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jueves, 27 de diciembre de 2012

La estación científica Concordia en la Antártida, fotografiada desde el espacio

La estación científica Concordia en la Antártida, fotografiada desde el espacio
El microsatélite de observación terrestre de la Agencia Espacial Europea (ESA) Proba-1 ha vislumbrado uno de los lugares más solitarios del planeta, la base de investigación Concordia, en el corazón de la Antártida.

Construida y operada por el instituto polar francés IPEV y el programa antártico de Italia PNRA, la estación científica es uno de los pocos hábitats humanos permanentemente ocupados en la Antártida. Ubicado a 3.233 metros sobre el nivel del mar, su vecino más cercano es la base rusa Vostok, a unos 560 km de distancia.

Su situación extrema hace que sea interesante para la ESA, que patrocina la investigación médica sobre cómo el aislamiento afecta a sus ocupantes durante los meses de fría oscuridad. Y es que la vida en Concordia es similar a vivir en otro planeta. Ninguna ayuda puede llegar durante los meses de invierno y aventurarse fuera es peligroso, ya que las temperaturas pueden bajar hasta -80º C.

Los distintivos edificios parecidos a dos cilindros de la base, el hogar de las tripulaciones durante el invierno, aparecen en la imagen en el área de mayor sombra. Directamente al noreste se encuentran los edificios del campamento de verano, con la pista de aterrizaje visible hacia el norte.

Junto a los edificios principales se encuentra una plataforma astronómica -Concordia cuenta con algunos de los cielos más claros del mundo- y otras áreas para perforar el subsuelo para investigaciones científicas. El punto tenue situado más al Este es la entrada a un refugio subterráneo donde se miden los temblores de tierra. Una torre de radio construida en Estados Unidos y el camino que conduce a ella son visibles hacia la esquina sureste de la imagen.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Buscan vida bajo un lago antártico congelado hace 500 milenios

Buscan vida bajo un lago antártico congelado hace 500 milenios
Científicos británicos comenzaron este miércoles la búsqueda de microorganismos vivos en el lago subglacial Ellsworth, en la Antártida Occidental, aislado desde hace 500.000 años bajo una gruesa capa de hielo. El Ellsworth es uno de los cientos de lagos del continente blanco que se sitúan por debajo de la capa de hielo y cuya agua se mantiene en estado líquido gracias al calor emitido por las rocas que yacen debajo. Los biólogos creen que su prolongado aislamiento podría haber promovido que la vida microbiana evolucionase de formas muy distintas a las observadas en el resto del planeta, según informó este miércoles el Centro Oceanográfico Nacional del Reino Unido.

Provistos de una manguera de alta presión diseñada especialmente para este proyecto y un chorro de agua caliente cercana al punto de ebullición, una docena de investigadores comenzó hoy a perforar la capa de hielo, de 3,4 kilómetros de grosor, para abrir un pasaje que les permita analizar el agua atrapada debajo desde hace 500.000 años. Este proceso de perforación requerirá al menos cinco días, tras los que dispondrán sólo de 24 horas para tomar muestras de agua, lodo y sedimentos, antes de que el hielo vuelva a formarse.

«Estamos a punto de explorar lo desconocido y estoy muy emocionado de que nuestra misión suponga un avance en nuestra comprensión del mundo escondido de la Antártida», afirmó el geólogo Martin Siegert, de la Universidad de Bristol (sur de Inglaterra), y director de este proyecto, cuyo objetivo es investigar los límites en los que la vida es posible. Hallar vida en condiciones tan extremas como la del lago Ellsworth permitiría avances en las teorías sobre la posibilidad de que existan organismos vivos en otros entornos muy duros, como en la luna de Júpiter Europa, o bajo el hielo de Marte.

«El experimento que estamos llevando a cabo es muy similar al que se podría hacer para buscar vida en Europa, donde sabemos que hay una corteza de hielo y un océano bajo ella», explicó Siegert. «Si hay vida en Europa debería estar en unas condiciones similares a las del lago Ellsworth: una oscuridad total, una presión muy elevada y utilizando procesos químicos en lugar de la luz solar para proporcionar energía a sus procesos biológicos», añadió el geólogo, que espera disponer de los primeros resultados dentro de una semana. «Encontrar vida en un lago que ha podido estar aislado del resto de la biosfera durante tanto tiempo pueden decirnos mucho sobre el origen de la vida en la Tierra», ha explicado David Pearce, de la Universidad de Edimburgo.

EFE

domingo, 2 de diciembre de 2012

Sube el nivel del mar en la Antártida y Groenlandia

Sube el nivel del mar en la Antártida y Groenlandia. Imagen: Ian Joughin
Entre 1992 y 2011 el derretimiento de las capas de hielo en la Antártida y en Groenlandia ha provocado un aumento del nivel del mar de 11,1 milímetros, según los resultados de una investigación que publica esta semana Science. Para llevar a cabo el estudio se han utilizado los datos de hasta diez satélites diferentes, por lo que los científicos consideran que se trata de la evaluación más exacta de las realizadas hasta el momento.

Las fluctuaciones en la masa de las capas del hielo tienen una gran importancia, ya que afectan a los niveles del mar y a las condiciones de los océanos. Estos cambios se producen como consecuencia de sus dinámicas internas y de los cambios en las condiciones atmosféricas y oceánicas.

Un estudio que publica esta semana la revista Science asegura que la fusión de las capas de hielo en la Antártida y en Groenlandia ha contribuido en 11,1 milímetros a la subida del nivel del mar desde 1992. De ese aumento, aproximadamente dos tercios pertenecían a hielo de Groenlandia y el resto a la Antártida.

El equipo internacional de expertos, liderados por la Universidad de Leeds (Reino Unido) y por el Laboratorio de Propulsión de la NASA, ha utilizado para llevar a cabo este estudio los datos procedentes de hasta diez satélites diferentes.

Algunos de ellos fueron el radar altimeter –mide la altitud sobre el terreno– y el radar láser altimeter –calcula la elevación de la superficie marina– Asimismo, analizaron cuáles eran los cambios en el equilibrio de la masa de la superficie.

Datos de diferentes tipos de satélites

Los científicos explican que en su investigación han estudiado “datos recogidos por esos distintos tipos de satélites, que emplean técnicas geodésicas”. Estas técnicas permiten analizar la figura y la magnitud del globo terrestre para construir los mapas necesarios y son empleadas en materias como navegación o en cartografía.

Erik R. Ivins, uno de los coordinadores del proyecto, añade que, en el caso particular de Groenlandia, han descubierto que la pérdida de hielo “ha aumentado hasta cinco veces desde mediados de los años 90”.

Para cuantificar y caracterizar los cambios que se han producido en la masa de hielo, los científicos observaron los datos obtenidos entre 1992 y 2011 en varios lugares: la Antártida Este, la Antártida Oeste, la Península Antártida y Groenlandia.

Tras comprobar los resultados, vieron que eran fidedignos únicamente entre enero de 2003 y diciembre de 2008, pues en este periodo todos los satélites funcionaban correctamente al mismo tiempo.

Según recoge el estudio, “la fusión de las capas de hielo ha aumentado con el tiempo y, en conjunto, Groenlandia y la Antártida pierden actualmente tres veces más de hielo –0.95 mm de nivel del mar por año– que lo que perdían en la década de los 90 –0,27 mm de nivel del mar–“.

Gracias a la utilización de esos diferentes métodos, los investigadores afirman haber realizado la evaluación más exacta hasta el momento sobre la pérdida de hielo de la Antártida y de Groenlandia.

De este modo, aseguran, han podido “reconciliar las diferencias entre decenas de estudios anteriores y poner fin a 20 años de incertidumbre”.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) del año 2007, la pérdida de masa de hielo en esas zonas polares había disminuido su velocidad.

Pérdida constante de masa de hielo

Sin embargo, este indicador ofrecía unos datos tan amplios que no estaba claro si la Antártida estaba creciendo o, por el contrario, su capa de hielo era cada vez menor.

Pero con este estudio “se confirma que tanto la Antártida como Groenlandia pierden masa de hielo de manera constante”, comentan los científicos.

Además, los datos obtenidos “serán esenciales para probar modelos predictivos en el futuro y conducirán a una mejor comprensión de cómo los cambios en el nivel del mar pueden depender de decisiones humanas que influyen en las temperaturas globales”, concluyen.

SINC

martes, 27 de noviembre de 2012

Hallan vida a -13,5ºC bajo el hielo de un lago de la Antártida

Hallan vida a -13,5ºC bajo el hielo de un lago de la Antártida
Donde hay agua, hay vida. Sí, aunque sea un agua con grandes concentraciones de sal a 19 metros por debajo del hielo de la Antártida, en la oscuridad total y con temperaturas que alcanzan los -13,5ºC.

Un equipo de científicos del Instituto de Investigación Desert (DRI) de Nevada (EE.UU.) ha descubierto que en este lugar imposible curiosamente llamado lago «Vida» -así, en español, y ubicado al este del continente helado- una colonia de microbios que, estiman, ha permanecido aislada durante más de 2.800 años. La investigación, que podría dar algunas claves sobre la vida en otros planetas, ha sido publicada en la revista «Proceedings» de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Según Nathaniel Ostrom y su equipo, estos microbios viven en una salmuera (agua cargada de sal) con más de un 20% de salinidad, que además tienen alta concentración de amoniaco, nitrógeno, azufre y óxido nitroso sobresaturado. De hecho, en el lago Vida registraron el óxido nitroso sobresaturado más alto encontrado hasta ahora en un ambiente acuático natural. «Es un ambiente extremo. El lago de hielo más grueso en el planeta, el más helado, y el más estable en ambientes gélidos de la Tierra», ha señalado Ostrom.

