rss

sábado, 21 de noviembre de 2009

Un grupo de icebergs de la Antártida se aproxima a Nueva Zelanda

Un grupo de icebergs de la Antártida se aproxima a Nueva ZelandaUn grupo de cuatro iceberg de la Antártida se aproxima a Nueva Zelanda y se encuentra a unos 400 kilómetros de distancia del sur del país, indicaron científicos neozelandeses.

Los cuatro bloques de hielo fueron vistos por Rodney Russ, de la compañía Heritage Expeditions, cuando se encontraba a bordo del barco turístico "Spirit of Enderby".

Russ indicó en un comunicado de prensa publicado por la empresa que los iceberg se están desplazando hacia el norte a una velocidad de 1,25 kilómetros por hora, aunque por la mayor temperatura del agua también empiezan a deteriorarse y a romperse.

El experto en la Nueva Zelanda Subantártica explicó que nunca antes el barco había estado en "alerta de iceberg" y advirtió de que los grandes trozos de hielo suponen un gran riesgo para el buque.

Se trata de un fenómeno similar al ocurrido en 2006, cuando un grupo de enormes bloques de hielo se acercó hasta unos 25 kilómetros de distancia de la costa sur del país.

Los iceberg proceden probablemente de la Plataforma de Hielo de Ross, que se rompió entre 2000 y 2002, según Mike Williams, científico del Instituto de Investigación Atmosférica y Agua.

Williams añadió que los bloques de hielo quizás sean de agua dulce pues están formados por nieve consolidada, por lo que pueden convertirse en agua potable, y añadió que el aire contenido en el iceberg podría crear burbujas en el agua.

Sin embargo, el científico apuntó que se hicieron estudios con ese objetivo en 1970 y no se encontró una forma económicamente eficiente de convertir la nieve consolidada en agua.

EFE

jueves, 19 de noviembre de 2009

El sorprendente pasado cálido de la Antártida

Un investigador trabaja con uno de los testigos de hielo. | British Antartic SurveyLa temperatura en la Antártida no está en su pico máximo. Aunque las consecuencias del cambio climático podrían llevar a pensar que atravesamos la época más cálida de los últimos milenios, la temperatura del Polo Sur fue alrededor de seis grados centígrados superior a la actual durante el último periodo cálido, que tuvo lugar hace 125.000 años.

Una investigación, publicada este jueves en la revista 'Nature', ha analizado testigos de hielo tomados en la Antártida a profundidades de hasta 1.000 metros y ha demostrado que la temperatura durante los periodos interglaciales -épocas cálidas situadas entre las glaciaciones- era más alta de lo que la ciencia pensaba hasta la fecha.

"No sólo hemos demostrado que la temperatura era hasta seis grados superior a la actual, sino que también el nivel del mar era entre cuatro y cinco metros más alto que hoy en día", asegura la investigadora del British Antartic Survey y autora principal del trabajo, Louise Sime, a EL MUNDO.

Un descubrimiento sorprendente

Tal cantidad de agua procedía de Groenlandia y de la Antártida, lo que hace pensar a los científicos que la cantidad de hielo en ambos lugares era menor que en la actualidad. "No esperábamos encontrar temperaturas tan altas y, de hecho, aún no sabemos en detalle qué las causó", dice Sime.

La autora explica que la temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera han ido de la mano durante los últimos milenios. "En aquella época había entre 280 y 300 partes por millón de CO2 y hoy tenemos casi 400. La pregunta del millón es qué sucederá en los próximos años si sigue aumentando este gas en la atmósfera", se pregunta. "Lo que indica nuestro trabajo es que el clima de la Antártida ha sufrido cambios muy rápidos en los últimos periodos con altos niveles de CO2", añade.

Entonces, ¿estos nuevos datos suponen que ya tenemos un ejemplo de lo que sucederá a consecuencia del cambio climático?. "Si llegamos a conocer en detalle cómo de cálidos fueron el Polo Sur y Groenlandia, podremos realizar predicciones sobre la contribución de la fusión de estas masas de hielo al aumento del nivel del mar en el futuro», explica Eric Wolff, coautor y uno de los mayores expertos del mundo en climas pasados.

Miguel G. Corral | ELMUNDO.es

sábado, 14 de noviembre de 2009

La capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa de forma acelerada

La capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa de forma aceleradaObservaciones de satélite y los últimos modelos atmosféricos confirman que la capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa a una tasa acelerada, la más rápida registrada hasta la fecha, según un estudio de la Universidad de Utrecht en Países Bajos y la Universidad de Bristol en Reino Unido que se publica en la revista 'Science'.

Desde el año 2000, a un ritmo de 0,5 milímetros por año, el incremento global del nivel del mar derivado de este deshielo asciende a los 5 milímetros. Esta pérdida de masa se distribuye por igual entre el aumento de la producción de icebergs, producida por la aceleración de los glaciares externos de avance rápido de Groenlandia, y un aumento en la producción de agua del deshielo en la superficie de la capa de hielo.

Los veranos cálidos recientes aceleraron aún más la pérdida de masa helada hasta las 273 gigatoneladas por año, una gigatonelada es la masa de un kilómetro cúbico de agua, en el periodo de 2006 a 2008, lo que representa un aumento global del nivel del mar de 0,75 milímetros (mm) por año.

Según explica Jonathan Bamber, investigador de la Universidad de Bristol y coautor del estudio, "está claro que según estos resultados la pérdida de masa de Groenlandia se ha acelerado desde finales de los 90 y las causas subyacentes sugieren que esta tendencia probablemente continuará en el futuro próximo. Hemos llegado a un acuerdo entre dos estimaciones totalmente independientes, lo que nos proporciona una gran confianza en los datos y nuestras inferencias sobre estos procesos".

