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viernes, 17 de septiembre de 2010

Una nueva especie de esponja de los fondos sumergidos de la Antártida

Esponjas 'chupachups'. Julian GuttUn equipo de científicos presentan una nueva especie de esponja de los fondos sumergidos de la Antártida, y debido a las similitudes de esta con el famoso caramelo con palo, el Chupa-Chups, le han puesto como nombre científico 'Stylocordyla chupachups'.

Los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), y del Centro de Estudios Avanzados de Blanes(CEAB-CSIC), han confirmado la presencia de una nueva especie de esponja en en aguas del polo sur y que denominaron primeramente 'Stylocordyla boreales'. El estudio ha sido publicado en la revista Polar Biology.

"Le hemos puesto el nombre del caramelo como homenaje a nuestros hijos pequeños, que son los que más sufren nuestra ausencia cuando nos embarcamos en expediciones durante meses a océanos lejanos como el Antártico", comenta el investigador del departamento de Biología Marina y Oceanografía del ICM-CSIC, Josep Maria Gili, y miembro del grupo que recogió por primera vez este tipo de esponjas en su segunda campaña antártica en el año 2000.

Las esponjas son uno de los grupos de invertebrados predominantes a los mares del Antártida. Representan aproximadamente el 75% de la biomasa de las comunidades bentónicas (organismos que viven sobre sustratos al fondo del mar), especialmente entre 100 y 200 metros de profundidad. Junto con su omnipresencia, las esponjas antárticas destacan por su diversidad: hasta ahora se han registrado unas 350 especies diferentes, entre las cuales se ha sumado recientemente la 'Stylocordyla chupachups'.

En concreto, la esponja-Chupachups rechaza los fondos duros de la plataforma continental del mar de Weddell y prefiere las superficies horizontales o inclinadas. Las poblaciones más densas se encuentran a entre 150 y 300 metros de profundidad y cada vez que se produce un desprendimiento de bloques de hielo de un iceberg (hecho que destruye el fondo marino), es de las primeras especies a repoblar el ecosistema. Los nutrientes almacenados al hielo se precipitan al fondo del mar y la vida crece de nuevo. Por este motivo se puede deducir que la presencia de estas esponjas indica que ha habido una colonización recientemente.

El hallazgo pone de manifiesto la diversidad biológica de las aguas polares y para advertir que "las especies más comunes en las aguas antárticas son exclusivas de este continente", declara Josep María Gili. Tan específicas son estas esponjas que parece ser que acumulan 30 millones de años de aislamiento.

El hallazgo de esta nueva especie ha roto con una de las creencias dentro del ámbito de la biodiversidad marina, la bipolaridad. Esta consiste en que una determinada especie habita a la vez en los dos polos del planeta. Contrariamente a este patrón, la 'Stylocordyla chupachups', al igual que muchas de las especies de la Antártida, es endémica de este continente, es decir, que sólo se encuentra en esta zona. Este hecho está relacionado con el origen del Antártida (el antiguo continente de Gondwana), región que no está vinculada a los continentes que conforman hoy en día los mares del hemisferio norte.

Las esponjas en general son un grupo de invertebrados conocidos desde tiempos remotos pero no hay muchos estudios sobre ellas. Los robots submarinos han puesto de manifiesto que, por debajo los 50 metros de profundidad, las esponjas dominan el ecosistema. La simplicidad de estos organismos hace que sean muy eficientes y se adapten fácilmente a cualquier entorno. Su alimentación consiste en partículas que se precipitan al fondo desde la superficie marina.

ELMUNDO.es

jueves, 16 de septiembre de 2010

Investigan en el Ártico el efecto de las cascadas submarinas en el océano profundo

Investigan en el Ártico el efecto de las cascadas submarinas en el océano profundoCientíficos de la Universitat de Barcelona (UB) participan en una expedición liderada por un equipo a bordo del buque oceanográfico Jan Mayen de la Universidad de Tromso (Noruega), en la pretenden averiguar el papel que juegan las cascadas submarinas en el océano profundo y la afectación que sobre ellas puede tener el cambio climático.

Las cascadas submarinas se desencadenan por la refrigeración de las aguas superficiales, y comportan la inyección masiva de materia y energía en el océano. El proceso, de carácter recurrente, aporta oxígeno y nutrientes a los fondos abisales.

Los investigadores suponen que el cambio climático y la consiguiente menor refrigeración de la superficie del mar en el Ártico podría afectar al proceso. La campaña, financiada con fondos del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea (UE), pretende estudiar los ecosistemas marinos profundos y el impacto de la actividad humana en los océanos.

