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sábado, 31 de octubre de 2009

España apuesta por una Antártida verde

Base Gabriel de CastillaHace 400 años, un almirante palentino llamado Gabriel de Castilla atisbó desde su barco, mientras perseguía a unos piratas, un paisaje helado que hoy conocemos como el sexto continente, la Antártida.

Una base de investigación española en la isla Decepción, junto a la península antártica, fue bautizada hace ahora 20 años con su nombre. En estas dos décadas, la Base Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército de Tierra, se ha convertido en una moderna instalación científica que este año recibirá la certificación medio ambiental por su especial cuidado con el entorno.

Este es uno de los objetivos con los que se inicia, en unas semanas, la campaña de 2009-2010 en Isla Decepción, con una duración de 107 días. Está previsto que este año pasen por allí 18 militares, que se encargan de la logística, y 52 investigadores de diferentes instituciones, con 11 proyectos científicos.

No muy lejos se encuentra la otra instalación antártica española, la Base Juan Carlos I, gestionada por el CSIC, y ambas se completan con el buque Oceanográfico Hespérides y el buque Las Palmas.

Situada a 13.000 kilómetros de distancia de España, la Gabriel de Castilla de hoy poco tiene que ver con aquel pequeño refugio de sus primeros años, dentro de la bahía del cráter inundado de un volcán.

Ampliación del espacio habitable

Las sucesivas ampliaciones de sus pabellones (la última se acabará este año)han permitido aumentar el alojamiento hasta las 28 plazas, contar con un depósito de 12.000 litros de agua y 10.000 de gasoil (para los grupos eletrógenos que proporcionan la electricidad y los vehículos) y separar los espacios de ocio y trabajo, lo que ha facilitado mucho la dura vida en la base.

Así lo reconocían muchos de sus visitantes en el I Foro Antártico, organizado por el Ministerio de Defensa, que se celebró hace unos días en Zaragoza. Muchos señalaban que la sensación en el exterior es la misma que "dentro de una nevera", con temperaturas que oscilan entre 5 y 50 grados bajo cero.

El general Álvaro de la Peña Cuesta, coordinador de la misión, recordaba la exigente selección de los militares que cada año van a la Base, en esta ocasión bajo la batuta del comandante José Gonzálvez Vallés. Los 18 elegidos (entre ellos dos mujeres, las cocineras), han tenido que realizar cursos especiales de entrenamiento para esta campaña. Incluso han aprendido a hacer pan.

Para conseguir el certificado medioambiental, una prioridad para los mandos de la Base, se ha adaptado la recogida selectiva de basuras: todo lo que no se quema en la incineradora que tienen (es decir, todo lo que contamina el aire), se saca de la isla; también se ha fijado un consumo máximo de agua (180 litros por persona al día) y se intentan minimizar las emisiones contaminantes.

Energías renovables

De momento, los intentos de instalar energías renovables no han tenido éxito. "Los aerogeneradores se rompen con las tremendas ráfagas de viento de hasta 300 kms/ h, y la energía del Sol llega tan débil que no es suficiente", reconoce el veterinario Ángel Santos, responsable del Órgano de Apoyo al Medio Ambiente. Otro problema es cómo hacer llegar estos grandes equipos hasta allí.

Aún así, tener un suministro energético sostenible es el reto que todos los países quieren alcanzar. Bélgica presentó este año una base que, en teoría, funciona sólo con energías limpias. Pero, al parecer les está dando problemas.

Varios de los expertos reunidos en Zaragoza apostaban por las posibilidades de la energía geotérmica en una región volcánica, como es Isla Decepción.

Juan José Dañobeitia, de la Base Juan Carlos I, señalaba que allí sí utilizan energías renovables para mantener activa todo el año una web que envía información sobre la instalación, pero reconocía que "debe haber un equilibrio entre lo renovable y lo sostenible" para que todo funcione.

Esa protección ambiental, prioritaria en el Tratado Antártico, es también el eje de muchos de los trabajos científicos que se realizan en la base. Así lo explicó Margarita Yela, coordinadora del Programa Polar de Investigación, quien destacaba la importancia de la Gabriel de Castilla en los estudios del cambio climático, ecología química, vulcanología, astrobiología y un largo etcétera.

El geólogo Jerónimo López fue el encargado de poner de manifiesto la importancia de estar presentes en la Antártida: "Las zonas del planetas que más se han calentado en 50 años son los polos. Hasta 3ºC algunas zonas en la Antártida, aunque a la vez aumenta el mar helado, y ello puede cambiar la circulación oceánica global", argumentó.

El impacto del turismo

"Además", continuó, "gracias a los trabajos desarrollados allí se descubrió el agujero en la capa de ozono, y se limitó el uso de CFCs". En definitiva dejó claro que "los polos son un lugar en los que tener la vista puesta y España debe estar ahí", pero siempre de una forma coordinada entre todas las instituciones implicadas porque allí "no se va por ir".

Por su parte, el biólogo Javier Benayas del Álamo, que el año pasado inició un proyecto sobre el impacto humano en la Antártida, puso el dedo en la llaga del turismo comercial que amenaza al continente: más de 45.000 turistas pasaron por allí en la campaña 2007/08 en barcos gigantescos.

Su rastro de basura, pintadas e hidrocarburos son impactos que, según Benayas, "se acabarían con un mayor control", que podría ser realizado por los responsables de las bases de investigación que allí tienen los países.