La capa de hielo de Groenlandia contiene suficiente agua para causar un aumento global del nivel del mar de siete metros. Desde el año 2000, la capa de hielo ha perdido alrededor de 1.500 gigatoneladas en total, lo que representa de media un ascenso global del nivel del mar de alrededor de 0,5 mm por año o 5 mm desde el año 2000.

A la vez que el deshielo superficial comenzó a aumentar alrededor de 1996, las nevadas sobre la capa de hielo también comenzaron a aumentar a una tasa similar, enmascarando las pérdidas de la masa superficial durante casi una década. Además, una parte significativa del deshielo adicional se volvió a congelar en la nieve compacta que cubre la capa de hielo.

Sin estos efectos moderadores, la pérdida de hielo de Groenlandia después de 1996 podría haber sido del doble de la pérdida de masa que se observa en la actualidad.

EUROPA PRESS

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En marcha la Campaña Antártica Española 2009/2010

En marcha la Campaña Antártica Española 2009/2010. SINCLa Campaña Antártica Española 2009-2010 que comenzó este fin de semana con la partida del Buque Oceanográfico Las Palmas desde el puerto chileno de Punta Arenas a la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción, constará de 22 proyectos de investigación con 112 investigadores como participantes y 32 instituciones, según informó el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Aunque la mayoría de las instituciones participantes en esta campaña son españolas, también están presentes organismos internacionales como el British Antarctic Survey o el Instituto Polar Japonés. Además, España da apoyo logístico fundamental en la Antártida a países como Bulgaria y acoge en sus instalaciones a investigadores procedentes de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Argentina, Chile y Portugal, mientras que otros científicos españoles operan en bases de otros países, sobre todo de Chile y Argentina.

Asimismo, junto a la financiación del Plan Nacional de I+D+i para los proyectos de investigación en esta campaña (2,8 millones de euros), el departamento que dirige Cristina Garmendia dedicará 16,2 millones de euros en 2009 a nuevas infraestructuras relacionadas con las instalaciones antárticas, así como a su mantenimiento y apoyo tecnológico.

Tanto la Base Antártica Española (BAE) Gabriel de Castilla como la BAE Juan Carlos I y el Buque Oceanográfico Hespérides tienen estatus de Instalaciones Científico-Tecnológicas Singulares (ICTS). Este buque tiene una función eminentemente científica (toma de datos y análisis de materias como la circulación oceánica).

Por su parte, el Buque Oceanográfico Las Palmas es una infraestructura de apoyo a las ICTS y tiene gran importancia porque garantiza la logística en las diferentes actividades. De este modo, permitirá movilizar a 150 investigadores o técnicos a lo largo de la campaña.

NOVEDADES

Las novedades de la Campaña Antártica española incluyen un proyecto de astrobiología que ensayará en el suelo antártico un instrumento capaz de detectar biomoléculas, cuyo objetivo es comprobar si este instrumento puede operar en otros suelos de similar complejidad como el de Marte. Las extremas condiciones que se observan en la superficie del planeta rojo han llevado a los científicos a la conclusión de que si existe allí materia viva o restos de ella han de encontrarse obligatoriamente en el subsuelo.

Igualmente se mantendrán algunos proyectos iniciados en campañas anteriores en áreas como glaciología, ecología, geología, limnología (estudio de los ecosistemas acuáticos no marinos) y análisis de los suelos helados, lo que permitirán ampliar el conocimiento sobre las zonas polares, especialmente en lo relacionado con el cambio climático y su influencia en los ecosistemas.

Otro proyecto que continúa es el 'Estudio metagenómico de la comunidad de virus en ambientes lacustres antárticos', con el que investigadores españoles consiguen describir la compleja diversidad genética de los virus de los lagos de la zona, lo que no se había realizado nunca antes.

Se mantienen asimismo otras dos investigaciones 'Interacción parásito-hospedador y respuesta inmune en tres especies de pingüinos antárticos", cuyo objetivo es analizar la relación que existe entre cambio climático e incremento de parásitos en la comunidad de pingüinos, y 'Estado sanitario de fócidos y otáridos en Península Antártica: impacto de la actividad humana e influencia del gradiente', que analiza el estado de focas y leones marinos porque constituyen bioindicadores excelentes del impacto de la actividad humana en la zona.

Según la gestora del Programa de Investigación Polar del Ministerio de Ciencia e Innovación, Margarita Yela, comprender las interacciones existentes entre las regiones polares y el resto del planeta, y los procesos que las describen es "fundamental para poder afrontar el futuro". "La observación que realizamos de la Antártida debe ser continua, sostenible, exhaustiva y a largo plazo", destacó.

La mayor parte de la Campaña Antártica se desarrolla durante el verano austral. En la presente edición concluirán las obras de remodelación de la Base Antártica Española Gabriel de Castilla (Isla Decepción), que se abrirá con la llegada del Buque Las Palmas y permanecerá operativa hasta el cierre de la campaña, en torno al 27 de febrero.

En cuanto a la Base Antártica Española Juan Carlos I, iniciará sus tareas el día 15 de noviembre y permanecerá abierta hasta finales de marzo debido a los trabajos de remodelación que se van a realizar en ella.

El Ministerio de Ciencia e Innovación colabora estrechamente en el desarrollo de las campañas antárticas con la Unidad de Tecnología Marina del CSIC (que, entre otras funciones, gestiona la Base Antártica Juan Carlos I y coordina toda la logística de la campaña) y el Ministerio de Defensa (a través del Ejército de Tierra -que gestiona la Base Antártica Española Gabriel de Castilla- y la Armada -que opera los buques oceanográficos Hespérides y Las Palmas-).