«El descubrimiento de este ecosistema nos da idea de otros sistemas aislados y congelados en la Tierra. Pero también nos proporciona un modelo potencial sobre la vida en otros planetas helados que poseen depósitos salinos y océanos debajo de la superficie, como la luna de Júpiter, Europa», ha explicado el investigador.

En la superficie terrestre, el agua hace fluir la vida y las plantas usan la fotosíntesis para fabricar energía. Sin embargo, esto cambia completamente cuando se habla de la vida en el fonde del océano, por ejemplo. En estas zonas,que están fuera del alcance de los rayos solares, es la energía química liberada por procesos hidrotermales la que sostiene la vida.

La vida en el lago «Vida» carece de oxígeno y de luz solar. La concentración de hidrógeno gaseoso y el nitrato, nitrito y el óxido nitroso proveen la energía química de este sistema. Los científicos especulan que las reacciones químicas entre la salmuera anóxica y las rocas se convierten en la fuente de energía que alimenta el metabolismo microbiano.

Los especialistas consideran que este proceso proporciona nueva información sobre cómo se pudo haber desarrollado la vida en la Tierra, y en función de este conocimiento, cómo se establecería la vida en otros cuerpos planetarios.

ABC.es

sábado, 24 de noviembre de 2012

La Antártida, un paraíso para la búsqueda de meteoritos

La Antártida, un paraíso para la búsqueda de meteoritos
La Antártida, con sus vastas extensiones de hielo puro e incorrupto, supone un paraíso para la búsqueda de meteoritos, especialmente de los más primitivos, que pudieron llegar a la Tierra hace cientos de miles de años. Cuando caen, estas rocas extraterrestres acaban encapsuladas en el hielo, como una cereza en el cubito de un cóctel, preservadas de esta forma de la acción de los elementos.

Gracias a este proceso, en el Polo Sur los científicos han conseguido recuperar miles de meteoritos, algunos de ellos muy diminutos y en un magnífico estado de conservación, algo imposible en otras zonas del planeta, donde son degradados por el viento o la lluvia, erosionados por el paso del tiempo o simplemente confundidos con otras rocas. Ahora, una expedición belga japonesa partirá para buscar nuevas joyas extraterrestres en la Antártida. Su objetivo es encontrar pequeños trozos de la Luna o Marte.

Del 3 de diciembre al 12 de febrero, investigadores de la Universidad Libre de Bruselas y del Instituto de Investigación Polar (NIPR) en Tokio partirán a una misión en el campo Ice Blue Nansen, al sur de la estación Princess Elisabeth en la Antártida. No es la primera expedición de este tipo que llevan a cabo; en la región de las montañas Sør Rondane, el equipo ya recogió más de 800 meteoritos.

Los meteoritos proporcionan información valiosa sobre los 4,5 millones de años de evolución del Sistema Solar y los planetas, incluida la Tierra. Los científicos centrarán la búsqueda en las regiones del sur y el este de Nansen. Allí, las condiciones climáticas son difíciles, incluso para el verano antártico. Las temperaturas rondarán los -20°C con una velocidad media del viento de 50 km / h, lo que implica que los investigadores experimentarán una temperatura de -37°C. Estas condiciones climáticas inclementes determinarán el ritmo de días hábiles, a veces con tormentas fuertes que impiden la búsqueda durante varios días.

Durante la misión anterior en 2010-2011, después de 13 días de cuatro a seis horas de trabajo llevado a cabo por un equipo de cinco personas, el número total de meteoritos encontrados fue de 218, que varían en tamaño desde 1 hasta 15 cm. Pero más que el número total de rocas, lo más interesante es su rareza. Al menos fueron identificadas dos raras acondritas (meteoritos rocosos que reflejan la actividad magmática en el sistema solar) y una condrita carbonosa (los meteoritos más primitivos que tienen una composición similar a la del material original de la nebulosa solar). Este año, los investigadores esperan encontrar un pedazo de Marte o de la Luna en la Antártida...

ABC.es

jueves, 15 de noviembre de 2012

Empieza la temporada de verano en la Antártida

Empieza la temporada de verano en la Antártida
Tras nueve meses de aislamiento en plena Antártida, han empezado a llegar los relevos de personal y los suministros a las bases permanentes ubicadas en la zona más fría y desolada del continente blanco.

Los primeros aviones aterrizaron la semana pasada en la pista de hielo recién acondicionada de la base Concordia europea, situada en la meseta Antártica, donde una docena de personas han estado incomunicadas (excepto por teléfono e internet) desde el pasado febrero. En la base estadounidense Amundsen-Scott, junto al polo Sur geográfico, llegaron los primeros aviones a finales de octubre y entre la carga fueron especialmente bienvenidas las primeras frutas y cebollas de la temperada. El personal permanente, que en invierno ronda allí el medio centenar, está siendo relevado y van llegando los científicos y personal de la estación veraniega, que llega hasta 250 personas en esa base científica.

En Concordia, durante el invierno, no se ve la luz del Sol durante casi cuatro meses y las temperaturas descienden hasta 80 grados bajo cero (no pueden funcionar vehículos, entre otras cosas, porque se congela hasta el combustible y el líquido de frenos); en verano raramente sube el termómetro hasta 25 bajo cero. Es uno de los lugares más fríos de la Tierra. La temperatura media anual es de -54 grados y el récord está en -84,6. Apenas llueve en ese gélido desierto, el mayor del planeta, de la meseta Antártica. A 560 kilómetros de distancia está otra base permanente, la rusa Vostok, y a 1.670, el polo Sur.

En la Antártida hay un total de 117 bases y campamentos, 40 de las cuales son permanentes y el resto estacionales, es decir, que están abiertas exclusivamente en verano, según datos del Comité Científico de Investigación Antártica (SCAR), asesor del Tratado Antártico. España tiene en el continente blanco dos bases, ambas de verano: la Juan Carlos I (del CSIC) y la Gabriel de Castilla, del Ministerio de Defensa.

En las estaciones se realizan investigaciones científicas muy variadas, unas directamente relacionadas con el continente blanco, como glaciología, geología o estudios biológicos, y otras que aprovechan las especiales condiciones de la Antártida, como el detector de neutrinos IceCube que utiliza el hielo ultralimpio allí, o diversos telescopios que disfrutan de la transparencia de la atmósfera allí, la baja absorción en infrarrojo del aire, el bajo contenido de polvo y aerosoles en suspensión y los muchos días de cielo libre de nubes. La Agencia Europea del Espacio (ESA) financia proyectos médicos en la base Concordia para estudiar los efectos del aislamiento en el ser humano, de cara a las misiones espaciales de larga duración que se hagan en el futuro...

Alicia Rivera | ELPAIS.com

jueves, 25 de octubre de 2012

La Antártida crece mientras el Ártico encoge

La Antártida crece mientras el Ártico encoge
Hace algunas semanas, a mediados de septiembre, un satélite de la NASA demostraba que la extensión de la capa helada en el océano Ártico había alcanzado su mínimo desde 1979, año en el que comenzaron a realizarse estas mediciones. La noticia se convirtió en un foco de atención pública. En el lado opuesto del mundo, sin embargo, está ocurriendo algo más complejo. Un nuevo estudio de la NASA demuestra que desde 1978 a 2010 la extensión total de hielo alrededor de la Antártida se ha expandido alrededor de 17.000 kilómetros cuadrados cada año (algo así como la provincia de Zaragoza), un crecimiento que en los últimos años incluso se ha acelerado, pero que «no compensa lo que está ocurriendo en el norte», señala Claire Parkinson, científica del clima del Centro Goddard de la NASA y autora principal del estudio. Parece que en cada lado del mundo suceden fenómenos opuestos.

La investigadora explica que los polos de la Tierra tienen una geografía muy diferente. El Océano Ártico está rodeado de América del Norte, Groenlandia y Eurasia, grandes masas de tierra que atrapan la mayoría del hielo que se concentra y se retira cíclicamente según la época del año. Pero una gran parte del hielo más antiguo ha desaparecido en las últimas tres décadas y la cubierta del hielo de verano ha quedado expuesta al agua oscura del océano, que absorbe la luz solar y se calienta, lo que lleva a la pérdida de más hielo.

Por el contrario, la Antártida es un continente rodeado de aguas abiertas que permiten al hielo marino expandirse durante el invierno, pero también ofrecen menos protección durante la temporada de deshielo. La mayor parte de la cubierta helada del Océano Austral crece y se retira cada año, dando lugar a poco hielo marino perenne en la Antártida. Los cambios aquí no han sido uniformes. La mayor parte del crecimiento se ha producido en Ross Sea, que ganó 13.700 kilómetros cuadrados de hielo marino cada año, con crecimientos más modestos en otras zonas. Al mismo tiempo, la región de Bellingshausen y el Mar de Amundsen perdió más de 8.000 km cuadrados al año. Los autores del estudio creen que este patrón mixto de crecimiento y pérdida de hielo en distintas áreas del Océano Antártico podría ser debido a cambios en la circulación atmosférica. Recientes investigaciones apuntan a la reducción de la capa de hielo sobre la Antártida como el posible culpable.

