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jueves, 25 de octubre de 2012

La Antártida crece mientras el Ártico encoge

La Antártida crece mientras el Ártico encoge
Hace algunas semanas, a mediados de septiembre, un satélite de la NASA demostraba que la extensión de la capa helada en el océano Ártico había alcanzado su mínimo desde 1979, año en el que comenzaron a realizarse estas mediciones. La noticia se convirtió en un foco de atención pública. En el lado opuesto del mundo, sin embargo, está ocurriendo algo más complejo. Un nuevo estudio de la NASA demuestra que desde 1978 a 2010 la extensión total de hielo alrededor de la Antártida se ha expandido alrededor de 17.000 kilómetros cuadrados cada año (algo así como la provincia de Zaragoza), un crecimiento que en los últimos años incluso se ha acelerado, pero que «no compensa lo que está ocurriendo en el norte», señala Claire Parkinson, científica del clima del Centro Goddard de la NASA y autora principal del estudio. Parece que en cada lado del mundo suceden fenómenos opuestos.

La investigadora explica que los polos de la Tierra tienen una geografía muy diferente. El Océano Ártico está rodeado de América del Norte, Groenlandia y Eurasia, grandes masas de tierra que atrapan la mayoría del hielo que se concentra y se retira cíclicamente según la época del año. Pero una gran parte del hielo más antiguo ha desaparecido en las últimas tres décadas y la cubierta del hielo de verano ha quedado expuesta al agua oscura del océano, que absorbe la luz solar y se calienta, lo que lleva a la pérdida de más hielo.

Por el contrario, la Antártida es un continente rodeado de aguas abiertas que permiten al hielo marino expandirse durante el invierno, pero también ofrecen menos protección durante la temporada de deshielo. La mayor parte de la cubierta helada del Océano Austral crece y se retira cada año, dando lugar a poco hielo marino perenne en la Antártida. Los cambios aquí no han sido uniformes. La mayor parte del crecimiento se ha producido en Ross Sea, que ganó 13.700 kilómetros cuadrados de hielo marino cada año, con crecimientos más modestos en otras zonas. Al mismo tiempo, la región de Bellingshausen y el Mar de Amundsen perdió más de 8.000 km cuadrados al año. Los autores del estudio creen que este patrón mixto de crecimiento y pérdida de hielo en distintas áreas del Océano Antártico podría ser debido a cambios en la circulación atmosférica. Recientes investigaciones apuntan a la reducción de la capa de hielo sobre la Antártida como el posible culpable.

Sin embargo, los números de este crecimiento palidecen frente al descenso en el Ártico. Según los datos del estudio, la extensión de la capa de hielo del Océano Ártico en septiembre de 2012 era de 3,40 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media calculada entre septiembre de 1979 a 2000, es decir, que el área de hielo perdido equivale a aproximadamente dos veces Alaska.

«El clima no cambia de manera uniforme: La Tierra es muy grande y la expectativa, sin duda, sería que hubiera cambios diferentes en las distintas regiones del mundo», dice Parkinson, quien señaló que el hecho de que se estén enfriando algunas zonas del Océano Antártico y produzca más hielo no desaprueba la teoría del cambio climático. Según la NASA, este estudio, que usó datos de altimetría láser del satélite ICESat, es el primero en calcular el espesor del hielo marino en el Océano del Sur desde el espacio.

ABC.es

lunes, 22 de octubre de 2012

Australia y la UE proponen más protección para la vida marina en la Antártida

Australia y la UE proponen más protección para la vida marina en la Antártida
Australia, Francia y la Unión Europea instarán a la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártida (CCAMLR) a crear una red de áreas para proteger la vida marina en el continente blanco.

La propuesta, que pretende declarar como protegida una superficie marina de 1,9 millones de kilómetros cuadrados al este de la Antártida, se debatirá en la reunión anual que la CCAMLR celebra a partir de hoy en la ciudad australiana de Hobart.

