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viernes, 22 de junio de 2012

El declive de la capa de hielo antártica calienta el Ártico

El declive de la capa de hielo antártica calienta el Ártico
Los primeros análisis del núcleo de sedimentos más antiguo jamás hallado en el Ártico demuestran que en esta zona se produjeron intervalos más cálidos de lo que se pensaba durante los últimos 2,8 millones de años que coincidieron con el declive de la capa de hielo del oeste de la Antártida. Un equipo internacional sugiere incluir estos nuevos datos en los modelos climáticos que predicen el clima futuro.

El impacto de un gran meteorito en la Tierra hace 3,6 millones provocó un cráter de 18 km de diámetro que creó el lago El´gygytgyn (Siberia) en el Ártico ruso. Como el meteorito impactó contra una de las pocas áreas del Ártico que no fue erosionada por los glaciares continentales, el registro geológico se ha mantenido casi intacto y ha aportado mucha información a los investigadores.

Un equipo internacional de científicos ha podido analizar un núcleo de sedimentos recogido por primera vez en este lago siberiano en 2009 para arrojar luz sobre la historia climática y medioambiental del Polo Norte desde hace unos 2,8 millones de años.

Según los resultados, publicados esta semana en Science, además de los periodos glaciares e interglaciares regulares de la Tierra, “el clima del Ártico experimentó calentamientos adicionales de entre 4 y 5 ºC durante los periodos interglaciares”, afirma a SINC Martin Melles, autor principal del estudio e investigador en el Instituto de Geología y Mineralogía de la Universidad de Colonia (Alemania).

Hasta ahora, los periodos interglaciares con un incremento significativo de temperaturas en el Ártico eran desconocidos porque no se tenían registros geológicos tan antiguos. Los sedimentos recogidos en el lago ruso son 30 veces más antiguos que los que se hallaron en la capa de hielo de Groenlandia que recogen la historia climática de los últimos 110.000 años.

El estudio revela además que debido a estos climas interglaciares más cálidos es “virtualmente imposible” que la capa de hielo de Groenlandia hubiera existido en su forma actual en ese momento.

Los científicos cuantificaron las diferencias climáticas asociadas a la intensidad de los periodos interglaciares y se centraron en cuatro fases cálidas: dos de periodos interglaciares normales (hace 12.000 y 125.000 años) y dos de periodos interglaciares más cálidos (hace 400.000 y 1,1 millones de años).

Además del aumento de las temperaturas, el equipo de investigadores indica que los periodos interglaciares más cálidos eran también más húmedos que los periodos interglaciares normales. “Los ‘super’ periodos interglaciares también coinciden con el declive de la capa de hielo del oeste antártico”, subraya Melles.

Declive acelerado de los polos

Los científicos sugieren que el desencadenante del calentamiento en los periodos interglaciares en el Ártico son los cambios en la Antártida. “En la actualidad, se está produciendo un declive en la capa de hielo del oeste antártico y es posible que se acelere en el futuro”, advierte el investigador alemán.

Para el grupo de científicos, este declive no solo se asocia con un aumento global del nivel del mar, pero “también podría asociarse con un fuerte calentamiento en el Ártico”. Si el Polo Norte se calentara implicando el hielo marino, la capa de hielo de Groenlandia, la vegetación y el permafrost se “producirían impactos climáticos fuertes en otras partes del planeta”, señala el geólogo.

Los investigadores sugieren incluir estos nuevos datos sobre el declive de la capa de hielo de la Antártida asociado con un calentamiento “excepcional” del Ártico en los modelos climáticos que permiten predecir el clima de la Tierra de las próximas décadas o siglos.

SINC

jueves, 21 de junio de 2012

Cada tres minutos se derrite una superficie de hielo ártico equivalente al Bernabéu

Cada tres minutos se derrite una superficie de hielo ártico equivalente al Bernabéu
El frágil ecosistema del Ártico, muy vulnerable al cambio climático, se enfrenta también a la explotación petrolífera y a la pesca industrial. Coincidiendo con el ecuador de la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, la organización ecologista Greenpeace ha presentado hoy la campaña global Salva el Ártico para reivindicar la protección de “la última frontera intacta del planeta”.

