Vostok, y a 1.670, el polo Sur.

En la Antártida hay un total de 117 bases y campamentos, 40 de las cuales son permanentes y el resto estacionales, es decir, que están abiertas exclusivamente en verano, según datos del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR), asesor del Tratado Antártico. España tiene en el continente blanco dos bases, ambas de verano: la Juan Carlos I (del CSIC) y la Gabriel de Castilla, del Ministerio de Defensa.

En las estaciones se realizan investigaciones científicas muy variadas, unas directamente relacionadas con el continente blanco, como glaciología, geología o estudios biológicos, y otras que aprovechan las especiales condiciones de la Antártida, como el detector de neutrinos IceCube que utiliza el hielo ultralimpio allí, o diversos telescopios que disfrutan de la transparencia de la atmósfera allí, la baja absorción en infrarrojo del aire, el bajo contenido de polvo y aerosoles en suspensión y los muchos días de cielo libre de nubes. La Agencia Europea del Espacio (ESA) financia proyectos médicos en la base Concordia para estudiar los efectos del aislamiento en el ser humano, de cara a las misiones espaciales de larga duración que se hagan en el futuro...

Alicia Rivera | ELPAIS.com

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