La dificultad de la investigación en el Ártico radica en el hecho de que una parte de la superficie del mar se encuentra congelada, mientras que otra proporción se hiela durante gran parte del año.

Expertos del Grupo de Investigación Consolidado en Geociencias Marinas de la UB han desplegado equipos técnicos para estudiar el fenómeno, para conocer mejor la trayectoria de dichas cascadas.

Los científicos han instalado correntímetros -para medir la dirección y velocidad de las corrientes- y trampas de partículas a profundidades que van desde los 1.000 hasta los 2.000 metros de profundidad, y los aparatos recogerán datos de forma periódica hasta el verano de 2011.

EUROPA PRESS

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El cambio climático permitirá explotar el Ártico

El cambio climático permitirá explotar el ÁrticoHasta hace muy poco, el hielo impedía explotar la extraordinaria riqueza energética y mineral del Océano Ártico. Sin embargo, el deshielo provocado por el aumento de las temperaturas va a hacer posible lo que durante muchos años era impensable: extraer gas, petróleo y metales preciosos así como navegar por rutas que históricamente han estado congeladas. Quizás sea esta la razón por la que, tras 40 años de disputa, Rusia y Noruega han decidido que ya era hora de resolver el conflicto por la soberanía de esta zona rica en combustibles fósiles.

El tratado firmado este miércoles pone fin al enfrentamiento entre estos dos países bañados por las aguas del océano helado y abre la puerta a la exploración de sus recursos. Sin embargo, no son los únicos países involucrados en el conflicto. Canadá, EEUU y Dinamarca también reclaman parte de este territorio que, a diferencia de la Antártida, no está protegido.

Que el Ártico será muy pronto accesible lo ha demostrado recientemente la empresa británica Cairn Energy. Para disgusto de los ecologistas, este verano . A finales de agosto anunció el hallazgo de gas y petróleo, una noticia a la que la organización Greenpeace respondió con una acción de protesta que logró frenar temporalmente la extracción de gas.

Creciente deshielo

El Océano Ártico está cubierto por una capa dinámica de hielo marino. Crece cada invierno y disminuye en verano, debido al aumento de las temperaturas, de manera que su mínimo anual se registra en septiembre u octubre. El año pasado, por ejemplo, la capa de hielo alcanzó su mínimo grosor el 12 de septiembre. El nivel de hielo fue el tercero más bajo desde 1979, año en que se realizan mediciones vía satélite.

Aún se desconoce el nivel mínimo que se alcanzará en 2010 pero las imágenes difundidas el pasado 3 de septiembre por el satélite de la NASA Aqua 3 indican una importante reducción de la capa de hielo. En la fotografía se observa toda la costa norte de Rusia transitable, lo que facilitaría así la apertura de la deseada ruta marítima hacia China desde Europa por el Ártico. El interés comercial de esta nueva ruta es evidente ya que el sector del transporte de mercancías ahorraría tiempo y dinero.

Regulador del clima mundial

En la misma línea, un estudio hecho público esta semana por el Instituto Alfred Wagner de Investigación Polar y Marina (AWI)advierte del aumento gradual del deshielo debido al calentamiento global. Según las mediciones llevadas a cabo por este centro, el registro de este año es el tercer peor dato desde 1972.

El hielo marino del Ártico es clave para regular el clima mundial, pues enfría el planeta al reflejar la luz solar hacia el espacio. Asimismo, influye en la circulación oceánica mediante la conversión de las cálidas aguas del Pacífico que fluyen hacia el Ártico en agua fría, más salada, que después desemboca en el Atlántico.

Por ello, los científicos han mostrado su preocupación por la rápida disminución de la capa de hielo registrada durante los últimos años. Las regiones polares son particularmente sensibles a los efectos del cambio climático pero las consecuencias podrían afectar a todo el planeta.

Teresa Guerrero | ELMUNDO.es

lunes, 13 de septiembre de 2010

La cuarta reducción anual consecutiva de la superficie helada del océano Ártico

la cuarta reducción anual consecutiva de la superficie helada del océano ÁrticoLa superficie de océano Ártico cubierta de hielo se reducirá a final de este verano hasta los 4,9 millones de kilómetros cuadrados, lo que supone su cuarta reducción anual consecutiva.

El Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI) avanzó estos datos al presentar en Bremerhaven, en el norte de Alemania, las conclusiones de su último estudio, en el que se advierte del gradual aumento del deshielo, un proceso ligado al calentamiento global.

El científico del AWI Lars Kaleschke se mostró "particularmente preocupado" por "la aceleración" del proceso de deshielo en el polo norte.