Sin embargo, los números de este crecimiento palidecen frente al descenso en el Ártico. Según los datos del estudio, la extensión de la capa de hielo del Océano Ártico en septiembre de 2012 era de 3,40 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media calculada entre septiembre de 1979 a 2000, es decir, que el área de hielo perdido equivale a aproximadamente dos veces Alaska.

«El clima no cambia de manera uniforme: La Tierra es muy grande y la expectativa, sin duda, sería que hubiera cambios diferentes en las distintas regiones del mundo», dice Parkinson, quien señaló que el hecho de que se estén enfriando algunas zonas del Océano Antártico y produzca más hielo no desaprueba la teoría del cambio climático. Según la NASA, este estudio, que usó datos de altimetría láser del satélite ICESat, es el primero en calcular el espesor del hielo marino en el Océano del Sur desde el espacio.

ABC.es

lunes, 22 de octubre de 2012

Australia y la UE proponen más protección para la vida marina en la Antártida

Australia y la UE proponen más protección para la vida marina en la Antártida
Australia, Francia y la Unión Europea instarán a la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártida (CCAMLR) a crear una red de áreas para proteger la vida marina en el continente blanco.

La propuesta, que pretende declarar como protegida una superficie marina de 1,9 millones de kilómetros cuadrados al este de la Antártida, se debatirá en la reunión anual que la CCAMLR celebra a partir de hoy en la ciudad australiana de Hobart.

«Estas áreas protegerán las zonas más vulnerables a las alteraciones que juegan un rol ecológico importante como viveros y como espacios para la alimentación de mamíferos o pingüinos», comentó el jefe de la delegación australiana en la CCAMLR, Tony Fleming, a la cadena ABC.

La CCAMLR también debatirá proposiciones para la protección de la vida marina en el Mar de Ross y en la Península Antártica.

El plan, que deberá ser aprobado por consenso por los 25 miembros de la Comisión -24 países más la UE-, prevé que tres de las siete áreas de protección propuestas sirvan de referencia científica para medir el futuro impacto del cambio climático en la productividad y la ecología de la región.

Fleming indicó que el proyecto empezó a desarrollarse en 2010 y pretende lograr un equilibrio entre la protección de zonas de alto valor para la conservación y la autorización de actividad pesquera sostenible.

La plataforma ecologista Alianza Océano Antártico (AOA) apoya la propuesta, pero se muestra en contra de autorizar la pesca en la demarcación protegida, que pide que se extienda hasta 2,5 millones de kilómetros cuadrados, para incluir los hábitats principales de pingüinos, bacalaos, ballenas minke y kril antártico.

EFE

martes, 9 de octubre de 2012

La diversidad de los microorganismos marinos del Ártico es única

La diversidad de los microorganismos marinos del Ártico es única
A pesar de tener en común los cambios extremos en la radiación solar, las bajas temperaturas y la formación de hielo en invierno, los microorganismos marinos del Ártico y de la Antártida presentan profundas diferencias. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio internacional con participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que también evidencia el carácter único de las comunidades bacterianas que pueblan el Océano Ártico, no sólo en comparación con la Antártida, sino también con el resto de océanos.

Un consorcio de investigadores de Francia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, Suecia y España ha analizado 800.000 secuencias genéticas procedentes de 90 muestras de microorganismos. En concreto, los científicos, que publican los resultados en la revista PNAS, han comparado 20 muestras del Océano Antártico con 24 del Ártico recogidas en la superficie y en las profundidades. Además, han incluido 48 muestras adicionales de latitudes más bajas para analizar la huella polar en la biogeografía bacteriana marina del océano global.

Los científicos han comparado específicamente muestras de las regiones costeras y de mar abierto, así como muestras recogidas en invierno y en verano. Los resultados señalan que los microorganismos que viven en las profundidades de los océanos polares comparten el 40% de las similitudes taxonómicas, mientras que sólo el 25% de los grupos taxonómicos identificados en la superficie es común.

“Las bacterias que forman el plancton de la superficie están sometidas a condiciones más variables que se desencadenan a corto plazo, mientras que las de las profundidades están estructuradas en función de la conectividad de la circulación oceánica”, explica uno de los autores del trabajo, el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar Carlos Pedrós-Alió.

Las mayores diferencias tienen que ver con el aporte de agua dulce a estos ecosistemas. Aunque los dos polos reciben agua procedente del deshielo glacial, el agua dulce que recibe el Ártico llega, sobre todo, de las grandes cuencas continentales de los sistemas fluviales. Esta circunstancia es probablemente la explicación para las grandes diferencias entre los polos observadas en los microorganismos que viven en las regiones costeras.

“Hemos comparado las comunidades microbianas del Ártico y de la Antártida y hemos visto que son muy diferentes. Este resultado indica que las bacterias no tienen tanta capacidad para dispersarse con facilidad de una zona polar a otra como suponíamos. El aislamiento hace posible la especiación y, como consecuencia, la biogeografía”, destaca el investigador del CSIC.

El estudio es resultado de diferentes trabajos realizados en el marco del Año Polar Internacional 2007-2009. Los científicos también han contado con el apoyo del Censo de Vida Marina de la Fundación Sloan, que promovió los esfuerzos en ambos extremos del planeta y la realización de un programa separado dirigido a los microbios marinos.

CSIC

jueves, 30 de agosto de 2012

La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano

La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano
La capa de hielo de la Antártida podría ser una fuente importante de metano, un potente gas de efecto invernadero, según un informe publicado en la revista «Nature» por un equipo internacional de científicos. El nuevo estudio demuestra que la antigua materia orgánica de las cuencas sedimentarias ubicadas bajo de la capa de hielo antártico, puede haberse convertido en metano por acción de los microorganismos que viven bajo condiciones de poco oxígeno.

El metano podría ser liberado a la atmósfera si la capa de hielo se afina, exponiendo estas cuencas sedimentarias. El coautor Slawek Tulaczyk, profesor de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de California, en Santa Cruz, señala que el proyecto se inició hace cinco años, tras una serie de conversaciones con la coautora Jemma Wadham, de la Universidad de Bristol.

Tulaczyk apunta que «es fácil olvidar que hace 35 millones de años, cuando el actual período de glaciación antártica comenzó, este continente estaba lleno de vida. Parte de la materia orgánica producida por esta vida quedó atrapada en los sedimentos, que luego fueron separados del resto del mundo, cuando la capa de hielo creció. Nuestro modelo muestra que, durante millones de años, los microbios podrían haber convertido este carbono orgánico en metano».

El equipo científico estima que el 50 por ciento de la capa de hielo de la Antártida Occidental (1 millón de kilómetros cuadrados) y el 25 por ciento de la capa de hielo de la Antártida Oriental (2,5 millones de kilómetros cuadrados) sobre cuencas sedimentarias pre-glaciales que contienen alrededor de 21.000 millones de toneladas métricas de carbono orgánico.

«Se trata de una inmensa cantidad de carbono orgánico, más de diez veces el tamaño de las reservas de carbono de las regiones del norte», afirma Wadham, quien agrega que «los experimentos de laboratorio indican que estos ambientes bajo el hielo son biológicamente activos, lo que significa que el carbono orgánico ha sido convertido en metano por microbios».

Los investigadores simularon numéricamente la acumulación de metano en las cuencas sedimentarias del Antártico, establecidas mediante un modelo unidimensional. Los científicos observaron entonces que las condiciones bajo el hielo favorecen la acumulación de hidratos de metano (es decir, metano atrapado dentro de una estructura de moléculas de agua, formando un sólido similar al hielo normal). Los expertos también calcularon que la cantidad potencial de hidrato de metano y gas metano bajo la capa de hielo de la Antártida podría ser de hasta 4 millones de toneladas métricas.

La coautora Sandra Arndt, de la Universidad de Bristol, quien llevó a cabo la modelización numérica, señala que «no es sorprendente encontrar cantidades significativas de hidratos de metano atrapadas debajo de la capa de hielo, ya que hace frío y las presiones son altas, las cuales son condiciones importantes para la formación de hidratos de metano».

Si el hidrato de metano está presente bajo la capa de hielo de la Antártida, su liberación durante los episodios de colapso de la capa de hielo podría actuar como una retroalimentación positiva sobre el cambio climático mundial. «Nuestro estudio pone de relieve la necesidad de continuar la exploración científica de la capa de hielo de la Antártida, ya que puede tener un impacto mucho mayor en el sistema climático de la Tierra de lo que creíamos, concluye Tulaczyk.

EUROPA PRESS

miércoles, 29 de agosto de 2012

El deshielo del Ártico bate récord histórico y causa una emisión masiva de gases de efecto invernadero

El deshielo del Ártico bate récord histórico y causa una emisión masiva de gases de efecto invernadero
Aunque todavía no ha terminado el verano, el deshielo del Océano Ártico registrado este año ha alcanzado el nivel más alto desde 1979, cuando empezaron a realizarse las mediciones. La extensión de hielo marino en 2012 es ya incluso menor que la de septiembre de 2007, cuando se registró el mínimo histórico.

Teniendo en cuenta la reducción de la extensión de hielo en las últimas semanas, los científicos ya esperaban este resultado, que ha sido confirmado por las imágenes de satélite captadas el 26 de agosto por un satélite de EEUU e interpretadas por la NASA y el Centro de Datos Nacional de Hielo y Nieve (NSIDC, en sus siglas en inglés), situado en Boulder.