EUROPA PRESS

jueves, 5 de noviembre de 2009

Científicos españoles identifican por primera vez miles de virus en la Antártida

Alberto López-Bueno, a la izquierda, y Antonio Alcamí, en su laboratorio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid - CRISTÓBAL MANUELUn equipo de científicos españoles ha identificado, por primera vez, la presencia de casi 10.000 especies de virus en el agua dulce de un lago de la Antártida. Hasta ahora se conocía la presencia de bacterias, algas, hongos y otros microorganismos en el continente blanco, pero la existencia misma de virus apenas estaba documentada por alguna micrografía de escasa utilidad para cualquier tipo de análisis.

"Los virus que hemos encontrado viven en condiciones extremas de bajas temperaturas, oscuridad durante la mayor parte del año y escasos nutrientes", explica el virólogo Antonio Alcamí, líder del equipo e investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid. El hallazgo y estudio de estos peculiares virus se presenta en la prestigiosa revista Science.

Alcamí tiene una larga trayectoria como experto en virus humanos, especialmente poxvirus, y no contaba con ir a la Antártida a buscar especímenes, hasta que se lo propuso Antonio Quesada, coordinador del proyecto Limnopolar -financiado por el Programa Polar Español- para ocuparse precisamente de los virus del continente blancoy completar el enfoque interdisciplinar de la investigación. Alcamí aceptó el reto y, junto con Alberto López-Bueno, primer firmante del artículo de Science, se fue a la Antártida, a finales de 2006, cuando allí era primavera. Pasaron cuatro semanas en un pequeño campamento instalado junto al lago Limnopolar, en la isla Livingston, en una de las Zonas Antárticas de Protección Especial. Para trabajar tuvieron que perforar en varios puntos el hielo de la superficie del lago, de hasta un metro de grosor, con un taladro para llegar al agua líquida. El muestreo se completó en pleno verano austral, unas semanas más tarde, cuando la superficie del lago se había fundido. Al final extrajeron 350 litros de agua, los filtraron y concentraron en tres litros y medio y los transportaron helados a sus laboratorios en Madrid. Hay que tener en cuenta que en cada litro de agua de ese lago hay mil millones de virus, señalan los científicos

"Hemos identificado virus nunca identificados en medios acuáticos, virus únicos, sobre todo los más abundantes cuando el lago está helado", afirma Alcamí. Pero lo que más ha sorprendido a estos especialistas, lo más inesperado, es la gran diversidad de especies que han identificado en esas condiciones extremas, en ecosistemas considerados sencillos, ya que según los biólogos, la mayor diversidad debería encontrarse en ambientes cálidos y no en el continente blanco.

Una vez que llegaron las muestras antárticas al laboratorio del CBM (del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid), estos virólogos las prepararon para los análisis genéticos, que en parte fueron realizados por la empresa Lifesequencing, en Valencia, con un sistema avanzado de secuenciación masiva desarrollado por la farmacéutica Roche. Los análisis subsiguientes arrojaron un resultado sorprendente: en las 90.000 secuencias genéticas de virus obtenidas se identificaron casi 10.000 especies virales del lago Limnopolar.

El trabajo va más allá de la identificación. Alcamí y sus colegas han constatado la estacionalidad de las colonias víricas del lago, con proliferación de algunas especies asociadas a las algas en los meses de luz y de otras en los meses de invierno.

"Hasta ahora los biólogos hemos aprendido mucho de un porcentaje muy pequeño de virus que causan enfermedades humanas, pero apenas sabemos nada de la inmensa mayoría de los virus que existen en la naturaleza", explica López-Bueno. "Este ecosistema del lago Limnopolar es muy bueno como modelo de investigación porque es relativamente sencillo". En el lago no hay depredadores, así que el equilibrio entre bacterias algas y poco más (hay unos pequeños crustáceos) depende en gran medida del control que ejercen los virus que los infectan y del tamaño de las propias comunidades, añaden estos científicos.

El plan de este equipo es continuar este invierno (verano austral) con el trabajo de campo en la Antártida, pero ahora no se van a limitar a un lago, sino que, desplazándose por la costa hacia el Sur de la península Antártica, llegarán a una decena de distintos lagos para muestrear agua en ellos y poder extender así el trabajo iniciado en Limnopolar. Para la campaña instalarán un laboratorio en el buque Las Palmas en el que realizarán la expedición.

ALICIA RIVERA / ELPAIS.com

martes, 3 de noviembre de 2009

El Ártico: un territorio para la ciencia

Entrada del Depósito Global de Semillas de Svalbard (Fotografía: Carlos M. Duarte, CSIC)A pesar de encontrarse mucho más próximo a las mayores potencias de investigación del mundo, la información científica disponible sobre el Ártico es mucho más limitada que la disponible para la Antártida.

La razón para esto se encuentra en que mientras que el Tratado Antártico designaba, en 1959, la Antártida como un territorio para la investigación científica, el Ártico era ya el tablero de juego de la Guerra Fría, como el Océano que separa EEUU de la entonces Unión Soviética. En el Ártico, como en la Antártida, había bases, pero mientras que en la Antártida eran científicas, en el Ártico eran militares, estaciones de vigilancia equipadas para detectar los misiles con cabezas nucleares que podían cruzar este espacio para desencadenar la guerra nuclear que durante casi 40 años pendió como una espacia de Damocles sobre el mundo. Esta paranoia quedó retratada en algunas películas como Estación Polar Cebra, dirigida por John Sturges (1968).

El Muro de Berlín no se llevó por delante soólo la Guerra Fría, sino que abrió el Ártico a la investigación científica. Nuevas bases, esta vez de investigación, aparecían en el Ártico, y proyectos de investigación colaborativos intentaban recuperar el tiempo perdido durante la Guerra Fría.