"El hielo es muy quebradizo. Hay muchas zonas abiertas de agua. Sólo en la costa norte de Groenlandia se pueden encontrar aún áreas de hielo compactas", explicó Kaleschke.

Según el AWI, el registro de este año es el tercer peor dato desde 1972, el año en el que esta institución comenzó a medir el área helada en el Polo Norte mediante satélite.

El peor dato de los últimos años fue el del 2007, cuando la superficie helada sobre el océano Ártico se redujo hasta los 4,2 millones de kilómetros cuadrados, lejos de los 7,8 millones de kilómetros cuadrados de mar congelado de 1980.

Además, la altura del hielo se ha reducido en un promedio de 110 kilómetros cúbicos en el último siglo, según Rüdiger Gerdes, otro científico del AWI especializado en hielo marino.

"Sólo la influencia del hombre puede explicar cómo el hielo marino ha encogido de forma tan considerable en los últimos años", aseguró Kaleschke.

"Aquí se ve realmente el cambio climático", concluyó por su parte Gerdes.

EFE

Antártica, más vulnerable de lo pensado

Los briozoos no tienen la capacidad de desplazarse por sí mismos. Foto: British Antarctic SurveyUnas diminutas criaturas marinas que habitan los mares que rodean el continente antártico, conocidas bajo el nombre de briozoos, podrían esconder la clave de cuán vulnerable es la plataforma de hielo de la Antártica Occidental.

Hasta el momento se daba por sentado que esta masa de hielo, la tercera más grande del mundo, era relativamente estable.

Sin embargo, tras estudiar la distribución geográfica de los briozoos, los investigadores del British Antarctic Survey (BAS, por sus siglas en inglés) llegaron a la conclusión de que la plataforma es mucho más frágil de lo que se pensaba.

Según el estudio, ésta podría haber colapsado parcialmente hace cerca de 125.000 años, una distancia temporal que en términos geológicos puede considerarse como relativamente reciente.

Si la plataforma es menos resistente de lo que se pensaba, su derretimiento contribuiría significativamente al aumento del nivel de los mares a nivel global, con consecuencias obvias para todas las regiones costeras.

Pasaje

Cuando los científicos analizaron los briozoos en la plataforma antártica, descubrieron grandes similitudes entre las colonias que habitan el Mar de Weddell y el Mar de Ross, dos masas de agua separadas por la plataforma de hielo de la Antártica Occidental, que se extiende por más de dos mil kilómetros.

"La mejor explicación para entender este fenómeno es que esta masa de hielo debió haber colapsado hace relativamente poco tiempo, dando lugar a la formación de un canal de agua entre los dos mares, porque el que las corrientes pudieron haber transportado a estos animales", le explicó a BBC Mundo David Barnes, principal autor del estudio.

"Nos concentramos en estos animales porque son un muy buen modelo para investigar la relación entre estas dos regiones, ya que no se dispersan con facilidad. No se mueven, y sus larvas, cuando se desprenden, van a parar al fondo del mar", añadió el investigador.

Si la plataforma de hielo fuese estable y no se hubiese derretido recientemente, como se pensaba con anterioridad a este estudio, las dos poblaciones de briozoos hubiesen evolucionado de forma diferente y las similitudes habrían desaparecido.

Punto débil

Dado que en la actualidad estamos atravesando un período cálido, Barnes considera crucial saber qué nos deparará el futuro para mejor la planificación.

"La reducción del plataforma de la Antártica Occidental contribuye al aumento del nivel de los mares a razón de medio milímetro por año. Quizá esto no parezca alarmante", comentó el investigador.

"Pero lo que importa", continuó Barnes, "no es necesariamente en qué medida aumenta, sino que cuando tiene lugar un fenómeno extremo, como por ejemplo, cuando se produce una tormenta en momentos en que la marea está muy alta, si hay una elevación del nivel del mar, más probabilidades hay de que la tormenta destruya las defensas costeras".

El próximo paso será determinar exactamente cuándo y dónde se quebró la plataforma.

"Queremos saber cuál es su punto débil", le dijo a BBC Mundo el investigador.

Una vez que se logré determinar dónde ocurrió, será posible obtener más detalles sobre cuándo tuvo lugar la ruptura.

"Entender qué pasó con la plataforma, nos permitirá vislumbrar qué puede llegar a ocurrir en el futuro", añadió Barnes.