Según revelan estas imágenes, el pasado 26 de agosto el hielo cubría 4,10 millones de kilómetros cuadrados, 70.000 kilómetros menos que la superficie registrada en septiembre de 2007 (que fue de 4,17 millones de km2).

Los investigadores de la agencia espacial estadounidense consideran estos datos particularmente preocupantes, sobre todo teniendo en cuenta que todavía faltan varias semanas para que termine el verano (normalmente el hielo deja de derretirse a mediados o finales de septiembre). Es decir, la capa de hielo previsiblemente se reducirá aún más. De hecho, el anterior récord se produjo el 18 de septiembre de 2007.

Una emisión masiva de gases de efecto invernadero

La descongelación de placas de hielo desde la era Glacial en el Océano Ártico provocará la emisión de 44 millones de toneladas de carbono a la atmosfera, diez veces más de lo que se creía hasta ahora y una emisión masiva de gases de efecto invernadero, según un estudio de la Universidad de Estocolmo, cuya coautora Laura Sánchez-García trabaja actualmente en el Institut Català de Ciències del Clima.

El trabajo, que publica 'Nature', constata que el aumento de temperaturas medias en el Ártico está causando ya la descongelación del permafrost -la capa de suelo helado- durante más tiempo en verano y a mayor profundidad, en un proceso que "está firmemente en marcha".

Con el deshielo "se activan depósitos de carbono anteriormente protegidos por el hielo", que se traducirán en una emisión de carbono, la mayoría en forma de CO2, pero también de metano, ha advertido la investigadora.

jueves, 2 de agosto de 2012

La Antártida estaba cubierta de bosques tropicales hace unos 52 millones de años

La Antártida estaba cubierta de bosques tropicales hace unos 52 millones de años
El polen fosilizado de palmeras del Eoceno inferior (hace entre 55 y 48 millones de años), recuperado en los fondos marinos de la Antártida, confirma la presencia de bosques tropicales muy diversos y revelan unas temperaturas invernales cálidas, así como concentraciones de CO2 que duplican a las actuales. Según un equipo internacional de científicos con colaboración española, estas condiciones podrían volver a alcanzarse a finales de este siglo.

Las perforaciones oceánicas durante la expedición 318 del Integrated Ocean Drilling Program (IODP) en el margen continental de la Tierra de Wilkes (Antártida oriental) han permitido recuperar muestras de sedimentos con polen fosilizado de palmeras y árboles similares a los actuales baobab para reconstruir el clima del pasado.

La investigación, que publica esta semana Nature, demuestra que durante el Eoceno inferior, cuando la Tierra experimentó el clima más cálido de los últimos 65 millones de años, la Antártida estaba cubierta de bosques tropicales y subtropicales, hace unos 52 millones de años.

“La presencia de polen de palmeras y de árboles descendientes del baobab indican que las temperaturas invernales en las áreas costeras del continente eran de más de 10 ºC”, indica a SINC Carlota Escutia, una de las autoras del estudio e investigadora en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC). Los estudios en las zonas de bajas latitudes señalan también que el clima terrestre era cálido en el continente antártico.

Esta reconstrucción del clima del Eoceno demuestra además que el interior de la Antártida era menos cálido, conclusión a la que los científicos han llegado debido a que el continente albergó bosques de Araucaria –similares a los bosques de Nueva Zelanda en la actualidad–.

Sin embargo, a pesar de la oscuridad polar durante el invierno austral, el continente en ese momento no llegó a helarse. “La Antártida estuvo sin hielos durante el Eoceno, hasta hace unos 34 millones de años, cuando se formó el casquete de hielos”, informa la experta que fue investigadora principal y co-chief científica de la expedición 318.

A esto se añaden las concentraciones de CO2 hace unos 52 millones de años, que eran más de dos veces las concentraciones actuales. “Condiciones que se esperan alcanzar en nuestro planeta hacia finales de este siglo o el siguiente”, advierte Escutia.

Clima pasado para entender el futuro

Según las predicciones del informe del 2007 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en los próximos 100 a 200 años, las concentraciones de CO2 pueden alcanzar valores similares a los existentes, cuando la Antártida no sostenía casquetes de hielo como los actuales. El estudio publicado apoya esta hipótesis.

“El estudio de condiciones ambientales en el pasado durante periodos de elevadas temperaturas y CO2 proporciona un mejor conocimiento de los procesos climáticos en el pasado. Esto nos ayuda a obtener un mejor entendimiento de los procesos climáticos futuros”, subraya la investigadora.

Además, los datos que se han obtenido en este estudio permiten acotar y mejorar los modelos de evolución de los casquetes de hielo de la Antártida. “Los modelos indican una gran diferencia entre las temperaturas de los trópicos y los polos. Sin embargo, el trabajo indica que los gradientes de temperaturas entre bajas y altas latitudes no eran elevados”, concluye Escutia.

SINC

jueves, 26 de julio de 2012

Un valle tan profundo como el Gran Cañón bajo el hielo antártico

Un valle tan profundo como el Gran Cañón bajo el hielo antártico
Más de 1.500 metros de desnivel escondidos bajo una inmensa capa de hielo. Científicos del British Antarctic Survey (BAS) han encontrado un profundo valle en Antártida Occidental tan hondo como el Gran Cañón del Colorado.

El descubrimiento se ha realizado bajo la Corriente de hielo Ferrigno, en una región considerada remota incluso para los estándares antárticos. Antes de la visita de los científicos del BAS, sólo se había ido una vez, hace medio siglo. Las corrientes de hielo son regiones heladas que se desplazan a mayor velocidad que las de su alrededor. El caso más típico es el de las lenguas glaciares.

Según el grupo de científicos, que ha publicado su trabajo en la revista Nature, este valle bajo el hielo está conectado con el mar. El océano transmite a través de éste su potencial calorífico tierra adentro, y favorece la fusión del hielo. Puesto que ésta es la región de la Antártida que más hielo pierde cada año —y es responsable ella sola del 10% del aumento del nivel de los óceanos—, comprender su geomorfología es de vital importancia científica.

«Durante los últimos 20 años hemos usado satélites para monitorizar las pérdidas de hielo de la Antártida. Y hemos sido testigos de un deterioro del mismo en prácticamente toda su costa», afirma Robert Bingham, glaciólogo y coautor del trabajo. «En algunos glaciares, incluyendo la Corriente de hielo Ferrigno, esta pérdida ha sido especialmente pronunciada. Para entender los motivos necesitábamos saber qué había bajo la superficie helada».

«Lo importante es que este espectacular valle cuadra a la perfección con los registros de descenso de hielo superficial de los que se tenía constancia gracias a las mediciones por satélite», recalca Bingham.

Para llevar a cabo el análisis geomorfológico de la zona, los investigadores arrastraron un radar —capaz de atravesar el hielo— con una moto de nieve a lo largo de más de 2.500 kilómetros. Toda la zona tiene una superficie relativamente plana, lo que ayudó a la tarea. Bajo la planicie helada, otra planicie rocosa atravesada por el escarpado valle de más de 1.500 metros de profundidad. «Si pudieses quitar todo el hielo de ahi, verías algo tan gigante como los valle tectónicos africanos y de una profundidad tan destacada como la del Gran Cañón del Colorado», dice Bingham.

ABC.es

miércoles, 25 de julio de 2012

Groenlandia ha sufrido distintos grados de deshielo en cuatro días

Groenlandia ha sufrido distintos grados de deshielo en cuatro días
Satélites de la NASA han observado diferentes grados de deshielo en del 97% de la superficie de Groenlandia en solo cuatro días (del 8 al 12 de julio). Cada verano se derrite la mitad de la superficie helada de esta isla, pero la rapidez y la escala del deshielo de esta ocasión han sorprendido a los científicos, que creen se ha debido a una “inusual cúpula de calor” sobre Groenlandia.

La superficie de Groenlandia ha sufrido un deshielo este mes a una escala y con una rapidez nunca antes observada, ha señalado la NASA. Sus satélites han registrado diferentes grados de deshielo en el 97% de la superficie de esta isla en sólo cuatro días (del 8 y al 12 de julio)

Según la agencia, el deshielo se ha producido incluso en las zonas más altas y frías de la isla, como en Summit Station, y puede haberse debido a una “inusual cúpula de calor” sobre Groenlandia.

Aunque cada verano se derrite aproximadamente el hielo de la mitad del territorio de esta isla, ubicada entre el océano Atlántico y el océano Glacial Ártico, la velocidad y la escala del fenómeno ha sorprendido a los científicos que lo han descrito como “extraordinario".

La NASA ha destacado que casi toda la capa de hielo de Groenlandia, desde las partes más finas, situadas en la costa, hasta las del centro, que pueden llegar a tener un espesor de 3 km, han experimentado algún grado de deshielo.

Consecuencias

Los investigadores aún desconocen las consecuencias de este deshielo repentino y señalan que no saben si contribuirá a la elevación del nivel del mar. En las zonas altas, el hielo fundido vuelve a congelarse rápidamente pero en la costa, gran parte se pierde en el océano, explican.

Hasta ahora, el deshielo más extensivo observado por satélites en las pasadas tres décadas ha sido en torno al 55% de la isla.

El estudio del análisis de los núcleos del hielo muestra, asimismo, que el hielo fundido en Summit Station no se había derretido desde 1889.

La noticia se produce solo unos pocos días después de que los satélites de la NASA revelaran que un gran iceberg, dos veces el tamaño de Manhattan, se había desprendido de un glaciar en Groenlandia

“Todo ello forma parte de una compleja historia que ahora debemos estudiar”, ha señalado la agencia.