En ese momento, algunos países, como Noruega, apostaron decididamente por la investigación científica en el Ártico, estableciendo las Islas Svalbard como un centro para la investigación.

En 1993 Noruega estableció el University Center of the Svalbard, UNIS, en cuyos magníficos laboratorios estamos trabajando, que a 78 grados norte es la institución de educación superior más al Norte del mundo. UNIS ofrece formación académica y realiza investigación en los ámbitos como la biología, geología, geofísica, y tecnología polar. UNIS ofrece, todos los veranos, un curso gratuito sobre ciencia polar, abierto a estudiantes de todo el mundo. Entre los estudiantes que realizan su investigación en UNIS, nos hemos encontrado con una cordobesa, María Luisa Ávila, que realiza su tesis doctoral sobre la colonización del Ártico por colémbolos (artrópodos cercanos a los insectos).

A 30 minutos de vuelo en una pequeña avioneta, se llega a Ny Ålesund, en el Kongsfjord, donde se ha establecido una comunidad científica en múltiples bases: Noruega, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, China, Corea, Holanda, Italia e Inida, con alguna -aunque escasa- coordinación entre ellas. España aún no tiene una presencia propia de investigación en el Ártico, pero su posible entrada, como país observador, en el Consejo Ártico, puede llevar al establecimiento de algún tipo de presencia permanente de nuestra comunidad científica. De hecho, con motivo del Año Polar Internacional, España hizo, a través del Plan Nacional de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación, un esfuerzo adicional por extender su actividad científica en investigación polar al Ártico, con importantes proyectos en distintas zonas del Ártico, desde el Ártico Canadiense a Groenlandia y las Islas Svalbard.

El pequeño puerto de Longyearbyen, con un único muelle para buques de más de 40 metros de eslora, es uno de los puertos más visitados por buques oceanográficos. En las tres semanas que llevamos aquí, han recalado el rompehielos alemán Polarstern, con el que realizamos una campaña en el Océano Sur este año, el rompehielos sueco Odem, que hace un par de años viajó hasta el Polo Norte, el rompehielos noruego Svalvard, buque militar pero que se utiliza también para investigación científica incluyendo dos campañas en las que ha participado mi grupo de investigación, el buque oceanográfico Jan Mayen, en el que tuvo lugar la primera parte de la campaña ATP, el buque oceanográfico ruso Akademik Serjei Vavibu, y el velero de investigación polaco Oceanía. Hace dos años también lo visitó el Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides, en su primera campaña al Ártico que tuve el honor de dirigir como jefe científico.

El Foro Científico de Svalbard, informa sobre todas las actividades científicas que se llevan a cabo en este territorio, que comprenden prácticamente todas las disciplinas científicas imaginables. Las Islas Svalbard se han constituido en un referente mundial de la investigación polar. Una de las instalaciones más curiosas de las Islas Svalbard es el Depósito Global de Semillas de Svalbard, a 500 metros del aeropuerto de Longyearbyen. La entrada de esta instalación, construida aprovechando las galerías de una mina de carbón y la climatización que el interior del gélido permafrost de sus paredes ofrece, consiste en un sencillo portal que para nada permite imaginar lo que se encuentra en su interior. El Depósito Global de Semillas de Svalbard tiene por objeto preservar la diversidad genética de plantas agrícolas y protegerla frente a cualquier hipotética catástrofe que pueda desencadenar su extinción de las zonas donde se cultivan. Almacena casi medio millón de muestra de semillas de más de 3.000 especies provenientes de 219 países distintos.

El cambio climático amenaza con calentar de nuevo la zona, devolviéndola a una zona fuertemente militarizada, pues los países ribereños, particularmente Rusia y Canadá, han anunciado su intención de establecer nuevas bases militares en el Ártico. La colaboración científica ha demostrado, en la Antártida, ser una buena plataforma para el entendimiento entre las naciones. El proyecto ATP, en el que trabajamos codo con codo investigadores noruegos, franceses, canadienses, rusos, alemanes, suecos, españoles, portugueses, británicos, daneses, estadounidenses, polacos y holandeses, es un magnífico ejemplo de esto.

Carlos M. Duarte, coordinador experimento ATP-2010
ELPAIS.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

Extrañas medusas del Ártico

Crossota millsae, una medusa roja y violeta encontrada a 2.000 metros de profundidadCientíficos dieron a conocer las imágenes de unas extrañas criaturas -parecidas a medusas- que pueden sobrevivir en uno de los lugares más inaccesibles de la Tierra.

Los animales, que fueron fotografiados durante una serie de expediciones submarinas en 2005, habitan en la profundidad del océano glacial Ártico.

Y las criaturas, que son las especies más comunes de ese lugar, eran totalmente desconocidas para la ciencia.

Un área de la zona, conocida como la cuenca canadiense, está totalmente aislada por crestas en la profundidad marina.

Estas enormes barreras hacen que las especies queden separadas de otros animales de aguas profundas.

Sorpresas

En 2005, un equipo internacional de científicos, financiado principalmente por la Oficina de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAAO) de Estados Unidos, condujo una serie de exploraciones submarinas utilizando un vehículo operado a control remoto (ROV).

Los detalles de sus hallazgos acaban de ser publicados en la revista Deep Sea Research Part II (Investigación de la Profundidad Marina Parte II).

"Encontramos muchas sorpresas" dijo a la BBC el biólogo Kevin Raskoff, uno de los miembros del equipo.

"Una de ellas fue la cantidad de medusas distintas y el tamaño de sus poblaciones".

"Algunos de los animales son bien conocidos porque también se encuentran en otros océanos. Pero también descubrimos varias nuevas especies que nunca antes se habían visto" agrega el científico.

Tras varias expediciones a 3.000 metros de profundidad, el ROV logró filmar más de 50 tipos distintos de "animales gelatinosos" similares a medusas.

