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sábado, 5 de noviembre de 2011

Un método único para medir el deshielo glacial

Un método único para medir el deshielo glacial. Adolfo Eraso y Carmen Domínguez
Dos científicos españoles, el físico y geólogo, Adolfo Eraso, y la matemática, Carmen Domínguez, abanderan un proyecto de investigación que lleva casi 25 años midiendo el hielo que se funde en los glaciares árticos y antárticos con un método revolucionario y único en el mundo.

Glackma (Glaciares, Criokarst y Medio Ambiente) es el nombre de ese proyecto y también el de la asociación y sello editorial que acaban de poner en marcha, y que acaban de ser presentados en Madrid, donde los dos científicos, a punto de viajar a la Antártida, han concedido una entrevista a EFEverde.

Él, Adolfo Eraso, profesor ad Honorem en la Universidad Politécnica de Madrid y miembro de las academias de Ciencias Naturales de Nueva York y Rusia, lleva desde 1987 estudiando la "descarga glacial" en el Ártico y la Antártica; y ella, Carmen Domínguez, matemática de la Universidad de Salamanca se unió al proyecto en 1997.

Con imbatible entusiasmo, gran profesionalidad y escasos fondos públicos ambos han desarrollado un revolucionario sistema de medición del nivel de agua que se derrite en los casquetes polares de ambos hemisferios, y que desarrollan en 8 estaciones de recopilación de datos (4 en el Ártico y dos en la Antártida) instaladas por ellos mismos.

Las estaciones consisten en "sondas que colocamos en los lechos de ríos de glaciares previamente seleccionados y que van acompañadas de un cabezal que sale a la superficie y que almacena en su memoria datos de nivel del agua", explica Domínguez, quien junto a Eraso visita periódicamente estos puntos para trasladar a su ordenador los datos recopilados con el fin de analizarlos.

¿El criterio que han seguido para seleccionar los ocho glaciares? "Esencialmente que tengan río -de agua derretida-, es decir, que su frente ya se haya retirado un poco pero todavía no llegue al mar- y que estén a diferentes latitudes para saber qué pasa en cada zona", agrega Eraso.

Las estaciones miden la descarga glacial a cada hora y en el posterior análisis de datos, los científicos la asocian con los registros meteorológicos correspondientes.

Este método de medición del deshielo desarrollado enteramente por ellos no se lleva a cabo en ningún otro lugar del mundo, si bien ellos lo comparten con investigadores de varios centros polares y bases en ambos hemisferios, de cuyo apoyo se sirven en las costosas expediciones a las estaciones.

"En la glaciología clásica se miden una serie de parámetros de entrada y de salida del agua para ver cómo queda el glacial al final, pero se trabaja siempre con unos modelos hechos y se miden puntualmente estos parámetros, una o dos veces al año, nadie mide la descarga cada hora como hacemos nosotros", señala Domínguez.

Y... las conclusiones del análisis de datos no inducen al optimismo. Los datos de los ríos glaciares en la Antártida entre 1987 y 2000, cuando Eraso inició sus investigaciones, ponen de manifiesto que la tasa de deshielo se duplicó en ese periodo.

Los datos más alarmantes llegaron entre 2002 y 2006, cuando ya había estaciones en los dos hemisferios: el deshielo se duplicó en estos cuatro años.

El análisis de los datos de los últimos años está por llegar pero todo apunta a que "este crecimiento acelerado se mantiene, subraya Eraso.

EFE

jueves, 3 de noviembre de 2011

Observan desde el inicio el origen de un gran iceberg

Observan desde el inicio el origen de un gran iceberg
Tras detectar una incipiente fractura a lo largo del glaciar Pine Island de la Antártida, los científicos del programa IceBridge de la NASA se pusieron en marcha. Por primera vez están pudiendo observar y registrar de manera detallada el proceso por el que se forma un gran iceberg. Según calculan, el bloque de hielo que se originará podría tener más de 800 kilómetros cuadrados.

Los miembros del programa IceBridge, la misión más ambiciosa desarrollada hasta ahora para observar las variaciones que se producen en las capas de hielo de los polos, se encontraban en Punta Arenas (Chile) inmersos en su tercera campaña. La misión, que durará seis años, ofrecerá un mapa tridimensional de las capas de hielo del Ártico y de la Antártida.

La última vez que se desprendió un bloque de hielo de dimensiones considerables del glaciar Pine Island fue en 2001. Algunos científicos habían apuntado recientemente la posibilidad de que pronto se originara un nuevo iceberg, ya que se trata de un glaciar grande e inestable. Sin embargo, hasta el pasado 14 de octubre no se habían obtenido indicios de que el hielo hubiera empezado a resquebrajarse.

La incipiente fractura, de unos 29 kilómetros de longitud y 50 metros de profundidad, fue detectada por un vuelo de la misión IceBridge. Imágenes de satélite han mostrado que el proceso se inició unos días antes, a principios de octubre.

"Es muy emocionante ser testigo de cómo se está formando", afirma el científico del proyecto IceBridge Michael Studinger: "Aunque es parte de un proceso natural, es emocionante estar aquí y observar lo que ocurre. Por lo que yo sé, hasta ahora nadie había podido hacer un seguimiento de la evolución de una fractura de estas características", explica el investigador del Goddard Space Flight Center de la NASA en una nota de prensa de la agencia espacial estadounidense.

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