SINC

sábado, 21 de julio de 2012

Auroras australes sobre la estación Concordia

Auroras australes sobre la estación Concordia
En esta impresionante imagen podemos ver auroras australes – las ‘Luces del Sur’ – iluminando el cielo sobre la estación Concordia en la Antártida, uno de los lugares más aislados del planeta.

Esta fotografía fue tomada por el científico Alexander Kumar, financiado por la ESA, y por su compañero Erick Bondoux a un kilómetro de la estación, ubicada a 75° de latitud sur.

El programa franco-italiano de investigación en la estación Concordia abarca varios proyectos de glaciología, biología humana y ciencias de la atmósfera. La Agencia Espacial Europea utiliza esta base antártica para preparar las futuras misiones tripuladas de larga duración, para explorar el espacio más allá de la órbita terrestre.

Durante el invierno, la estación Concordia queda prácticamente sumida en una oscuridad absoluta, con una temperatura media de -51°C y con mínimas de hasta -85°C. Es un lugar ideal para estudiar la dinámica de pequeños grupos multiculturales, aislados durante meses en un entorno extremo y hostil.

Las auroras se producen sobre las regiones polares tanto del norte como del sur del planeta, pero normalmente son difíciles de ver desde las zonas pobladas. Durante los periodos de alta actividad solar, estas espectaculares luces pueden llegar a alcanzar latitudes más bajas.

European Space Agency, ESA

jueves, 19 de julio de 2012

Un iceberg dos veces el tamaño de Manhattan se desprende en Groenlandia

Un iceberg dos veces el tamaño de Manhattan se desprende en Groenlandia
Un iceberg de un tamaño equivalente a dos veces la isla de Manhattan se ha desprendido del glaciar de Petermann en Groenlandia, lo que podría acelerar el deshielo en las aguas del norte. Esta es la segunda vez en menos de dos años que de este mismo glaciar se ha desprendido una monstruosa isla de hielo. En 2010, se rompió otro gran pedazo que acabó en el mar.

La última ruptura ha sido captada por el satélite Aqua de la NASA, que pasa por encima del Polo Norte varias veces al día. «En esta época del año, siempre miramos el glaciar Petermann», dice Trudy Wohlleben, del Servicio Canadiense del Hielo, organismo que ha controlado el fenómeno, ya que puede generar grandes témpanos que invadan las rutas marítimas del Atlántico Norte o las plataformas petroleras en los Grandes Bancos de Terranova. El gran iceberg de 2010 hizo exactamente eso, pero no causó daños.

Las imágenes de la NASA muestran la ruptura del iceberg, desprendido de un río de hielo flotante llamado lengua de hielo, que forma parte del glaciar Petermann, anclado en tierra. También se observa el movimiento descendente a lo largo de un fiordo en la costa noroeste de Groenlandia. La grieta en el hielo se había identificado ya en 2001, pero el lunes una grieta era evidente.

El pasado martes, el satélite descubrió una brecha más grande entre el glaciar y el iceberg, y observó que los trozos de hielo más abajo se estaban separando. «La extensión flotante (del glaciar) se estáaba derrumbando», dice Eric Rignot, de Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en un comunicado. «No se trata de un colapso, pero sin duda es un evento significativo».

El movimiento de esta enorme cantidad de hielo en aguas abiertas no tendrá un impacto inmediato en los niveles del mar, ya que el hielo ya era parte de una plataforma que estaba junto a la tierra pero que se extendía sobre el agua, al igual que un cubito de hielo que se derrite en un vaso de agua no eleva el nivel de agua en el vaso.

Los investigadores creen que el cambio climático es un factor importante en el estado actual del glaciar Petermann.

Reuters

martes, 17 de julio de 2012

Street View ofrece vistas panorámicas de la Antártida

Street View ofrece vistas panorámicas de la Antártida
Las expediciones de principios del siglo XX a la Antártida trataban de alcanzar el punto central del continente a base de esfuerzo, tesón y penurias. Todo lo contrario a la experiencia que ofrece Google Street View, mediante el que se pueden recorrer con vistas panorámicas los parajes y refugios en los que estuvieron estos exploradores.

Las rutas que siguieron el noruego Roald Amundsen o el británico Robert Scott para llegar al mismo Polo Sur en el año 1911 y 1912 respectivamente, así como el camino que hizo Ernest Shackleton para intentar cruzar de punta a punta la Antártida pueden visitarse a través de Google Street View.

El servicio de fotografía sobre mapas de Google ha añadido nuevas imágenes a las que ya estaban desde septiembre de 2010. En esta ocasión se han centrado en mostrar algunos de los lugares emblemáticos donde los pioneros exploradores del continente antártico dejaron huella.

Para la tarea la compañía ha contado con la colaboración del Centro geoespacial polar de la Universidad de Minnesota y de la organización Antartic Heritage Trust de Nueva Zelanda.

El usuario puede ver sitios como el refugio de Shackleton, base de sus exploraciones, o la cabaña del capitán Scott, desde donde atacó la conquista del Polo Sur, que le hizo perder la vida, además de la ilusión, pues al llegar vio que Amundsen había alcanzado el punto antes que él.

viernes, 22 de junio de 2012

El declive de la capa de hielo antártica calienta el Ártico

El declive de la capa de hielo antártica calienta el Ártico
Los primeros análisis del núcleo de sedimentos más antiguo jamás hallado en el Ártico demuestran que en esta zona se produjeron intervalos más cálidos de lo que se pensaba durante los últimos 2,8 millones de años que coincidieron con el declive de la capa de hielo del oeste de la Antártida. Un equipo internacional sugiere incluir estos nuevos datos en los modelos climáticos que predicen el clima futuro.

El impacto de un gran meteorito en la Tierra hace 3,6 millones provocó un cráter de 18 km de diámetro que creó el lago El´gygytgyn (Siberia) en el Ártico ruso. Como el meteorito impactó contra una de las pocas áreas del Ártico que no fue erosionada por los glaciares continentales, el registro geológico se ha mantenido casi intacto y ha aportado mucha información a los investigadores.

Un equipo internacional de científicos ha podido analizar un núcleo de sedimentos recogido por primera vez en este lago siberiano en 2009 para arrojar luz sobre la historia climática y medioambiental del Polo Norte desde hace unos 2,8 millones de años.

Según los resultados, publicados esta semana en Science, además de los periodos glaciares e interglaciares regulares de la Tierra, “el clima del Ártico experimentó calentamientos adicionales de entre 4 y 5 ºC durante los periodos interglaciares”, afirma a SINC Martin Melles, autor principal del estudio e investigador en el Instituto de Geología y Mineralogía de la Universidad de Colonia (Alemania).

Hasta ahora, los periodos interglaciares con un incremento significativo de temperaturas en el Ártico eran desconocidos porque no se tenían registros geológicos tan antiguos. Los sedimentos recogidos en el lago ruso son 30 veces más antiguos que los que se hallaron en la capa de hielo de Groenlandia que recogen la historia climática de los últimos 110.000 años.

El estudio revela además que debido a estos climas interglaciares más cálidos es “virtualmente imposible” que la capa de hielo de Groenlandia hubiera existido en su forma actual en ese momento.

Los científicos cuantificaron las diferencias climáticas asociadas a la intensidad de los periodos interglaciares y se centraron en cuatro fases cálidas: dos de periodos interglaciares normales (hace 12.000 y 125.000 años) y dos de periodos interglaciares más cálidos (hace 400.000 y 1,1 millones de años).

Además del aumento de las temperaturas, el equipo de investigadores indica que los periodos interglaciares más cálidos eran también más húmedos que los periodos interglaciares normales. “Los ‘super’ periodos interglaciares también coinciden con el declive de la capa de hielo del oeste antártico”, subraya Melles.

Declive acelerado de los polos

Los científicos sugieren que el desencadenante del calentamiento en los periodos interglaciares en el Ártico son los cambios en la Antártida. “En la actualidad, se está produciendo un declive en la capa de hielo del oeste antártico y es posible que se acelere en el futuro”, advierte el investigador alemán.

Para el grupo de científicos, este declive no solo se asocia con un aumento global del nivel del mar, pero “también podría asociarse con un fuerte calentamiento en el Ártico”. Si el Polo Norte se calentara implicando el hielo marino, la capa de hielo de Groenlandia, la vegetación y el permafrost se “producirían impactos climáticos fuertes en otras partes del planeta”, señala el geólogo.

Los investigadores sugieren incluir estos nuevos datos sobre el declive de la capa de hielo de la Antártida asociado con un calentamiento “excepcional” del Ártico en los modelos climáticos que permiten predecir el clima de la Tierra de las próximas décadas o siglos.

SINC

jueves, 21 de junio de 2012

Cada tres minutos se derrite una superficie de hielo ártico equivalente al Bernabéu

Cada tres minutos se derrite una superficie de hielo ártico equivalente al Bernabéu
El frágil ecosistema del Ártico, muy vulnerable al cambio climático, se enfrenta también a la explotación petrolífera y a la pesca industrial. Coincidiendo con el ecuador de la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible Rio+20, la organización ecologista Greenpeace ha presentado hoy la campaña global Salva el Ártico para reivindicar la protección de “la última frontera intacta del planeta”.

En el Ártico no habrá noche hoy. Por eso, con motivo del solsticio de verano y de la Cumbre Rio+20, Greenpeace se ha unido en 40 países con un único objetivo: declarar con la ayuda de un millón de firmas las zonas no habitadas del Ártico Patrimonio de la Humanidad por Naciones Unidas, tal y como se logró con la Antártida en 1991.

