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martes, 17 de agosto de 2010

El Antártico crece mientras el Ártico se derrite

El Antártico crece mientras el Ártico se derriteUn fenómeno curioso ocurre desde hace varias décadas en las aguas polares del planeta Tierra: mientras que el océano Ártico mengua en extensión, el Antártico tiende a lo contrario, sus aguas congeladas aumentan ligeramente en kilómetros.

Por primera vez investigadores del Instituto de tecnología de Georgia (Georgia Institute of Technology) han dado una explicación a la aparente paradoja del aumento del hielo oceánico Antártico en un clima más cálido.

Actualmente, mientras la atmósfera se calienta, el ciclo hidrológico se acelera y ocurren más precipitaciones en las aguas del sur que rodean la Antártida. El aumento de precipitaciones, sobre todo en forma de nieve, estabiliza la zona superior de las aguas congeladas y las aíslan. Adicionalmente, la nieve tiende a reflectar el calor atmosférico y ayuda a evitar el deshielo.

La investigación ha sido publicada esta semana en la revista norteamericana Proceedings of the National Academy of Science. Jiping Liu, uno de los responsables de la investigación, declara: "Queríamos entender esta aparente paradoja para comprender la posible evolución del océano Antártico ante el aumento de temperaturas por el efecto invernadero".

En cualquier caso, los modelos climáticos predicen un aumento de los gases de efecto invernadero durante el siglo XXI, lo que supondrá el deshielo más rápido de los glaciares tanto por la zona inferior como por la superior. Los expertos también alertan de una probable disminución de las nevadas, que serían sustituidas por lluvias, aumentando el ritmo del deshielo.

"Nuestro hallazgo plantea algunas posibilidades interesantes sobre lo que podríamos ver en las próximas décadas, que incluye la extensión del deshielo oceánico en el Antártico", explica la investigadora Judith A. Curry, de la escuela de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera en Georgia (School of Earth and Atmospheric Sciences at GIT).

ELMUNDO.es

viernes, 13 de agosto de 2010

Renovado el acuerdo internacional para frenar la contaminación en la Antártida

Renovado el acuerdo internacional para frenar la contaminación en la AntártidaDelegados de 28 países se han comprometido a frenar la contaminación que causan actividades científicas en la Antártida y, sobre todo, las decenas de miles de turistas que visitan el llamado "continente blanco" cada año.

El compromiso se logró durante la reunión anual del Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (COMNAP, por su sigla en inglés) al cabo de cuatro días de deliberaciones en Buenos Aires.

Las partes resolvieron coordinar políticas que incluyen la creación de áreas de protección del ecosistema y un mayor control para impedir incumplimientos de normas ecológicas y de seguridad.

Una de las principales preocupaciones del comité es la "conducta negligente" de turistas que visitan la Antártida en pequeños buques que están fuera de los registros de la agencia internacional que regula esa actividad.

"No queremos limitar la presencia de turistas en la Antártida pero sí vigilar mejor sus actividades para que respeten las normas ambientales", apuntó a Efe Mariano Mémolli, delegado argentino en la reunión de Buenos Aires.

Mémolli calculó que unos 40.000 turistas visitan anualmente el "continente blanco" y buena parte de ellos viaja en barcos que no están avalados por la agencia internacional de turismo en la Antártida.

"Muchos de los turistas independientes están fuera de control. Acceden a las áreas de pingüinos, lo que incrementa su mortalidad, arrojan basura e incluso roban elementos históricos", se lamentó.

En este sentido, se analizó la implantación de medidas que limiten este tipo de turismo y sancionen las acciones negligentes, aunque los países del Tratado Antártico carecen actualmente de las "herramientas jurídicas necesarias" para limitar y controlar al turismo independiente.

Mémolli explicó que buques turísticos no registrados viajan hacia la Antártida desde puertos de países que no son parte del tratado, que entró en vigor en 1961 y cuenta actualmente con 48 signatarios, entre miembros consultivos (plenos) y adherentes.

Estos 48 países llevan adelante programas de investigación científica ya sea por medio de bases propias o en cooperación con otros y resulta imposible llevar un recuento de la cantidad de residuos que generan sus actividades, apuntaron otras fuentes del COMNAP.

Los portavoces señalaron que en la reunión de Buenos Aires también hubo mucha preocupación por los pequeños o grandes derrames de combustible que pueden ocasionar los barcos que navegan por la zona antártica.

El último accidente grave ocurrió en 2007 con el naufragio del crucero "Explorer", que estaba registrado en la agencia internacional de turismo antártico cuando naufragó cerca de las islas Shetland del Sur con 185.000 litros de gasóleo a bordo.

Episodios como el del "Explorer" han disparado en los últimos años la investigación para desarrollar microorganismos que reduzcan la presencia de hidrocarburos, una de las materias pendientes entre los países con intereses en el continente.

Algunas de estas investigaciones se presentaron durante la reunión bienal que celebró paralelamente en Buenos Aires el Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR) con la presencia de un millar de expertos de 40 países.

Uno de los proyectos más destacados es el del investigador Walter McCormac, del Instituto Antártico Argentino, quien ha impulsado un estudio para alterar microorganismos terrestres que, tras agregarles nutrientes, consiguen eliminar hasta un 85 por ciento de los restos de petróleo en superficies con temperaturas muy bajas, como la Antártida.

Los representantes del COMNAP se comprometieron también a aumentar la cooperación entre los países del Tratado Antártico en materia de investigación científica, especialmente en el estudio del avance del cambio climático.

Los glaciares antárticos pierden actualmente unas 5.000 millones de toneladas de hielo al año, indicó Mémolli.

