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martes, 31 de enero de 2012

Cambio climático peligroso en el Ártico

Cambio climático peligroso en el Ártico
Dos décadas después de que Naciones Unidas estableciera la Convención Marco sobre Cambio Climático para “prevenir la peligrosa interferencia de la mano del hombre en el sistema climático de la Tierra”, el Ártico muestra los primeros signos de un cambio climático peligroso. Así lo asegura un grupo de científicos, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un artículo publicado en el último número de la revista Nature Climate Change.

Según los investigadores, el Ártico sufre ya algunos de los efectos que, de acuerdo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), se corresponden con un “cambio climático peligroso”. La velocidad del calentamiento supera ya a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos. Además, las comunidades esquimales están viendo peligrar su seguridad, su salud y sus actividades culturales tradicionales.

Los expertos reclaman un esfuerzo para desarrollar indicadores que alerten con tiempo de estos cambios, mitigar sus causas y reconstruir la capacidad de adaptación y recuperación de ecosistemas y comunidades. “Nos enfrentamos a la primera evidencia clara de un cambio climático peligroso y, sin embargo, parte de los científicos y los medios de comunicación están sumidos en un debate semántico sobre si el hielo oceánico del Ártico ha alcanzado o no un umbral de inflexión. Todo ello está distrayendo la atención de la necesidad de desarrollar indicadores que alerten de la proximidad de futuros cambios abruptos y de la formulación de políticas para evitarlos verdadero objetivo de desarrollar indicadores que alerten de futuros cambios abruptos”, señala el investigador del CSIC Carlos Duarte, autor del artículo.

Los umbrales de inflexión o tipping points se definen como puntos críticos dentro de un sistema cuyo estado futuro puede verse alterado cualitativamente por pequeñas perturbaciones. Por otro lado, se denominan elementos de inflexión o tipping elements a aquellos componentes del sistema Tierra que pueden mostrar puntos de inflexión. Según los científicos, el Ártico presenta la mayor concentración de elementos de inflexión potenciales del planeta, entre ellos el hielo oceánico, la placa de hielo de Groenlandia, las regiones de formación de aguas profundas del Atlántico Norte, los bosques boreales, las comunidades de plancton, el permafrost y los hidratos de metano marinos.

“El Ártico es, por todo ello, una región particularmente propensa a mostrar cambios abruptos y trasladarlos al sistema Tierra global. Es necesario buscar señales de alerta temprana que nos avisen de la proximidad de umbrales de inflexión para el desarrollo y el despliegue de estrategias adaptativas. Todo ello contribuiría a adoptar políticas más preventivas”, asegura Duarte.

Efectos en el clima global

En otro trabajo publicado en el último número de la revista AMBIO, Duarte y otros investigadores del CSIC detallan los elementos de inflexión presentes en el Ártico y aportan evidencias de que muchos de ellos han entrado ya en una dinámica de cambio que puede llegar a ser abrupto en la mayoría de los casos. Según el estudio, es posible observar numerosos elementos de inflexión que impactarían en el sistema climático global de ser perturbados.

“En este trabajo aportamos evidencias de que muchos de estos elementos de inflexión están ya en marcha e identificamos cuáles son los umbrales de cambio climático que podrían acelerar el cambio climático global. La propia reacción humana al cambio climático en el Ártico, dominada por un aumento de actividades como el transporte, la navegación y la explotación de recursos podría contribuir a acelerar los cambios que ya están sucediendo”, explica el científico del CSIC.

Los científicos creen que cerca del 40% de las emisiones de metano de origen antropogénico podrían ser mitigadas a un coste cero o con un beneficio económico neto. “A largo plazo, restringir las emisiones acumulativas de dióxido de carbono es esencial para ralentizar elementos de inflexión como la placa de hielo de Groenlandia”, sentencian.

CSIC

martes, 24 de enero de 2012

El Ártico registró en 2011 las temperaturas más altas en medio siglo

El Ártico registró en 2011 las temperaturas más altas en medio siglo
Las regiones del Ártico registraron el año pasado las temperaturas más altas de los últimos cincuenta años, ha informado el director científico del Instituto de Investigaciones del Ártico y la Antártida ruso, Alexandr Danílov.

"El año 2011 fue el más cálido en el Ártico de los últimos cincuenta años, con 3 a 4 grados centígrados por encima de la media anual de temperaturas. Existen ya consecuencias visibles de esos cambios", lamentó el científico en rueda de prensa citado por las agencias rusas.

Por contra, y a pesar del calentamiento global que en opinión de muchos expertos experimenta el planeta, en la Antártida el volumen de hielo ha aumentado en 2011 hasta cifras récord, según el director del Instituto de Geografía de la Academia de las Ciencias de Rusia, Vladímir Kotliakov.

"Se trata de un bien para la humanidad, ya que de esta forma se controla el nivel del crecimiento de los océanos", subrayó el investigador.

Con estos datos en mano, el director del museo del Ártico y la Antártida, Víctor Boyarski, duda mucho de las conclusiones que se sacan en la actualidad acerca del calentamiento global.

"La temperatura media en la Antártida es incluso más baja de la que era, y en el Ártico también hace frío. A quiénes hablan del calentamiento global los invito a ir allí y comprobarlo por sí mismos", dijo Boyarski.