La mayoría de éstos eran Medusae, un tipo particular de medusas con forma de campana o disco.

Entre las otras de las criaturas había ctenóforos, un grupo poco común que parece una medida pero no son capaces de picar; sifonóforos, que en realidad son colonias o animales más pequeños que viven juntos en una estructura que parece como un animal único y más grande; y apendiculariáceos, criaturas parecidas al plancton que no están relacionadas a las medusas.

De todas las medusas observadas, dos especies eran las más comunes en la mayoría de los sitios visitados por el ROV.

La primera era una especie llamada Sminthea arctica, que vive en profundidades que van de los 100 hasta los 2.100 metros.

Esta medusa ya había sido registrada antes por otras expediciones científicas.

Sin embargo, la segunda especie más común era totalmente desconocida para la ciencia.

Desconocida

"Probablemente el descubrimiento más interesante fue la nueva especie de una pequeña medusa azul, de un grupo llamado Narcomedusae" afirma el doctor Raskoff.

"Este grupo tiene varias características interesantes que lo distinguen de otras medusas comunes, como el hecho de que pueden sostener sus tentáculos sobre el cuerpo cuando nadan".

La mayoría de las medusas arrastran sus tentáculos en el agua detrás del cuerpo, pero la nueva especie los sostiene en el frente, quizás para estar preparada para atrapar a su presa.

La nueva especie es tan rara, dicen los científicos, que ha sido clasificada dentro de su propio género y será formalmente descrita en los próximos meses.

Otro descubrimiento sorprendente fue un tipo de ctenóforo llamado Aulacoctena, que -dicen los científicos- es uno de los ejemplos más espectaculares de este tipo.

Tiene más de 15 centímetros de largo y sus tentáculos pueden adherir casi cualquier cosa bajo el agua, pero se conoce muy poco sobre él.

Uno de los especímenes recogidos por el ROV escupió el contenido de su estómago y reveló que se había alimentado de un animal de color naranja brillante.

Los investigadores sospechan que se trata de gusanos brillantes que también viven en la profundidad del Ártico.

Tal como explica el doctor Raskoff, ahora planean investigar cómo estas extrañas y enigmáticas criaturas interactúan con el medio ambiente y cómo influyen en la ecología del océano profundo donde viven.

También esperan poder organizar otra expedición a esas regiones poco visitadas del Ártico, y explorar la trinchera aleutiana junto a la costa de Alaska.

"No tenemos que ir demasiado lejos para encontrar zonas interesantes qué estudiar" dice el doctor Raskoff.

"Basta con sumergirse en las profundidades del mar".

BBC Ciencia

Los sedimentos del Ártico muestran que el calentamiento del siglo XX no es una variación natural

Área donde se han preservado los sedimentos del estudio. (Foto: Jason Briner, Queen's University)La posibilidad de que el cambio climático pudiera deberse simplemente a una variación natural como otros que han ocurrido a través del tiempo geológico se reducen según las evidencias de un documento publicado en el Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.

La investigación revela que los sedimentos extraídos por los geólogos de la Universidad de Buffalo (UB) de un lago Ártico remoto no son como los observados durante episodios de calentamiento previos.

“Los sedimentos de la mitad del siglo XX no son todos diferentes de intervalos de calentamiento previo.” Dice Jason P. Briner, PHD profesor asistente de geología en el UB Collage of Arts and Sciences “pero después las cosas realmente han cambiado. Y el cambio no tiene precedentes”.

Los sedimentos son considerados únicos porque contienen rara información paleoclimática de cerca de hace 200.000 años, proveyendo de muchos más registros que otros sedimentos en porción glacial del Ártico, los cuales sólo dan pistas de los últimos 10.000 años.

“Como gran parte del Ártico estaba cubierto por grandes capas de hielo durante la Edad de Hielo, con la mayoría de las recientes glaciaciones terminando alrededor de hace 10.000 años, el corazón de los sedimentos del lago sólo cubrían 10.000 años”. Dice Briner.

“Lo que es único en estos núcleos de sedimentos cubrieron este lago, por varias razones no lo erosionaron,“ dice Briner, quien descubrió el lago en la Ártico canadiense trabajando en su tesis doctoral. “El resultado es que tenemos una serie verdaderamente larga de sedimentos que ha sobrevivido glaciaciones árticas y los datos que contiene son excepcionales.

Trabajando con Briner y otros colegas en el UB que sacaron y analizaron los sedimentos, el coautor del documento en la Universidad de Colorado y la Queens University, experto en analizar fósiles de gusanos y algas, han puesto su experiencia en desarrollar el dibujo mas amplío hasta la fecha de cómo las variaciones de calentamiento a través de los últimos 200.000 años han alterado la ecología del lago.

“Hay periodos de tiempo relejados en este núcleo de sedimento que muestra que el clima fue tan cálido como hoy”, dice Briner, “pero fue debido a causas naturales teniendo que ver como el bien comprendido ritmo de la órbita de la Tierra alrededor del sol. Todo el ecosistema ha cambiado ahora y el ecosistema que vemos durante los últimos décadas es diferente de aquel que vimos durante cualquier otro intervalo cálido pasado.”

Yarrow Oxford, un investigador asociado en la Universidad de Colorado, y el director del documento hace notar: “El siglo XX es el único periodo durante los últimos 20 milenios en los que han los indicadores acuáticos reflejan un aumento del calentamiento, a pesar del efecto de declinación de lentos cambios en la inclinación del eje de la Tierra que bajo condiciones naturales nos llevaría aun enfriamiento climático.”