Los delegados internacionales acordaron además mejorar la comunicación entre las distintas bases científicas antárticas, así como desarrollar el uso de energías alternativas e impulsar proyectos educativos y culturales.

Reino Unido, España, EE.UU., Rusia, Australia, Argentina y Brasil son algunos de los 28 miembros consultivos del Tratado Antártico, un convenio que regula aspectos sobre la libertad de investigación, defensa medioambiental, no proliferación nuclear y preservación pacífica de la Antártida.

Joan Faus | EFE

sábado, 7 de agosto de 2010

Una enorme isla de hielo se desprende de un glaciar en Groenlandia

Una enorme isla de hielo se desprende de un glaciar en GroenlandiaUna isla de hielo cuatro veces más grande que Manhattan se desprendió de uno de los dos principales glaciares de Groenlandia, según ha informado un grupo de científicos, en lo que representa el mayor evento de estas características en el Artico en casi 50 años.

La nueva isla, que se desprendió el jueves, ingresará a un remoto lugar llamado el Estrecho de Nares, a unos 1.000 kilómetros al sur del Polo Norte, entre Groenlandia y Canadá.

La isla tiene un área de 260 kilómetros cuadrados y un grosor de casi la mitad del rascacielos neoyorquino Empire State de 102 pisos, ha declarado Andreas Muenchow, profesor de ciencia marina e ingeniería en la Universidad de Delaware.

Muenchow explicó que esperaba que una porción de hielo se desprendiera del Glaciar Petermann, uno de los dos más grandes de Groenlandia, porque esa parte había crecido por siete u ocho años. Pero no supuso que sería tan grande.

"El agua dulce que contiene esta isla de hielo podría mantener el caudal de los ríos Delaware o Hudson por más de dos años", explicó el experto, cuya investigación en el área cuenta con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencia. "Podría también proveer a todos los grifos públicos estadounidenses de agua por 120 días", añadió.

Muenchow ha matizado que es difícil saber si el evento ocurrió debido al calentamiento global, porque sólo se mantenían registros del agua salada alrededor del glaciar desde el 2003. El flujo de agua salada bajo los glaciares es una de las principales causas de desprendimientos de hielo de Groenlandia.

"Nadie puede decir que esto haya sido causado por el calentamiento global. Pero tampoco nadie puede decir que no haya sido por ello", comentó Muenchow al respecto.

Trudy Wohlleben, del Servicio de Hielo Canadiense, fue quien descubrió inicialmente el desprendimiento. La isla de hielo podría llegar a tierra, quebrarse en trozos más pequeños o lentamente moverse hacia el sur, donde bloquearía las vías marítimas, dijo Muenchow.

REUTERS

martes, 3 de agosto de 2010

El clima ártico puede ser más sensible al calentamiento global de lo que se creía

El clima ártico puede ser más sensible al calentamiento global de lo que se creía. Foto: George Rinaldino TeichmannNuevas evidencias muestran que el clima ártico puede ser más sensible al efecto invernadero de lo que se creía, y que los niveles actuales del dióxido de carbono atmosférico pueden ser ya lo bastante altos como para acarrear cambios significativos e irreversibles en los ecosistemas árticos.

Un nuevo estudio internacional, dirigido desde la Universidad de Colorado en Boulder, indica que si bien la temperatura media anual en la Isla de Ellesmere, ubicada en el Ártico, era hace entre 2,6 y 5,3 millones de años (durante el Plioceno) bastante más elevada que la de hoy en día, los niveles de CO2 sólo eran ligeramente más altos que los actuales. La inmensa mayoría de los climatólogos está de acuerdo en que la Tierra se está calentando debido al aumento de las concentraciones de gases atmosféricos de efecto invernadero, generados principalmente por las actividades humanas que demandan quemar combustibles fósiles y deforestar bosques.

Los autores del estudio usaron tres métodos independientes para estimar las temperaturas del Plioceno en la Isla de Ellesmere en el Ártico canadiense. Emplearon mediciones de los isótopos de oxígeno presentes en la celulosa de árboles y musgos fósiles que revelan las temperaturas y los niveles de precipitación, un análisis de la distribución de lípidos en bacterias del suelo que se correlacionan con la temperatura, y un inventario de grupos de plantas del Plioceno que se superponen en áreas de distribución geográfica con la vegetación contemporánea.

Los resultados indican que son suficientes niveles de CO2 de aproximadamente 400 partes por millón para producir temperaturas medias anuales de 0 grados Celsius en ciertas zonas del Ártico. A medida que las temperaturas se acercan a los 0 grados Celsius, resulta cada vez más difícil que se mantengan de forma permanente el hielo de los glaciares y el marino en esta región del planeta. El nivel actual de CO2 en la atmósfera ya es de unas 390 partes por millón, muy cerca de ese umbral de las 400.

Las temperaturas árticas han aumentado aproximadamente en 1 grado centígrado en las últimas dos décadas en respuesta al calentamiento antropogénico, una tendencia que se teme que continúe en las próximas décadas y siglos. Los gases de efecto invernadero en la atmósfera han subido desde aproximadamente 280 partes por millón durante la era preindustrial hasta aproximadamente 390 partes por millón hoy en día.

En la investigación han trabajado, entre otros, Ashley Ballantyne de la Universidad de Colorado en Boulder, David Greenwood de la Universidad Brandon en Manitoba, Canadá, Jaap Sinninghe Damste del Instituto Real de los Países Bajos para la Investigación Marina, Adam Csank de la Universidad de Arizona, Natalia Rybczynski del Museo Canadiense de la Naturaleza en Ottawa, y Jaelyn Eberle del Museo de Historia Natural de la Universidad de Colorado.

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