“Una vez que se consiga el millón de firmas se pedirá a la ONU que se declare un santuario en el Ártico como el de la Antártida, cuyo tratado para no explotar los recursos naturales se firmó en Madrid hace 21 años”, ha declarado a SINC Julio Barea, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España durante la presentación de la campaña.

El Polo Norte –hábitat de osos polares, narvales, ballenas, y aves marinas, entre otros, así como de cuatro millones de personas–, actúa de termorregulador del clima de la Tierra para limitar el aumento de las temperaturas al reflejar la radiación solar. Sin embargo, su función se está viendo obstaculizada.

“Las previsiones para el Ártico empeoran. En 10 o 20 años, los científicos estiman que el hielo ártico desaparecerá durante el verano”, ha recalcado Barea, quien ha añadido que “cada tres minutos se derrite el equivalente al Santiago Bernabéu de superficie de hielo ártico”.

Según indica el informe El Ártico, la última frontera, que también han presentado hoy los ecologistas, debido al cambio climático numerosas especies se verán afectadas por la disminución de las capas de hielo, el aumento de las temperaturas, y periodos más largos de aguas abiertas y sin hielo.

Pero no son las únicas amenazas. Varios gobiernos como EE UU, Canadá, Rusia, Dinamarca y Noruega están explorando el territorio ya sin hielo para “intentar extraer las últimas gotas de petróleo de los lugares más recónditos”, ha señalado el ecologista. “Pero por ahora no hay explotación, solo exploración en las zonas donde se va el hielo”, ha apuntado a SINC.

En concreto, Greenpeace ha denunciado la previsión por parte de una empresa petrolera del comienzo en las próximas semanas de la exploración en busca de petróleo frente a las costas de Alaska (EE UU)...

SINC

sábado, 9 de junio de 2012

Las charcas verde fosforito del Antártico

Las charcas verde fosforito del Antártico
Charcas de color “verde chillón” y rebosantes de vida aparecieron hace algunos meses entre el hielo en zonas remotas del Océano Antártico, y éstas podrían ser beneficiosas en la lucha contra el calentamiento global.

Observadas en el poco estudiado Mar de Amundsen, las radiantes plantas deben su color a la clorofila, un pigmento encontrado en varios tipos de fitoplancton, o algas diminutas. Tanto el zooplancton que se alimenta de algas, como los pequeños crustáceos llamados krill y las larvas de peces y camarones viven también en esas zonas.

Una expedición científica reciente estudió estas algas mientras surcaban la polinia (espacio abierto de agua, dependiendo de la estación, rodeado de hielo marino) del Mar de Amundsen.

Las polinias, que a menudo miden cientos de kilómetros de ancho, son “oasis” ricos en nutrientes que ofrecen refugio para animales, tanto pequeños como grandes, explicó Patricia Yager, científica jefe de la Amundsen Sea Polynya International Research Expedition (ASPIRE, Expedición de Investigación Internacional de la Polinia del Mar de Amundsen),que está financiada por la U.S. National Science Foundation (Fundación Nacional de Ciencia de los EE.UU.) y el Swedish Polar Research Secretariat (Secretariado Sueco de Investigación Polar) .

Estas bolsas de agua abiertas existen por dos motivos: porque el viento se lleva trozos de hielo lejos de la costa, y porque el aire caliente o una corriente de agua más cálida derriten pedazos de hielo.

Cuando el hielo marino estival se derrite, puede liberar micronutrientes en el océano, que sobrealimentan a las algas. Dichos micronutrientes son cantidades residuales de elementos como el hierro, que son esenciales para el crecimiento de las plantas.

A medida que los glaciares y el hielo marino del oeste de la Antártida se derritan debido al calentamiento global, se producirá un influjo de micronutrientes al océano, lo que avivará el crecimiento de algas más grandes, afirmó Yager en una entrevista.

Semejante boom de algas puede, de hecho, resultar beneficioso para el clima, ya que las plantas engullirán más dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero. Sin embargo, advirtió, esto sólo sucedería hasta cierto punto...

ABC.es

jueves, 31 de mayo de 2012

Las bacterias del Ártico ayudan a buscar vida en la luna Europa

Las bacterias del Ártico ayudan a buscar vida en la luna Europa. NASA
No es fácil encontrar un lugar en la Tierra donde se unan el hielo y el azufre, como se supone que ocurre en la luna Europa, pero se ha localizado en el Paso del Fiordo Borup, en el Ártico canadiense. En este territorio las emanaciones sulfurosas de color amarillo contrastan con la nieve blanca del entorno, algo parecido a lo que muestran las imágenes del satélite de Júpiter.

Ahora, investigadores de EE.UU. han comprobado que el azufre implicado en el ciclo de vida de microorganismos árticos muestra unas características que pueden ayudar a detectar restos biológicos en Europa. Las grandes agencias espaciales, como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA), ya están preparando misiones con ese objetivo.

“Hemos encontrado que el azufre elemental (S) puede presentar unas ‘biofirmas’ morfológicas, mineralógicas y orgánicas relacionadas con la actividad bacteriana, por lo que si se encuentran en Europa nos sugerirían la posible presencia de microorganismos”, explica a SINC Damhnait Gleeson, autora principal del estudio y actualmente adscrita al Centro de Astrobiología (CAB, INTA-CSIC).

Las ‘biofirmas’ se asocian con formas de aguja y romboidales de los granos de azufre, donde aparecen mineralizados restos de microorganismos y materiales extracelulares. Gracias a técnicas de microscopía electrónica y difracción de rayos X también se ha observado la formación de una rara forma de azufre, la ‘rosickyita’, sobre componentes orgánicos. Y además, en el material sulfuroso han aparecido pequeñas cantidades (partes por millón) de proteínas, ácidos grasos y otras biomoléculas.

“Son múltiples evidencias de la actividad bacteriana”, destaca Gleeson, que se pregunta si en la corteza helada de Europa, o en el océano o los lagos que se supone hay debajo, podría existir una comunidad microbiana parecida que utilice el azufre como fuente de energía.

La investigadora desarrolló este estudio, que publica ahora la revista Astrobiology, como miembro del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y la Universidad de Colorado (EE.UU.). En la actualidad trabaja en España como científica del CAB en Río Tinto, un ambiente análogo a Marte.

SINC

lunes, 30 de abril de 2012

El hielo de la Antártida pierde siete metros cada año


El hielo de la Antártida pierde siete metros cada año
 Un equipo internacional de científicos revela esta semana en Nature que los mantos del Polo Sur perdieron siete metros de grosor cada año entre 2003 y 2008. Los datos, recogidos por el satélite de la NASA ICESat, sugieren que la principal causa es el aumento de temperatura de las corrientes marinas.

Según un estudio que se publica en Nature, el calentamiento de las corrientes oceánicas es responsable del deshielo en la Antártida. El satélite NASA ICESat demuestra que cada año desde 2003 el grosor de las capas de hielo ha disminuido siete metros.

La tecnología ha permitido distinguir, por primera vez, las dos principales causas que se atribuyen al deshielo antártico: las corrientes cálidas marinas y los cambios en las condiciones atmosféricas de la superficie terrestre. Conocer estos factores permitirá hacer previsiones más precisas del crecimiento del nivel del mar.

El satélite recogió 4,5 millones de medidas para determinar cambios en el grosor de las capas de hielo que flotan en el continente antártico. De los 54 mantos de hielo que se mapearon, el calentamiento de las corrientes marinas incidió en 20 de ellos, la mayoría en la costa oeste.

La sensibilidad del hielo

“Algo realmente interesante es lo sensibles que parecen los glaciares”, ha explicado Hamish Pritchard, investigador del British Antarctic Survey (Reino Unido), y primer autor del estudio. El científico añade que algunas capas de hielo adelgazan pocos metros al año y, en respuesta, los glaciares vacían millones de toneladas de hielo al mar.

“Creemos que el viento está muy relacionado con estos cambios”, ha añadido. El científico hace referencia a trabajos anteriores que relacionan los cambios en el viento con los del clima, “algo que ha direccionado y reforzado la potencia de las corrientes marinas”.

SINC

domingo, 8 de abril de 2012

Envisat es testigo de la rápida desintegración de las barreras de hielo de la Antártida

Envisat es testigo de la rápida desintegración de las barreras de hielo de la Antártida
El satélite Envisat de la ESA, que acaba de cumplir diez años en órbita, continúa observando cómo una de las barreras de hielo de la Antártida sigue retrocediendo a causa del cambio climático.

Poco después de su lanzamiento el 1 de marzo de 2002, Envisat enviaba imágenes de la separación de una gran parte de la barrera de hielo Larsen B en la Antártida. 3.200 kilómetros cuadrados de hielo se desintegraron en cuestión de días debido a las inestabilidades mecánicas provocadas por el calentamiento de la región.

Tras diez años monitorizando la barrera con su Radar Avanzado de Apertura Sintética (ASAR), Envisat ha sido testigo de cómo Larsen B perdía otros 1.790 kilómetros cuadrados a lo largo de una década.

La barrera de hielo Larsen está compuesta por tres secciones – Larsen A (la más pequeña), B y C (la mayor) – que se extienden de norte a sur a lo largo del litoral oriental de la península Antártica.

