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jueves, 30 de agosto de 2012

La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano

La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano
La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano, un potente gas de efecto invernadero, según un informe publicado en la revista «Nature» por un equipo internacional de científicos. El nuevo estudio demuestra que la antigua materia orgánica de las cuencas sedimentarias ubicadas bajo de la capa de hielo antártico, puede haberse convertido en metano por acción de los microorganismos que viven bajo condiciones de poco oxígeno.

El metano podría ser liberado a la atmósfera si la capa de hielo se afina, exponiendo estas cuencas sedimentarias. El coautor Slawek Tulaczyk, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, señala que el proyecto se inició hace cinco años, tras una serie de conversaciones con la coautora Jemma Wadham, de la Universidad de Bristol.

Tulaczyk apunta que «es fácil olvidar que hace 35 millones de años, cuando el actual período de glaciación antártica comenzó, este continente estaba lleno de vida. Parte de la materia orgánica producida por esta vida quedó atrapada en los sedimentos, que luego fueron separados del resto del mundo, cuando la capa de hielo creció. Nuestro modelo muestra que, durante millones de años, los microbios podrían haber convertido este carbono orgánico en metano».

El equipo científico estima que el 50 por ciento de la capa de hielo de la Antártida Occidental (1 millón de kilómetros cuadrados) y el 25 por ciento de la capa de hielo de la Antártida Oriental (2,5 millones de kilómetros cuadrados) sobre cuencas sedimentarias pre-glaciales que contienen alrededor de 21.000 millones de toneladas métricas de carbono orgánico.

«Se trata de una inmensa cantidad de carbono orgánico, más de diez veces el tamaño de las reservas de carbono de las regiones del norte», afirma Wadham, quien agrega que «los experimentos de laboratorio indican que estos ambientes bajo el hielo son biológicamente activos, lo que significa que el carbono orgánico ha sido convertido en metano por microbios».

Los investigadores simularon numéricamente la acumulación de metano en las cuencas sedimentarias del Antártico, establecidas mediante un modelo unidimensional. Los científicos observaron entonces que las condiciones bajo el hielo favorecen la acumulación de hidratos de metano (es decir, metano atrapado dentro de una estructura de moléculas de agua, formando un sólido similar al hielo normal). Los expertos también calcularon que la cantidad potencial de hidrato de metano y gas metano bajo la capa de hielo de la Antártida podría ser de hasta 4 millones de toneladas métricas.

La coautora Sandra Arndt, de la Universidad de Bristol, quien llevó a cabo la modelización numérica, señala que «no es sorprendente encontrar cantidades significativas de hidratos de metano atrapadas debajo de la capa de hielo, ya que hace frío y las presiones son altas, las cuales son condiciones importantes para la formación de hidratos de metano».

Si el hidrato de metano está presente bajo la capa de hielo de la Antártida, su liberación durante los episodios de colapso de la capa de hielo podría actuar como una retroalimentación positiva sobre el cambio climático mundial. «Nuestro estudio pone de relieve la necesidad de continuar la exploración científica de la capa de hielo de la Antártida, ya que puede tener un impacto mucho mayor en el sistema climático de la Tierra de lo que creíamos, concluye Tulaczyk.

EUROPA PRESS

miércoles, 29 de agosto de 2012

El deshielo del Ártico bate récord histórico y causa una emisión masiva de gases de efecto invernadero

El deshielo del Ártico bate récord histórico y causa una emisión masiva de gases de efecto invernadero
Aunque todavía no ha terminado el verano, el deshielo del Océano Ártico registrado este año ha alcanzado el nivel más alto desde 1979, cuando empezaron a realizarse las mediciones. La extensión de hielo marino en 2012 es ya incluso menor que la de septiembre de 2007, cuando se registró el mínimo histórico.

Teniendo en cuenta la reducción de la extensión de hielo en las últimas semanas, los científicos ya esperaban este resultado, que ha sido confirmado por las imágenes de satélite captadas el 26 de agosto por un satélite de EEUU e interpretadas por la NASA y el Centro de Datos Nacional de Hielo y Nieve (NSIDC, en sus siglas en inglés), situado en Boulder.

Según revelan estas imágenes, el pasado 26 de agosto el hielo cubría 4,10 millones de kilómetros cuadrados, 70.000 kilómetros menos que la superficie registrada en septiembre de 2007 (que fue de 4,17 millones de km2).