Traducido por Mario Cuellar para Globalízate

Artículo original:

http://www.sciencedaily.com/releases/2009/10/091023163513.htm

Axford et al. Recent changes in a remote Arctic lake are unique within the past 200,000 years. Proceedings of the National Academy of Sciences, October 19, 2009; DOI: 10.1073/pnas.0907094106

http://www.globalizate.org/pnas011109.html

Vía Kaos en la Red

La NASA evaluará la disminución del hielo antártico

La Antártida también sufre el calentamiento global. - EFE Desde que en enero la revista Nature desvelara que el hielo de la Antártida también está siendo objeto del calentamiento global, los esfuerzos por analizar su estado no han cesado. La NASA, copartícipe del estudio, comienza un proyecto de evaluación del hielo antártico.

La agencia espacial de EEUU ha planeado sobrevolar la zona 17 veces durante seis semanas. Los datos que se recojan ayudarán a los científicos a predecir el efecto que los posibles cambios masivos del hielo tendrán sobre el aumento del nivel del mar a escala planetaria.

El equipo parte desde sus instalaciones en Palmdale, en California (EEUU), hasta Punta Arenas (Chile), donde establecerá su base hasta que concluya el proyecto a mediados de noviembre. Los científicos viajarán a bordo de un avión DC-8 modificado a modo de laboratorio aéreo. Este es el mayor avión de la flota científica de la NASA. La nave está equipada con instrumentos láser para la realización de mapas, radares que penetran en el hielo y aparatos de gravedad.

Los vuelos, que comenzarán este jueves, no cubrirán toda la superficie antártica, por lo que los investigadores han seleccionado rutas estratégicas. Los expertos esperan que se obtenga nueva información que no se puede detectar desde el espacio, como la forma del terreno que yace bajo el hielo.

Esta misión se integra dentro de la Operación Puente de Hielo, una tarea de seis años de duración que analiza las regiones polares de la Tierra. Los científicos esperan que este proyecto salve la brecha informativa que se producirá cuando el satélite ICEsat cese su actividad en los próximos meses, hasta que su compañero, el ICEsat II, alcance la órbita, lo que no tendrá lugar hasta antes de 2014. "Estamos presenciando uno de los mayores cambios ambientales desde la Edad de Hielo, por lo que proyectos como éste son claves para evaluar lo que está sucediendo", afirmó uno de los responsables de la NASA, Tom Wagner.

La Base Marambio cumple 40 años

La Base Marambio cumple 40 añosLa base aérea Vicecomodoro Marambio cumple 40 años de presencia permanente en la Antártida, donde brinda apoyo a las diversas actividades de investigación científica que se realizan en la zona.

"Puerta de entrada permanente a la Antártida Argentina", señala uno de los carteles de la Base, ya que su pista de 1.200 metros permite la operación de aviones de gran porte durante todo el año, venciendo la incomunicación que existía entre esa inhóspita zona y el continente.

Además de su aniversario, la base antártica Marambio obtuvo el primer "Premio Comportamiento Ecológico (Etoecología)", otorgado por la Comisión de Cambio Climático, Ambiente y Desarrollo Sustentable del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de la Cancillería nacional.

Fundada el 29 de octubre de 1969, lleva el nombre de uno de los pioneros de la Fuerza Aérea en las operaciones en esa porte del continente, el vicecomodoro Gustavo Marambio, fue fundada el 29 de octubre de 1969.

La acción de la Fuerza Aérea en la zona se remonta a 1951, cuando un avión Avro Lincoln designado "Cruz del Sur", al mando del vicecomodoro Marambio, atraviesa el temible Pasaje de Drake y se interna en el continente blanco para efectuar lanzamiento de elementos de supervivencia en la base "General San Martín".

En julio de 1969 comenzaron las tareas de reconocimiento que llevaron a elegir la meseta como asentamiento de Marambio, donde arribó la denominada patrulla "Soberanía", que emprendió la construcción de la pista con sus picos y palas.

La base está a cargo este año del vicecomodoro Enrique Videla y cuenta con una dotación de 60 personas, entre ellas dos mujeres, una meteoróloga y una controladora de tránsito aéreo.

Los efectivos militares que tienen a cargo el mantenimiento de la base permanecen todo un año en la Antártida, donde trabajan bajo temperaturas que llegan a los 30 grados bajo cero y los vientos pueden superar los 120 kilómetros por hora.

En el verano puede llegar a albergar a 200 personas, para que desarrollen sus tareas científicas en el lugar y además cuenta con una aeronave Twin Otter y se suman dos helicópteros Bell 212.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Alarma por el deshielo del Artico

Alarma por el deshielo del ArticoEl proyecto Artic Tipping Points (ATP, Cambios Bruscos en el Ártico) ha constatado que una masa de agua cálida provoca la fusión rápida del hielo en el Ártico.

En el Ártico se espera un aumento de temperatura de hasta nueve grados centígrados durante el actual siglo XXI y esta zona del Polo Norte podría quedar libre de hielo en verano en apenas un par de décadas.

Bastan calentamientos de 3ºC y 5ºC para desencadenar cambios bruscos en estos ecosistemas. Son algunas de las conclusiones del equipo internacional que ha participado en la primera campaña oceanográfica en el Ártico del proyecto Artic Tipping Points (ATP, Cambios Bruscos en el Ártico).

Biodiversidad mayor en Antártida que en regiones tropicales

Estrella de mar. British Antarctic SurveyComo parte del proyecto del Censo de la Vida Marina, puesto en marcha hace casi una década para crear el primer gran catálogo del mar, científicos de Alemania y Reino Unido han elaborado una primera lista de las especies antárticas, tanto terrestres como marinas.

Se suele asociar a las regiones polares con zonas pobres en especies. Pero los avances en la exploración de los océanos han permitido saber que hay vida incluso en el punto más profundo del mar, a 10.900 metros, en las fosas Marianas, y la biodiversidad es sorprendente cuando se trata de los organismos marinos que habitan tanto el Ártico como la Antártida.