«Estas áreas protegerán las zonas más vulnerables a las alteraciones que juegan un rol ecológico importante como viveros y como espacios para la alimentación de mamíferos o pingüinos», comentó el jefe de la delegación australiana en la CCAMLR, Tony Fleming, a la cadena ABC.

La CCAMLR también debatirá proposiciones para la protección de la vida marina en el Mar de Ross y en la Península Antártica.

El plan, que deberá ser aprobado por consenso por los 25 miembros de la Comisión -24 países más la UE-, prevé que tres de las siete áreas de protección propuestas sirvan de referencia científica para medir el futuro impacto del cambio climático en la productividad y la ecología de la región.

Fleming indicó que el proyecto empezó a desarrollarse en 2010 y pretende lograr un equilibrio entre la protección de zonas de alto valor para la conservación y la autorización de actividad pesquera sostenible.

La plataforma ecologista Alianza Océano Antártico (AOA) apoya la propuesta, pero se muestra en contra de autorizar la pesca en la demarcación protegida, que pide que se extienda hasta 2,5 millones de kilómetros cuadrados, para incluir los hábitats principales de pingüinos, bacalaos, ballenas minke y kril antártico.

EFE

martes, 9 de octubre de 2012

La diversidad de los microorganismos marinos del Ártico es única

La diversidad de los microorganismos marinos del Ártico es única
A pesar de tener en común los cambios extremos en la radiación solar, las bajas temperaturas y la formación de hielo en invierno, los microorganismos marinos del Ártico y de la Antártida presentan profundas diferencias. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio internacional con participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que también evidencia el carácter único de las comunidades bacterianas que pueblan el Océano Ártico, no sólo en comparación con la Antártida, sino también con el resto de océanos.

Un consorcio de investigadores de Francia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, Suecia y España ha analizado 800.000 secuencias genéticas procedentes de 90 muestras de microorganismos. En concreto, los científicos, que publican los resultados en la revista PNAS, han comparado 20 muestras del Océano Antártico con 24 del Ártico recogidas en la superficie y en las profundidades. Además, han incluido 48 muestras adicionales de latitudes más bajas para analizar la huella polar en la biogeografía bacteriana marina del océano global.

Los científicos han comparado específicamente muestras de las regiones costeras y de mar abierto, así como muestras recogidas en invierno y en verano. Los resultados señalan que los microorganismos que viven en las profundidades de los océanos polares comparten el 40% de las similitudes taxonómicas, mientras que sólo el 25% de los grupos taxonómicos identificados en la superficie es común.

“Las bacterias que forman el plancton de la superficie están sometidas a condiciones más variables que se desencadenan a corto plazo, mientras que las de las profundidades están estructuradas en función de la conectividad de la circulación oceánica”, explica uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar Carlos Pedrós-Alió.

Las mayores diferencias tienen que ver con el aporte de agua dulce a estos ecosistemas. Aunque los dos polos reciben agua procedente del deshielo glacial, el agua dulce que recibe el Ártico llega, sobre todo, de las grandes cuencas continentales de los sistemas fluviales. Esta circunstancia es probablemente la explicación para las grandes diferencias entre los polos observadas en los microorganismos que viven en las regiones costeras.

“Hemos comparado las comunidades microbianas del Ártico y de la Antártida y hemos visto que son muy diferentes. Este resultado indica que las bacterias no tienen tanta capacidad para dispersarse con facilidad de una zona polar a otra como suponíamos. El aislamiento hace posible la especiación y, como consecuencia, la biogeografía”, destaca el investigador del CSIC.

El estudio es resultado de diferentes trabajos realizados en el marco del Año Polar Internacional 2007-2009. Los científicos también han contado con el apoyo del Censo de Vida Marina de la Fundación Sloan, que promovió los esfuerzos en ambos extremos del planeta y la realización de un programa separado dirigido a los microbios marinos.

CSIC
 

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