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martes, 28 de junio de 2011

La península Antártica se enfrió en los últimos 37 millones de años

Antartida
La península Antártica, considerada el Caribe de la región por su clima comparativamente templado, registra el mayor calentamiento del continente en las últimas décadas, y este aumento reciente de las temperaturas contrasta rotundamente con el enfriamiento progresivo que se ha producido allí en los últimos 37 millones de años.

Una investigación que ha recurrido al análisis de bloques de hielos extraídos del interior de los glaciares, datos geofísicos, investigaciones de esporas y polen fosilizados, restos de organismos marinos y otros materiales, han permitido a unos científicos reconstruir la historia del clima y la vegetación en la región.

John Anderson (Universidad Rice, EE UU) y sus colegas explican en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense que la reducción de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, hace entre 37 y 34 millones de años, coincidió con el incremento de la formación de glaciares. Antes de esa época, hace unos 40 millones de años, la península Antártica tuvo una temperatura media comprendida entre un grado bajo cero y 10 sobre cero, y prosperó la vegetación allí con hayas australes y coníferas. Luego comenzó el enfriamiento y los consiguientes cambios en la vegetación; solo subsistieron en el terreno algunos parches limitados de vegetación de tundra que existieron hasta hace unos 12,8 millones de años. Esa larga transición de un clima de tipo alpino templado a las condiciones de hielo y frío extremo duró hasta muy recientemente, explican los investigadores en Proceedings.

En la península Antártica se ubican varias bases científicas, incluidas las dos españolas: la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla, ambas de utilización exclusivamente durante los meses de verano austral.

ELPAIS.com

lunes, 27 de junio de 2011

La reducción de hielo en el Ártico desvía la migración de especies al Atlántico

La reducción de hielo en el Ártico desvía la migración de especies al Atlántico
Unas especies procedentes del océano Pacífico, entre ellas un diminuto plancton y la ballena gris, han entrado al Atlántico a través del Ártico por la reducción de la capa de hielo que ha formado un corredor marino por el noroeste.

Así lo revelan científicos europeos en un informe publicado en la revista "Nature", en el que señalan que el retorno del plancton, no visto en el Atlántico durante 800.000 años, es un cambio no bien recibido debido al impacto que tiene en la red alimentaria marina.

Los expertos señalan que se trata del neodenticula seminae, un plancton microscópico que quedó extinto hace miles de años en el Atlántico Norte pero que está otra vez presente al conseguir pasar desde Pacífico por la gran reducción del hielo.

Si bien esta alga diminuta es fuente de alimento, no es bien recibida por los expertos, pues afirman que cualquier cambio en la base de la red alimentaria podría, al igual que un terremoto, modificar la actual vida marina del Atlántico.

Estas investigaciones están a cargo de científicos que trabajan en el llamado proyecto CLAMER, una colaboración de 17 instituciones marinas de 10 países europeos, entre ellas el Consejo de Investigación Científica de España y el Laboratorio Marino de Plymouth (Reino Unido).

El descubrimiento representa "la primera prueba de una migración a través del Ártico en tiempos modernos" relacionada con el plancton, según los científicos de la Fundación para la Ciencia Oceánica Alister Hardy del Reino Unido.

Los especialistas advierten de que un cambio geográfico de este tipo puede transformar la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas marinos del Ártico y del Atlántico Norte.

Además de la llegada de la diminuta alga, se ha visto en las costas de España e Israel a la ballena gris, una especie extinguida del Atlántico hace tres siglos, posiblemente por exceso de caza.

Según la investigación, los científicos creen que la reducción de la capa de hielo permitió que la ballena pasara al Atlántico Norte y desde allí consiguió llegar hasta el mar Mediterráneo.

"Las migraciones son un ejemplo de cómo las condiciones producidas por el cambio climático hacen que las especies se muevan o cambien su comportamiento, llevando a modificaciones en ecosistemas que son hoy claramente visibles", afirmó Carlo Heip, director general del Real Instituto de Investigación Marina de Holanda, que lidera el proyecto CLAMER.

Además del plancton, unos diminutos animales denominados copépodos también están cambiando y amenazan el suministro de alimentos como el bacalao, el arenque y la caballa.

Debido a que las aguas del Atlántico y del Mar del Norte se vuelven más templadas, una variedad del copépodo denominada calanus finmarchicus, una rica y crucial fuente de aceite, es reemplazada por otras variedades más pequeñas y menos nutritivas.

Según los expertos, las consecuencias de estos cambios son evidentes, puesto que la modificación en la vida del plancton está relacionada con la caída de las existencias de peces, así como de pájaros del Mar del Norte que se alimentan de pescado.

"Pero el mayor impacto es claramente negativo, y el alcance del cambio es tan potencialmente enorme que, en su conjunto, constituye una fuerte señal de advertencia", ha señalado Carlo Heip.

EFE

Las corrientes oceánicas aceleran la fusión de la Antártida

Las corrientes oceánicas aceleran la fusión de la Antártida
Las fuertes corrientes oceánicas están erosionando por abajo el glaciar de la isla Pino, en la Antártida occidental, y la cavidad que va en aumento permite la entrada de cada vez más agua templada que funde más hielo. Actualmente el glaciar se desplaza hacia el mar a una velocidad de cuatro kilómetros al año y se funden unos 80 kilómetros cúbicos de hielo anuales, lo que supone un 50% más que a principios de los años noventa, según una investigación cuyos resultados se presentan en la revista Nature Geoscience.

Stan Jacobs, oceanógrafo de la Universidad de Columbia(EE UU), con un equipo científico internacional, realizó una expedición a bordo del buque rompehielos Nathaniel B.Palmer para medir el adelgazamiento de las plataformas de los glaciares en el borde del mar, prestando especial atención al de la isla Pino que había sido estudiado en una expedición anterior, en 1994. Allí constataron que, en 15 años, la fusión bajo la plataforma del glaciar había aumentado en un 50%.

La geología local ofrece una explicación del fenómeno en ese lugar: en el misma expedición, un equipo liderado por Adrian Jenkins (British Antarctic Survey), envió un robot submarino a explorar bajo la plataforma del glaciar en el mar y se descubrió una cresta subacuática. Los científicos conjeturan que esta cresta, en el pasado, actuó como un muro de contención del glaciar, pero cuando este se separó de la cresta, en algún momento antes de los años setenta, las aguas profundas templadas del océano empezaron a adentrarse más en el hielo, acelerando su fusión.

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