El océano Antártico es especialmente rico en organismos marinos, y en los últimos años no ha dejado de aportar nuevas especies. En esta ocasión, los investigadores recogieron especímenes de profundidades de hasta 1.500 metros. El resultado, publicado en Journal of Biogeography, sugiere que en esta región viven 1.224 especies conocidas. De los ejemplares obtenidos, sólo cinco formaban parte de especies nuevas, lo cual, para los investigadores, es una muestra de lo bien que se conoce ya esta región.

Entre las especies catalogadas, una inmensa mayoría (1.026) vive en el mar, como son los erizos de mar, los gusanos nadadores, los crustáceos y los moluscos. "Es la primera vez que se hace un inventario como éste en regiones polares. Si queremos entender cómo responderán estos animales a futuros cambios, éste es un primer paso muy importante", declara David Barnes, de la Inspección Antártica Británica (British Antarctic Survey).

"Hay una creencia muy extendida de que la vida es muy rica en los trópicos y que lo va siendo menos a lo largo de las regiones templadas, hasta las polares. Esto es en parte porque consideramos como vida lo que es únicamente terrestre, y cuando vemos el Ártico o la Antártida, sólo vemos hielo", dice Barnes a la BBC.

"Pero bajo la superficie del mar hay un entorno increíblemente rico, y bucear por ahí es como hacerlo en un arrecife de coral", añade. "Si lo comparamos con otros archipiélagos del planeta que también están aislados, se puede comprobar que las islas Orcadas del sur son incluso más ricas que las Galápagos, si tenemos en cuenta la cantidad de especies que encontramos en el mar". Falta por descubrir qué esconden las profundidades oceánicas, aún sin explorar.

La Antártida fue un lugar calido

La Antartida fue un lugar calidoUn equipo de investigadores ha descubierto en la Antártida rastros de una tundra, en la forma de plantas fosilizadas e insectos, lo que demuestra que el continente fue un lugar más cálido hace varios millones de años, informa la National Science Foundation.

Hace 14 millones de años, la región experimentó un cambio climático "abrupto y dramático" que se tradujo en una caída de 8 grados celsius en un periodo de tiempo relativamente corto en términos geológicos, lo que causó la extinción de plantas e insectos en la tundra y transformó la Antártida en lo que es hoy.

Un equipo internacional de científicos, encabezados por David Marchant, de la Boston University, y Allan Ashworth y Adam Lewis, de la North Dakota State University, combinaron pruebas de análisis geológicas glaciales, paleoecológicas y cenizas volcánicas con modelos informáticos para demostrar que hubo un gran cambio climático en la Antártida hace 14 millones de años.

Según los investigadores, el resultado del estudio representa una "gran avance" en el intento de averiguar más acerca de la historia climática de la Antártida. El descubrimiento de depósitos de lagos con fósiles de musgo, diatomeas y de crustáceos conocidos como "ostracod" en esa región es importante porque son "extremadamente raros" en la Antártida.

De acuerdo con los científicos, el hallazgo de los fósiles es el primero y único que se ha hecho en el continente helado, incluso desde que se descubrieron los denominados Valles Secos de la Antártida en 1902-1903 de la mano del británico Falcon Scott.

"El hallazgo de los fósiles nos permite ver la Antártida tal y como fue justo antes del cambio climático hace 13,9 millones de años. Es una ventana con una vista única al pasado", dijo Marchant.

"Lo que estamos viendo es el último rastro de vegetación en los Valles Secos. El descubrimiento de los fósiles y de las cenizas volcánicas nos demuestra que hace 14,1 millones de años, el área albergó una tundra", señaló por su parte Lewis.

El estudio indica que hace 14,1 millones de años los Valles Secos eran relativamente cálidos, pero hace 13,9 millones de años, todo fue diferente y el cambio climático transformó la región de un clima parecido al de Georgia del sur a uno similar al que tiene Marte, explica el estudio financiado por la National Science Foundation.

"Ha sido uno de los cambios (climatológicos) más espectaculares y prolongados que uno se puede imaginar. No conozco ningún otro lugar en la Tierra en el que se haya producido un cambio tan drástico", afirmó Marchant. Sin embargo, lo que ocasionó el cambio climatológico en la Antártida sigue siendo una gran incógnita.

Antigua migración de tortugas a través de un Artico tropical

Antigua migración de tortugas a través de un Artico tropicalEn el Ártico canadiense, un equipo de geólogos de la Universidad de Rochester ha descubierto algo asombroso: Un fósil de tortuga asiática tropical de agua dulce. El hallazgo sugiere fuertemente que esos animales al emigrar de Asia a América del Norte, no lo hicieron vía Alaska como se creyó en su día, sino directamente por un mar de agua dulce que flotaba encima de un Océano Ártico cálido y salado.

El hallazgo también sugiere que un aumento rápido del dióxido de carbono hace unos 90 millones de años fue la causa probable de un macroefecto invernadero que creó el extraordinario calor polar.

Se sabe que hubo un intercambio de animales entre Asia y América del Norte en el Período Cretáceo tardío, pero éste es el primer ejemplo de un fósil en la región del Alto Ártico que muestra cómo pudo haber tenido lugar esta migración. Habría sido por medio de condiciones sumamente cálidas, sin hielo, en la región del Ártico, permitiendo así las migraciones a través del polo.

En el 2006, John Tarduno, profesor de geofísica de la Universidad de Rochester, dirigió una expedición al Ártico para estudiar el paleomagnetismo, los vestigios, detectables en rocas, del campo magnético de la Tierra en el pasado distante. Sabiendo por las expediciones anteriores el área donde las rocas eran ricas en fósiles, Tarduno se mantuvo al tanto de todo indicio posible de los mismos, y su celo fue recompensado cuando uno de sus colaboradores descubrió el caparazón, increíblemente bien conservado, de una tortuga.