Larsen A se desintegró en enero de 1995. Larsen C había mantenido una extensión más o menos estable, pero las medidas realizadas con la ayuda de los satélites desvelan que está perdiendo espesor y que la duración del deshielo estival no ha dejado de aumentar.

“Las barreras de hielo son muy sensibles al calentamiento de la atmósfera y a los cambios en la temperatura o en las corrientes de los océanos”, explica el profesor Helmut Rott de la Universidad de Innsbruck.

“La temperatura atmosférica al norte de la península Antártica ha aumentado unos 2.5°C a lo largo de los últimos 50 años - un incremento bastante superior a la media global - que está provocando el retroceso y la desintegración de las barreras de hielo”.

La extensión de la barrera Larsen B pasó de 11.512 kilómetros cuadrados en enero de 1995 a 6.664 en febrero de 2002, tras una larga serie de desprendimientos. Tras el colapso de marzo de 2002, su extensión se redujo a 3.463. A día de hoy, Envisat muestra que Larsen B cuenta con una superficie de tan sólo 1.670 kilómetros cuadrados.

European Space Agency, ESA

sábado, 31 de marzo de 2012

El hielo azul de la Antártida crece en altura

El hielo azul de la Antártida crece en altura
Las medidas de campo en la espectacular región del hielo azul de la Antártida no sólo ayudan a garantizar la precisión de la misión Cryosat de la ESA; también revelan que esta región de la capa de hielo de la Antártida crece en altura.

Los científicos necesitan comprobar continuamente la precisión de los datos de Cryosat, y para ello deben desplazarse a algunos de los lugares con las condiciones ambientales más extremas del planeta.

Estas campañas se llevaron a cabo en una meseta desierta conocida como región del hielo azul, en el borde de la Antártida. Como su nombre sugiere, este lugar único es una vasta extensión de hielo azul pulido, sin nieve.

Es precisamente esta ausencia de nieve y la inusual superficie helada lo que convierten a esta región en ideal para determinar la precisión de las medidas del altímetro de Cryosat.

Como no hay nieve, las señales de radar emitidas por el altímetro de Cryosat rebotan directamente en el hielo y vuelven al satélite.

La altura del hielo se determina por la diferencia en el tiempo entre la emisión y la recepción de las señales.

Habitualmente el hielo está cubierto por una capa de nieve, así que la señal del radar debe penetrar esta capa superior antes de alcanzar el hielo. Este hecho puede influenciar las medidas que obtiene Cryosat sobre la altitud del hielo.

Así pues, medir directamente desde la dura y brillante capa de hielo azul resulta extremadamente valioso para comprobar la precisión de los datos de Cryosat.

A pesar de que estos trabajos de campo están diseñados para validar los datos de Cryosat, el análisis de las mediciones llevadas a cabo durante las campañas de 2008-09 y 2010-11 han arrojado resultados sorprendentes: esta parte de la Antártida ha aumentado en altura unos 9 centímetros de media entre una campaña y otra.

Científicos de la Universidad Técnica de Dresden han hecho frente a un clima extremo para poder generar un mapa que registre los sutiles cambios en la altura del hielo en un área de 2.500 Km cuadrados. Las medidas fueron tomadas en tierra, con sofisticados equipos con GPS instalado en trineos.

European Space Agency, ESA

lunes, 19 de marzo de 2012

Proponen enfriar el Artico con cien torres refrigeradoras

Proponen enfriar el Artico con cien torres refrigeradoras
El deshielo del Ártico podría provocar la emisión de gas metano, una amenaza que preocupa a los científicos y que un ingeniero británico propone evitar mediante torres refrigeradoras que hagan bajar la temperatura de la región.

Varios estudios científicos han intentado medir el impacto que tendría sobre la atmósfera la liberación de metano, un gas más contaminante y duradero que el dióxido de carbono, que actualmente está atrapado en el fondo del mar y cuyas burbujas se pueden observar sobre el hielo que se está derritiendo.

En una reunión con diputados en el Parlamento británico hace unos días, un equipo de expertos -entre los que figuraba el ingeniero emérito de la Universidad de Edimburgo Stephen Salter- calificó esta amenaza de "emergencia planetaria".

Para evitarlo, Salter propuso la construcción de un centenar de torres refrigeradoras que emitirían agua marina a la atmósfera, como si de un spray se tratasen, con las que espera hacer bajar la temperatura, según explicó hoy a Efe el científico.

Anteriormente, Salter ya había apostado por refrescar la atmósfera mediante un sistema parecido, construido sobre barcos, que en cambio ahora descarta porque "la situación es tan seria que estas embarcaciones podrían requerir demasiado tiempo".

Los lugares más apropiados para su construcción serían las islas Feroe (en el Atlántico Norte, entre Escocia, Noruega e Islandia) u algún otro archipiélago en el estrecho de Bering, entre Siberia y Alaska.

En verano, estas torres de diez metros y alimentadas con energía renovable, pulverizarían agua salada hacia las corrientes de aire, que "desplazarían el residuo de sal hacia el interior de las nubes en unas pocas horas", detalló el experto.

El proceso se basa en la idea de refrescar el ambiente mediante el "blanqueo de las nubes", es decir, emitir gotitas de agua salada que hagan que sean más blancas y que reflejen mejor los rayos del Sol, un efecto parecido al que causa la erupción de un volcán.

En 2011, las regiones del Ártico registraron las temperaturas más altas de los últimos cincuenta años, entre 3 y 4 grados por encima de la media anual, según datos del Instituto de Investigaciones del Ártico y la Antártida.

Sin embargo, lo que de verdad preocupa a los científicos es la reducción de la masa total de los hielos, que en la actualidad es del 55 % en comparación con el promedio registrado en los años 80 y 90 del siglo pasado.

El uso de la ingeniería para mantener la temperatura de la Tierra bajo control es un tema controvertido entre la comunidad científica, ya que algunos expertos defienden que podría agravar el problema.

Los críticos con la propuesta de Salter argumentan que un cálculo erróneo del tamaño de las gotas de agua emitidas provocaría el efecto contrario al que se quiere conseguir, es decir, subiría más aún la temperatura.

Sin embargo, Salter confía en que la investigación de distintos modelos climáticos ayude a identificar mejor los riesgos.

"Ninguno de los riesgos potenciales de las torres es tan malo como la liberación de metano. Lo que estamos intentando es devolver las temperaturas y la cubierta de hielo a los niveles en los que solían estar, mediante materiales que ya están ahí en grandes cantidades pero en tamaños diferentes", defendió este ingeniero.

Además, "si algo inesperado sucediese, seríamos capaces de detener el proceso y revertir la situación en unos pocos días", subrayó Salter, quien ha estimado que las torres supondrían un coste aproximado de 200.000 libras (240.000 euros) y que estarían listas año y medio después de obtener este presupuesto.

EFE

jueves, 15 de marzo de 2012

El hielo del oeste de la Antártida se derritió hace 400.000 años

El hielo del oeste de la Antártida se derritió hace 400.000 años
El hielo de Groenlandia y del oeste de la Antártida se derritió por completo hace 400.000 años, en una época cálida en la que el nivel de las aguas subió entre seis y trece metros, según un estudio publicado en la revista "Nature".

La investigación analizó el hielo de estas regiones y permitió obtener mucha información sobre los últimos cientos de miles de años, gracias a la paleoclimatología, una ciencia que en los últimos años ha cobrado importancia porque sus hallazgos permiten calcular mejor el impacto del cambio climático en la superficie terrestre.

Hasta ahora se creía que el nivel de las aguas había subido más de veinte metros, pero el último estudio concluyó que fueron entre seis y trece, según el análisis a cargo de un equipo de geólogos de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Según los científicos, hasta ahora se estimaba que en el Pleistoceno, época en la que se produjeron cuatro glaciaciones intercaladas con períodos más cálidos, el nivel de las aguas en las islas Bahamas y Bermudas se incrementó más de veinte metros en comparación con el actual, debido a una subida de las temperaturas.

Sin embargo, los expertos estudiaron el relieve costero de estos archipiélagos y concluyeron que el crecimiento de las aguas hace 400.000 a 410.000 años fue menor de lo pensado.

En la Antártida, donde en algunas zonas la masa de hielo alcanza los cinco kilómetros de espesor sobre su superficie rocosa, los hielos se extienden más allá de los límites del continente y forman extensas capas sobre las grandes bahías del océano Antártico.

El aumento, según los cálculos de Maureen Raymo, paleoclimatóloga de la Universidad de Columbia y autora principal del artículo, debió oscilar entre seis y trece metros y se produjo en gran parte porque las capas de hielo de Groenlandia y la costa oeste de la Antártida se "colapsaron", es decir, se derritieron por completo.

En cambio, las capas de hielo del este del continente resistieron mejor el aumento de las temperaturas, ya que en esta región la masa de hielo es mayor y se ha comportado de forma más estable frente a las variaciones del clima a lo largo de la historia.

Esta diferencia entre regiones se debe a que en Groenlandia y la costa oeste de la Antártida "el clima no es tan frío como al este y son zonas más próximas a un océano de aguas cálidas", explicó Raymo a Efe.

Según la experta estadounidense, estos nuevos cálculos permitirán predecir de forma más precisa cómo el cambio climático actual afectará al nivel de las aguas en los próximos años.

En este sentido, Raymo indicó que, aunque sus estimaciones son menores que las que se mantenían hasta ahora, "una subida del nivel del mar entre seis y trece metros en la actualidad sería desastrosa para nuestra sociedad".