El Centro Hidrometeorológico de Rusia (CHR), sin embargo, advirtió el pasado domingo que la masa total de los hielos árticos se ha reducido en el 55 % en comparación con el promedio registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado.

Este proceso, según los meteorólogos rusos, afecta incluso las capas de hielo más antiguas y más gruesas, lo que en opinión de los científicos amenaza la supervivencia de los osos polares, especie que aún sin deshielo se halla en peligro de extinción.

EFE

lunes, 23 de enero de 2012

Gran aglomeración de agua dulce en el Ártico que genera un abombamiento de la superficie marina

Gran aglomeración de agua dulce en el Ártico que genera un abombamiento de la superficie marina
Los satélites de la ESA revelan la existencia de una gran aglomeración de agua dulce en el Océano Ártico, que genera un abombamiento de la superficie marina y que se ha formado a lo largo de los últimos 15 años. Si la dirección del viento cambiara el agua vertería al Océano Atlántico, enfriando Europa.

Los resultados son notables: desde 2002 la altura del nivel del mar en el área estudiada se ha elevado unos 15 centímetros, y el volumen de agua dulce ha aumentado en unos 8000 kilómetros cúbicos –alrededor del 10% de toda el agua dulce del Océano Ártico-.

Investigadores del Centro Polar de Observación y Modelización (CPOM), del University College London y el Centro Nacional Oceanográfico del Reino Unido, se han basado en datos de los satélites de la ESA ERS-2 y Envisat para medir el nivel del mar en el Ártico Occidental entre 1995 y 2010.

Los resultados se publicaron en la versión online de la revista científica Nature Geoscience.

Los científicos concluyen que la acumulación de agua, y el consiguiente abombamiento de la superficie marina, podría ser consecuencia de la aceleración de un gran sistema de circulación oceánica llamado Giro de Beaufort; la aceleración se debería a los fuertes vientos Árticos.

Un cambio en la dirección del viento podría provocar que el agua dulce se vertiera al resto del Océano Ártico, llegando incluso al Atlántico Norte.

Si ello ocurriera podría verse ralentizada una corriente oceánica clave que parte de la Corriente del Golfo, lo que provocaría un descenso de las temperaturas en Europa.

La Corriente del Golfo hace que Europa disfrute de temperaturas relativamente suaves, comparado con otras áreas de latitudes similares.

“Cuando observamos nuestros datos a una escala anual nos dimos cuenta de que los cambios en el nivel del mar no tenían relación directa con el comportamiento del viento, y nos preguntamos la razón”, dice Katharine Giles, investigadora del CPOM y autora principal del trabajo ahora publicado.

“Una posibilidad es que el hielo marino actúe como una barrera entre la atmósfera y el océano. Así, con los cambios en la cubierta de hielo cambiaría también el efecto del viento sobre el océano.

“El paso siguiente es tratar de confirmar esta idea investigando con más detalle cómo afectan los cambios en la cubierta de hielo marino a la interacción entre la atmósfera y el océano”.

El hielo marino puede estudiarse con datos de satélite de diferente tipo. Los radioaltímetros de satélites como Envisat y ERS-2 son especialmente útiles en la observación de áreas inaccesibles, como el Ártico.

European Space Agency, ESA

miércoles, 4 de enero de 2012

Un "mundo perdido" en la Antártida

Un "mundo perdido" en la Antártida 
Un grupo de científicos británicos ha hallado comunidades de especies desconocidas en el fondo marino cercano a la Antártida, en el ambiente oscuro y cálido que rodea a los conductos hidrotermales.

Los hallazgos, hechos por expertos de las Universidades de Oxford y Southampton y el Servicio Antártico Británico (BAS), permitieron contemplar nuevas especies de cangrejo yeti, estrella de mar, percebes, anémona de mar y pulpo.

Para el análisis, los científicos emplearon por primera vez un vehículo dirigido con control remoto (ROV, en inglés) para explorar el East Scotie Ridge, en las profundidades del océano Antártico, según la investigación, publicada en la revista "PLoS Biology".

En esa zona los respiraderos hidrotermales (incluyendo puntos que llegan hasta temperaturas de hasta 383 grados Celsius) crean un entorno único carente de luz solar, pero rico en ciertos componentes químicos.

Según el profesor Alex Rogers, del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, "los conductos hidrotermales son el hogar de los animales que no se encuentran en ninguna otra parte del planeta que obtienen su energía no del sol, sino de sustancias químicas tales como sulfuro de hidrógeno".

Las imágenes tomadas con el ROV (Remoteley Operated Vehicle) mostraron colonias enormes de una nueva especie de cangrejo yeti, agrupados alrededor de conductos de ventilación.

La cámara el ROV también captó otras instantáneas de una nueva especie predadora de estrella de mar con siete brazos, que se arrastra por los campos de percebes y tomó además instantáneas de un pulpo de color pálido no identificado, a casi 2.400 metros de profundidad.

"Lo que no encontramos es casi tan sorprendente como lo que encontramos", observó Rogers, quien añadió que "muchos animales como los gusanos, mejillones, cangrejos y camarones, hallados en conductos hidrotermales en los Océanos Pacífico, Atlántico e Índico simplemente no estaban allí".

Los expertos también consideraron que las diferencias entre los grupos de animales encontrados alrededor de los conductos de la Antártida y aquellos que estaban alrededor de conductos en otros lugares indican que el Océano Antártico puede actuar como una barrera para algunos de ellos.

EFE
 

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