Después, junto con Donald Brinkman del RTMP (Royal Tyrrell Museum of Palaeontology) en Alberta, Canadá, los investigadores dieron al fósil el nombre de Aurorachelys ("tortuga de la aurora").

El meticuloso estudio que siguió al hallazgo, ha dado sus frutos.

La tortuga se parece mucho a una especie de agua dulce de Mongolia, lo que dio lugar a que surgieran las preguntas obvias sobre cómo llegó a estar en las aguas marinas del Ártico norteamericano.

La especialización en paleomagnetismo de Tarduno le permitió excluir la posibilidad de que millones de años de actividad tectónica hubieran traído al fósil desde los climas más al sur. La tortuga era claramente una habitante del área.

Acerca de cómo tortugas de una especie de agua dulce emigraron a través de un océano salado, Tarduno señala a los resultados de las perforaciones llevadas a cabo por la expedición ACEX del IODP, que demostraron episodios de presencia de aguas extraordinariamente dulces en la superficie del océano Ártico en el pasado.

Tarduno y sus colaboradores habían estado estudiando los flujos de lava masivos que cubren algunas de las islas del Alto Ártico, y creen que los mismos eventos volcánicos que produjeron esas rocas ígneas también podrían haber producido una serie de islas a lo largo de una cordillera submarina baja en el océano Ártico, la denominada Cordillera Alfa. Si la cordillera tuvo partes altas asomadas por encima del nivel del mar en alguna época, habría dado a las tortugas, y a muchas otras especies, la capacidad de viajar de isla en isla todo el camino desde la antigua Rusia hasta Canadá.

El Artico se heló antes de lo creído

El Artico se heló antes de lo creídoEn un nuevo estudio, se ha llegado a la conclusión de que hubo una significativa formación de hielo en el Ártico antes de lo que se creía.

Un equipo internacional encabezado por Catherine Stickley y Nalan Koc, de la Universidad de Tromso y el Instituto Polar Noruego, ha analizado núcleos de sedimentos marinos recolectados en la Cordillera Lomonósov, ubicada en la zona central del Ártico, por una expedición del programa IODP.

Análisis previos de núcleos de esta región revelaron detritos que databan del Eoceno Medio, lo cual hizo pensar que apareció hielo en el Ártico hace 46 millones de años. Desafortunadamente, los registros de este tipo no discriminan el hielo formado en el mar del hielo formado en tierra. Esta distinción es importante, puesto que el hielo marino influye directamente en el clima al actuar sobre el intercambio océano-atmósfera, mientras que el hielo en tierra afecta al nivel del mar y en consecuencia a la acidez del mismo.

En lugar de concentrarse únicamente en este tipo de registros, Stickley y sus colegas obtuvieron información paleoclimática analizando los restos fosilizados de diatomeas en los núcleos de sedimentos. En la actualidad, diferentes especies de diatomeas se han adaptado a condiciones ambientales muy particulares. Suponiendo que este principio sea también válido para épocas pasadas (de lo cual existen muchos indicios) la presencia de vestigios de ejemplares de una especie de diatomea en particular en los núcleos denota las condiciones ambientales imperantes en aquel tiempo.

Los restos fósiles de diatomeas hallados en los sedimentos durante el análisis de los núcleos representan el registro fósil más antiguo conocido de diatomeas en hielo marino.

Del análisis de estos fósiles, que abarcan un período de 2 millones de años, los científicos concluyen que la formación periódica de hielo marino en zonas marginales del Ártico empezó aproximadamente hace 47,5 millones de años, alrededor de un millón de años antes de lo estimado con anterioridad. Posteriormente, unos 500.000 años después, se estableció la formación estacional de hielo marino en áreas más amplias del Ártico central, 24 millones de años antes de la gran expansión de capas de hielo en la región.

Estos hallazgos tienen implicaciones potencialmente importantes para el clima. El hielo marino en primavera y la formación de nubes durante el verano habrían reducido la transferencia de calor del océano a la atmósfera además de incrementar la cantidad de radiación solar reflejada al espacio.

Adicionalmente, los datos indican que el hielo marino se formó en el Ártico antes que en la Antártida. Los niveles en la atmósfera del dióxido de carbono, un gas con efecto invernadero, disminuyeron durante el Eoceno Medio, siendo ello una de las posibles causas del enfriamiento de la Tierra. Sin embargo, los nuevos hallazgos implican que el punto crítico para la formación de hielo marino fue alcanzado primeramente en el Ártico.

Expedición científica a 70 grados bajo cero

ArticoLos cambios en la órbita de la Tierra llevaron a siglos de enfriamiento, hasta hace 100 años cuando la temperatura empezó a incrementarse de forma acelerada en la medida que aumentaban las emisiones de gas que producen el efecto invernadero.

El siglo XX contrasta con el ritmo de enfriamiento que debió continuar. Los últimos 50 años han sido los más calurosos del estudio de 2.000 años, siendo la última década especialmente dramática.

En promedio la región se enfrió a un ritmo de 0,2ºC por milenio hasta el año 1900. Desde entonces la temperatura aumentó un 1,2ºC.

El reciente calentamiento del Ártico se ha manifestado con mayor claridad con la drástica contracción de la extensión de hielo en el mar.

Tres expedicionarios se expusieron al inhóspito clima del Ártico para evaluar los efectos del calentamiento global.

Las muestras que obtuvieron permitieron demostrar que la capa de hielo de la región se está reduciendo en forma acelerada.



BBC Mundo
 

Seguidores

Indica tu email:

Delivered by FeedBurner