Laura Plitt | BBC Mundo

martes, 7 de septiembre de 2010

Un observatorio de neutrinos de alta energía que utiliza el hielo profundo antártico

Los registros de los sensores del observatorio IceCube se transmiten por cables desde las perforaciones en el hielo hasta los ordenadores del laboratorio. J. HAUGENSi los experimentos de física de partículas suelen ser sorprendentes, el IceCube bien puede ser el más peculiar. Se trata de un observatorio de neutrinos de alta energía que utiliza mil millones de toneladas de hielo profundo antártico, de extremada transparencia, para detectar neutrinos con gran precisión, tal vez las partículas elementales más fantasmagóricas dado que apenas interaccionan con la materia y billones de ellas atraviesan cualquier cosa cada día, incluso el cuerpo humano, sin que se note. Por eso es dificilísimo verlas y por eso los físicos diseñan extraños dispositivos para estudiarlas. El IceCube, que se empezó a construir en 2004 justo en el polo Sur, junto a al base científica estadounidense Amundsen-Scott, tras años de planes y ensayos; se terminará en enero de 2011.

El observatorio, que en la superficie se extiende un kilómetro cuadrado y se adentra en el hielo antártico hasta 2.500 metros de profundidad, esta formado por un conjunto de 86 líneas verticales con detectores y equipos electrónicos. En total son 5.160 sensores ópticos, además de todos los dispositivos de registro y transmisión de datos. Para colocar las líneas se van haciendo perforaciones de 61 centímetros de diámetro en el hielo con agua caliente, se bajan las líneas de instrumentos y, cuando el agua se vuelve a congelar, quedan fijas. La dificultad de la construcción del Icecube y las complicaciones de la logística en el continente blanco han sido tremendas, explican el director científico del proyecto, el estadounidense Francis Halzen y su colega Spencer Klein en un largo artículo publicado en una revista del Instituto Americano de Física (API) ahora que se acerca ya la hora de comenzar (el año que viene) la investigación. Con él, afirman, se abren las puertas de la auténtica astronomía de neutrinos. En los fenómenos más violentos del universo, como explosiones estelares, agujeros negros o estallidos de rayos gamma, se generan estas partículas y su estudio ayudará a resolver misterios de estos fenómenos cósmicos.

IceCube se basa en el hecho de que cuando un neutrino choca contra el núcleo de una molécula del agua helada se genera una emisión de luz llamada Cherenkov que ven los sensores del detector. La información combinada de los sensores perfectamente calibrados y sincronizados permitirá reconocer las fuentes de esos neutrinos en el universo. También la materia oscura puede desvelarse en esta gran instalación, aseguran los especialistas.

El nuevo gran detector, cuyo coste asciende a 212 millones de euros, es heredero directo de varios predecesores, trampas de de neutrinos también peculiares (con las líneas sumergidas en el mar por, ejemplo) y varios han tenido éxito y funcionan. Otros fracasaron porque el reto era excesivo para la tecnología del momento, como el Dumand, que se empezó a montar cerca de Hawai para aprovechar las aguas oceánicas allí como Icecube aprovecha el hielo transparente de la Antártida, recuerdan Halzen y Klein. Un detector en el lago Baikal y tres en el Mediterráneo (Antares, Nestor y Nemo) han aportado los conocimientos y la experiencia suficiente para confiar en el éxito del IceCube. Antares, cerca de la costa francesa, instalado a 2.400 metros de profundidad, está ya completo con 12 líneas de sensores y funciona. Otros observatorios, más pequeños pero muy eficaces para determinados estudios están en funcionamiento, como el Superkamiokande japonés o el SNO canadiense, situado en las profundidades de una mina de carbón.

Pero el antecesor directo del IceCube ha sido el Amanda, también instalado en el continente blanco y en funcionamiento desde 2000 a 2009. El nuevo dispositivo es mucho más ambicioso y, gracias a su gran tamaño, permitirá llegar más lejos científicamente. "Hacen falta inmensos detectores de partículas para capturar neutrinos cósmicos en cantidades estadísticamente significativas", escriben los dos físicos en la revista Review of Scientific Instruments de la API. El IceCube observará varios cientos de neutrinos de alta energía cada día, según las previsiones.

La construcción de una instalación como IceCube en la Antártida, un proyecto internacional liderado por la National Science Foundation estadounidense, es extremadamente compleja. La temporada anual para trabajar es muy corta, solo de mediados de octubre a mediados de febrero (el verano austral), y para hacer todas las perforaciones en el hielo colocando las líneas de sensores han hecho falta siete campañas. Solo el transporte hasta el polo Sur de todo el material, desde perforadoras hasta plantas energéticas y de agua caliente hasta bombas de alta presión, es ya una complicación. La mayor parte de los equipos han sido especialmente diseñados para este trabajo. Halzen y Klein agradecen especialmente el apoyo que presta en el proyecto el personal de la base antártica Amundse-Scott.

ALICIA RIVERA | ELPAIS.com
 

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