Los investigadores de la agencia espacial estadounidense consideran estos datos particularmente preocupantes, sobre todo teniendo en cuenta que todavía faltan varias semanas para que termine el verano (normalmente el hielo deja de derretirse a mediados o finales de septiembre). Es decir, la capa de hielo previsiblemente se reducirá aún más. De hecho, el anterior récord se produjo el 18 de septiembre de 2007.

Una emisión masiva de gases de efecto invernadero

La descongelación de placas de hielo desde la era Glacial en el Océano Ártico provocará la emisión de 44 millones de toneladas de carbono a la atmosfera, diez veces más de lo que se creía hasta ahora y una emisión masiva de gases de efecto invernadero, según un estudio de la Universidad de Estocolmo, cuya coautora Laura Sánchez-García trabaja actualmente en el Institut Català de Ciències del Clima.

El trabajo, que publica 'Nature', constata que el aumento de temperaturas medias en el Ártico está causando ya la descongelación del permafrost -la capa de suelo helado- durante más tiempo en verano y a mayor profundidad, en un proceso que "está firmemente en marcha".

Con el deshielo "se activan depósitos de carbono anteriormente protegidos por el hielo", que se traducirán en una emisión de carbono, la mayoría en forma de CO2, pero también de metano, ha advertido la investigadora.

jueves, 2 de agosto de 2012

La Antártida estaba cubierta de bosques tropicales hace unos 52 millones de años

La Antártida estaba cubierta de bosques tropicales hace unos 52 millones de años
El polen fosilizado de palmeras del Eoceno inferior (hace entre 55 y 48 millones de años), recuperado en los fondos marinos de la Antártida, confirma la presencia de bosques tropicales muy diversos y revelan unas temperaturas invernales cálidas, así como concentraciones de CO2 que duplican a las actuales. Según un equipo internacional de científicos con colaboración española, estas condiciones podrían volver a alcanzarse a finales de este siglo.

Las perforaciones oceánicas durante la expedición 318 del Integrated Ocean Drilling Program (IODP) en el margen continental de la Tierra de Wilkes (Antártida oriental) han permitido recuperar muestras de sedimentos con polen fosilizado de palmeras y árboles similares a los actuales baobab para reconstruir el clima del pasado.

La investigación, que publica esta semana Nature, demuestra que durante el Eoceno inferior, cuando la Tierra experimentó el clima más cálido de los últimos 65 millones de años, la Antártida estaba cubierta de bosques tropicales y subtropicales, hace unos 52 millones de años.

“La presencia de polen de palmeras y de árboles descendientes del baobab indican que las temperaturas invernales en las áreas costeras del continente eran de más de 10 ºC”, indica a SINC Carlota Escutia, una de las autoras del estudio e investigadora en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC). Los estudios en las zonas de bajas latitudes señalan también que el clima terrestre era cálido en el continente antártico.

Esta reconstrucción del clima del Eoceno demuestra además que el interior de la Antártida era menos cálido, conclusión a la que los científicos han llegado debido a que el continente albergó bosques de Araucaria –similares a los bosques de Nueva Zelanda en la actualidad–.

Sin embargo, a pesar de la oscuridad polar durante el invierno austral, el continente en ese momento no llegó a helarse. “La Antártida estuvo sin hielos durante el Eoceno, hasta hace unos 34 millones de años, cuando se formó el casquete de hielos”, informa la experta que fue investigadora principal y co-chief científica de la expedición 318.

A esto se añaden las concentraciones de CO2 hace unos 52 millones de años, que eran más de dos veces las concentraciones actuales. “Condiciones que se esperan alcanzar en nuestro planeta hacia finales de este siglo o el siguiente”, advierte Escutia.

Clima pasado para entender el futuro

Según las predicciones del informe del 2007 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en los próximos 100 a 200 años, las concentraciones de CO2 pueden alcanzar valores similares a los existentes, cuando la Antártida no sostenía casquetes de hielo como los actuales. El estudio publicado apoya esta hipótesis.

“El estudio de condiciones ambientales en el pasado durante periodos de elevadas temperaturas y CO2 proporciona un mejor conocimiento de los procesos climáticos en el pasado. Esto nos ayuda a obtener un mejor entendimiento de los procesos climáticos futuros”, subraya la investigadora.

Además, los datos que se han obtenido en este estudio permiten acotar y mejorar los modelos de evolución de los casquetes de hielo de la Antártida. “Los modelos indican una gran diferencia entre las temperaturas de los trópicos y los polos. Sin embargo, el trabajo indica que los gradientes de temperaturas entre bajas y altas latitudes no eran elevados”, concluye Escutia.

SINC
 

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