En el Ártico no habrá noche hoy. Por eso, con motivo del solsticio de verano y de la Cumbre Rio+20, Greenpeace se ha unido en 40 países con un único objetivo: declarar con la ayuda de un millón de firmas las zonas no habitadas del Ártico Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, tal y como se logró con la Antártida en 1991.

“Una vez que se consiga el millón de firmas se pedirá a la ONU que se declare un santuario en el Ártico como el de la Antártida, cuyo tratado para no explotar los recursos naturales se firmó en Madrid hace 21 años”, ha declarado a SINC Julio Barea, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España durante la presentación de la campaña.

El Polo Norte –hábitat de osos polares, narvales, ballenas, y aves marinas, entre otros, así como de cuatro millones de personas–, actúa de termorregulador del clima de la Tierra para limitar el aumento de las temperaturas al reflejar la radiación solar. Sin embargo, su función se está viendo obstaculizada.

“Las previsiones para el Ártico empeoran. En 10 o 20 años, los científicos estiman que el hielo ártico desaparecerá durante el verano”, ha recalcado Barea, quien ha añadido que “cada tres minutos se derrite el equivalente al Santiago Bernabéu de superficie de hielo ártico”.

Según indica el informe El Ártico, la última frontera, que también han presentado hoy los ecologistas, debido al cambio climático numerosas especies se verán afectadas por la disminución de las capas de hielo, el aumento de las temperaturas, y periodos más largos de aguas abiertas y sin hielo.

Pero no son las únicas amenazas. Varios gobiernos como EE UU, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega están explorando el territorio ya sin hielo para “intentar extraer las últimas gotas de petróleo de los lugares más recónditos”, ha señalado el ecologista. “Pero por ahora no hay explotación, solo exploración en las zonas donde se va el hielo”, ha apuntado a SINC.

En concreto, Greenpeace ha denunciado la previsión por parte de una empresa petrolera del comienzo en las próximas semanas de la exploración en busca de petróleo frente a las costas de Alaska (EE UU)...

SINC

sábado, 9 de junio de 2012

Las charcas verde fosforito del Antártico

Las charcas verde fosforito del Antártico
Charcas de color “verde chillón” y rebosantes de vida aparecieron hace algunos meses entre el hielo en zonas remotas del Océano Antártico, y éstas podrían ser beneficiosas en la lucha contra el calentamiento global.

Observadas en el poco estudiado Mar de Amundsen, las radiantes plantas deben su color a la clorofila, un pigmento encontrado en varios tipos de fitoplancton, o algas diminutas. Tanto el zooplancton que se alimenta de algas, como los pequeños crustáceos llamados krill y las larvas de peces y camarones viven también en esas zonas.

Una expedición científica reciente estudió estas algas mientras surcaban la polinia (espacio abierto de agua, dependiendo de la estación, rodeado de hielo marino) del Mar de Amundsen.

Las polinias, que a menudo miden cientos de kilómetros de ancho, son “oasis” ricos en nutrientes que ofrecen refugio para animales, tanto pequeños como grandes, explicó Patricia Yager, científica jefe de la Amundsen Sea Polynya International Research Expedition (ASPIRE, Expedición de Investigación Internacional de la Polinia del Mar de Amundsen),que está financiada por la U.S. National Science Foundation (Fundación Nacional de Ciencia de los EE.UU.) y el Swedish Polar Research Secretariat (Secretariado Sueco de Investigación Polar) .

Estas bolsas de agua abiertas existen por dos motivos: porque el viento se lleva trozos de hielo lejos de la costa, y porque el aire caliente o una corriente de agua más cálida derriten pedazos de hielo.

Cuando el hielo marino estival se derrite, puede liberar micronutrientes en el océano, que sobrealimentan a las algas. Dichos micronutrientes son cantidades residuales de elementos como el hierro, que son esenciales para el crecimiento de las plantas.

A medida que los glaciares y el hielo marino del oeste de la Antártida se derritan debido al calentamiento global, se producirá un influjo de micronutrientes al océano, lo que avivará el crecimiento de algas más grandes, afirmó Yager en una entrevista.

Semejante boom de algas puede, de hecho, resultar beneficioso para el clima, ya que las plantas engullirán más dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero. Sin embargo, advirtió, esto sólo sucedería hasta cierto punto...

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