En el presente, las capas de hielo de Groenlandia y del oeste de la Antártida son también las dos que se derriten a mayor velocidad, según distintas mediciones llevadas a cabo por satélite, subrayó Raymo.

Sin embargo, tal y como pasara en el Pleistoceno, la capa del este de la Antártida vuelve a resistir mejor el aumento global de la temperatura terrestre, pese a que los geólogos siguen preocupados por la pérdida de hielo que se ha producido en sus regiones costeras en los últimos años.

EFE

martes, 6 de marzo de 2012

Detectan un enorme campo de algas en aguas antárticas

Detectan un enorme campo de algas en aguas antárticas
Científicos australianos captaron desde el espacio un enorme campo de algas vivientes, de unos 200 metros de ancho por 100 de largo, que flota en aguas antárticas, según la fotografía obtenida por Efe.

Las algas han estado flotando en aguas antárticas desde el mes pasado, pero ha sido esta semana cuando los científicos de la División Australiana Antártica (AAD, siglas en inglés) captaron las imágenes desde un satélite situado a 650 kilómetros de distancia de la Tierra.

Su color es tan intenso que se puede ver "fácilmente" desde el espacio, según la imagen de la ADD.

Se cree que los fuertes vientos del verano austral han arrastrado en las últimas semanas nutrientes desde la zona continental, que combinados con la luz solar, han generado la floración de estas algas, probablemente del tipo "phaeocystis".

Jan Lieser, un experto en glaciares marinos, que ha seguido el desarrollo de este fenómeno dijo que nunca ha visto desde el espacio una floración de este tamaño en el este de la Antártida.

Un barco científico el Aurora Australis se dirige a la zona a recoger muestras para estudiar este fenómeno, según la AAD.

EFE

viernes, 24 de febrero de 2012

Soluciones espaciales para los problemas del Ártico

Soluciones espaciales para los problemas del Ártico
La ESA se reunirá con usuarios, ejecutivos, y representantes de universidades e industria para estudiar cómo los servicios espaciales pueden ayudar a solucionar los problemas del Ártico. Entre los temas a tratar destacan el cambio climático, la seguridad del transporte marítimo y la utilización sostenible de sus recursos.

A causa del cambio climático, cada vez resulta más fácil acceder al Ártico. El deshielo ha provocado que deje de ser una región de interés puramente científico, despertando una larga serie de preocupaciones medioambientales, comerciales y de seguridad.

En los últimos años, el Ártico ha empezado a recibir más atención política por parte de sus estados colindantes, de la Unión Europea y de otros países no necesariamente próximos.

Al mismo tiempo, la demanda mundial de recursos está aumentando la presión sobre la región. Como ejemplo, se estima que un 13% del petróleo y un 30% del gas natural por descubrir se encuentran al norte del Círculo Ártico.

Por otra parte, la recesión del hielo ha permitido abrir la ruta del Norte y el Paso del Noroeste al transporte de mercancías, incrementando el ya considerable tráfico marítimo en la región.

El aumento de la actividad pesquera empieza a hacer necesaria la vigilancia de los buques, y el turismo y la minería en el Ártico empiezan a ser una realidad.

Sin embargo, el Ártico presenta grandes retos para la actividad humana, comenzando por la lejanía, las peligrosas condiciones de trabajo y la fragilidad del ecosistema, así como por los riesgos que presentan los hielos perpetuos, los icebergs a la deriva, las bajas temperaturas o la oscuridad invernal.

ESA

martes, 7 de febrero de 2012

Alcanzan el inexplorado lago Vostok bajo el hielo antártico

Alcanzan el inexplorado lago Vostok bajo el hielo antártico. AFP
Tras más de tres décadas de perforación, un equipo de científicos rusos ha logrado alcanzar la superficie del lago Vostok, que se encuentra a unos 3.800 metros bajo el hielo de la Antártida y podría albergar rastros de microorganismos antiguos que viven en condiciones de frío extremo, según informa la agencia rusa de noticias Ria Novosti.

Los investigadores han logrado el hito tras soportar temperaturas de más de 30 grados bajo cero, y después de que durante los últimos días se llegara a temer por sus vidas al no recibir ninguna comunicación desde la base antártica durante la pasada semana.

"Nuestros científicos de la base antártica Vostok concluyeron el domingo la perforación a la profundidad de 3.768 metros y alcanzaron la superficie del lago bajo el glaciar", afirmó un portavoz del proyecto científico desde San Petersburgo.

El estudio del ecosistema único del lago Vostok contribuirá a esbozar un guión de los cambios naturales del clima que se producirán en los próximos milenios. Además, también ayudará a entender cómo diversas formas de vida en la Tierra se fueron adaptando a condiciones extremas.

Si en las aguas del Vostok se encontrasen microorganismos, el hallazgo podría tener implicaciones para la posible existencia de vida fuera de la Tierra, en condiciones de frío extremo, como la luna Europa de Júpiter o Encélado, el satélite de Saturno.

Científicos de la ex Unión Soviética iniciaron las obras de perforación en la zona en la década de 1970, en el marco de un programa de estudios paleoclimáticos. Por aquellas fechas ignoraban aún la existencia del lago Vostok, que fue descubierto en 1996 con la ayuda de investigadores británicos.

En 1998, cuando faltaban unos 130 metros hasta la superficie del lago, los trabajos de perforación se suspendieron a instancias de la comunidad internacional, por falta de una tecnología que pudiera minimizar la posible contaminación del agua.

El Instituto de Minería de San Petersburgo desarrolló una técnica especial para obtener muestras congeladas sin contaminar el agua del lago y los países signatarios del Tratado Antártico aceptaron en 2003 las propuestas de Rusia al respecto. Dos años más tarde, las obras de perforación a gran profundidad se reanudaron.

ELMUNDO.es

martes, 31 de enero de 2012

Cambio climático peligroso en el Ártico

Cambio climático peligroso en el Ártico
Dos décadas después de que Naciones Unidas estableciera la Convención Marco sobre Cambio Climático para “prevenir la peligrosa interferencia de la mano del hombre en el sistema climático de la Tierra”, el Ártico muestra los primeros signos de un cambio climático peligroso. Así lo asegura un grupo de científicos, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un artículo publicado en el último número de la revista Nature Climate Change.

Según los investigadores, el Ártico sufre ya algunos de los efectos que, de acuerdo con el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), se corresponden con un “cambio climático peligroso”. La velocidad del calentamiento supera ya a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos. Además, las comunidades esquimales están viendo peligrar su seguridad, su salud y sus actividades culturales tradicionales.

Los expertos reclaman un esfuerzo para desarrollar indicadores que alerten con tiempo de estos cambios, mitigar sus causas y reconstruir la capacidad de adaptación y recuperación de ecosistemas y comunidades. “Nos enfrentamos a la primera evidencia clara de un cambio climático peligroso y, sin embargo, parte de los científicos y los medios de comunicación están sumidos en un debate semántico sobre si el hielo oceánico del Ártico ha alcanzado o no un umbral de inflexión. Todo ello está distrayendo la atención de la necesidad de desarrollar indicadores que alerten de la proximidad de futuros cambios abruptos y de la formulación de políticas para evitarlos verdadero objetivo de desarrollar indicadores que alerten de futuros cambios abruptos”, señala el investigador del CSIC Carlos Duarte, autor del artículo.

Los umbrales de inflexión o tipping points se definen como puntos críticos dentro de un sistema cuyo estado futuro puede verse alterado cualitativamente por pequeñas perturbaciones. Por otro lado, se denominan elementos de inflexión o tipping elements a aquellos componentes del sistema Tierra que pueden mostrar puntos de inflexión. Según los científicos, el Ártico presenta la mayor concentración de elementos de inflexión potenciales del planeta, entre ellos el hielo oceánico, la placa de hielo de Groenlandia, las regiones de formación de aguas profundas del Atlántico Norte, los bosques boreales, las comunidades de plancton, el permafrost y los hidratos de metano marinos.

“El Ártico es, por todo ello, una región particularmente propensa a mostrar cambios abruptos y trasladarlos al sistema Tierra global. Es necesario buscar señales de alerta temprana que nos avisen de la proximidad de umbrales de inflexión para el desarrollo y el despliegue de estrategias adaptativas. Todo ello contribuiría a adoptar políticas más preventivas”, asegura Duarte.

Efectos en el clima global

En otro trabajo publicado en el último número de la revista AMBIO, Duarte y otros investigadores del CSIC detallan los elementos de inflexión presentes en el Ártico y aportan evidencias de que muchos de ellos han entrado ya en una dinámica de cambio que puede llegar a ser abrupto en la mayoría de los casos. Según el estudio, es posible observar numerosos elementos de inflexión que impactarían en el sistema climático global de ser perturbados.

“En este trabajo aportamos evidencias de que muchos de estos elementos de inflexión están ya en marcha e identificamos cuáles son los umbrales de cambio climático que podrían acelerar el cambio climático global. La propia reacción humana al cambio climático en el Ártico, dominada por un aumento de actividades como el transporte, la navegación y la explotación de recursos podría contribuir a acelerar los cambios que ya están sucediendo”, explica el científico del CSIC.

Los científicos creen que cerca del 40% de las emisiones de metano de origen antropogénico podrían ser mitigadas a un coste cero o con un beneficio económico neto. “A largo plazo, restringir las emisiones acumulativas de dióxido de carbono es esencial para ralentizar elementos de inflexión como la placa de hielo de Groenlandia”, sentencian.

CSIC
 

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