El general Jaime Domínguez reconocía que ese control de tránsito de buques, que podrían sufrir un accidente en una zona que es muy peligrosa, sí es necesario, si bien aclaró que requiere un acuerdo internacional.

Rosa M. Tristán / elmundo.es

Canadá pierde el hielo perpetuo sobre el mar de su costa ártica

Foto: C. Fowler and J. MaslanikLa cobertura de hielo permanente presente en el Oceáno Glacial Ártico está desapareciendo de forma acelerada por efecto del calentamiento global, un fenómeno en ciernes que facilitará la apertura de rutas de navegación polares, según ha declarado un experto canadiense en investigaciones árticas.

Vastas extensiones de hielo perpetuo impenetrable, que pueden alcanzar más de 80 metros de grosor, han bloqueado durante siglos el camino de los buques que han buscado un enlace rápido a través de los pasos por encima de América del Norte entre el Atlántico y el Pacífico. Esta misma situación también ha impedido la explotación pesquera.

Pero David Barber, experto de la Universidad de Manitoba, ha declarado que el deshielo se está acelerando a un ritmo extraordinariamente rápido. "Estamos casi al límite de ver el final del hielo permamente sobre el mar en el hemisferio norte", declaró en la presentación de un informe al parlamento canadiense. Los pocos restos que quedan se sitúan entre las islas del archipiélago ártico canadiense, lejos de las potenciales nuevas rutas marítimas.

Barber hizo un resumen de sus impresiones tras regresar de una expedición que inspeccionó una gran zona de hielo permamente que debería haberse encontrado en el Mar de Beaufort, en el confín norte del Canadá. En su lugar, los expertos encontraron cientos de kilómetros de hielo con grosores de medio metro que cubrían las grietas existentes entre lo que quedaba de hielo antiguo.

"Nunca había visto nada como esto en mis 30 años de trabajo en el Ártico; resulta dramático". Desde una perspectiva práctica, si se pretende navegar alrededor del polo, estás limitado por el hielo permamente, pero no por este hielo de pequeño grosor, por el que es muy fácil de navegar, dijo.

Reuters/EP

viernes, 30 de octubre de 2009

Los bosques de algas del Océano Antártico son el mejor termómetro del planeta

Los bosques de algas del Océano Antártico son el mejor termómetro del planetaLos bosques de algas que hay bajo la superficie marina del Océano Antártico son una de las mejores formas de medir cómo está afectándole al planeta el calentamiento global, aseguraron glaciólogos chilenos.

"La región de Magallanes y la Antártica es una de las mejores conservadas del planeta, por lo tanto, cualquier cambio medioambiental nosotros lo podemos detectar a través de los cambios en la biodiversidad y el ecosistema marinos", declaró a Efe Andrés Mancilla, investigador de la Universidad de Magallanes.

Un ejemplo de ello es la radiación ultravioleta que cada primavera y verano afecta a las especies de la región a causa del debilitamiento de la capa de ozono en esta parte de la Tierra, señaló Mancilla, organizador del encuentro internacional sobre cambio climático en Punta Arenas, 2.300 kilómetros al sur de Santiago, con la asistencia de 60 investigadores de todo el mundo.

Al igual que sucedió con los bosques terrestres del hemisferio norte, los enormes bancos de macroalgas subantárticas muestran los efectos de la contaminación, especialmente cuando están en su etapa reproductiva, que es cuando menos se pueden defender.

Estos verdaderos "bosques marinos" sirven de alimento, refugio y lugar de reproducción de especies marinas que dan sustento a la actividad pesquera, pero también son los productores primarios de una serie de organismos en la cadena alimenticia.

"Pero la radiación ultravioleta está haciendo que las algas se protejan endureciendo su capa exterior a costa de su crecimiento. El resultado son algas más duras, pero más flacas", explicó el investigador.

Las algas son codiciadas por sus aplicaciones en la industria cosmética, alimenticia y de fertilizantes; para evitar el expolio de estos bosques, los científicos piden que los Gobiernos controlen su explotación.

El glaciólogo Ricardo Jana, investigador del Instituto Antártico Chileno, subrayó la importancia del encuentro internacional Cambio Climático en la región de Magallanes y la Antártica: Evidencias y Desafíos para el Futuro.

"Es una oportunidad extraordinaria de ponernos en contacto con científicos de reconocida trayectoria internacional para explorar este laboratorio natural que es la región de Magallanes", donde en un área de 3.000 kilómetros cuadrados de mar y tierra pueden estudiarse diferentes ambiente que se están viendo afectados por el calentamiento global.

La Península Antártica se está viendo afectada seis o siete veces más que otras partes del planeta a causa del cambio climático.

Este coloquio internacional ofrece la oportunidad de que el conocimiento científico se difunda en toda la sociedad y especialmente para que los políticos tomen conciencia de la gravedad del problema.

En 2007, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo durante su visita al parque patagónico de Torres del Paine que existía la urgente necesidad de poner freno al impacto del cambio climático.

Por aquel entonces se acaban de dar a conocer las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU en Cambio Climático. Mañana, sesenta científicos de todo el mundo firmarán en ese mismo sitio la "Declaración de Magallanes" para intentar que el deseo de Ban Ki Moon se haga realidad.

EFE

La formación del casquete polar antártico se debió a un declive del CO2

La formación del casquete polar antártico se debió a un declive del CO2Nuevos datos sobre el dióxido de carbono confirman que la formación del casquete polar antártico hace unos 33,5 millones de años se debió a un declive del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Los geólogos han teorizado durante mucho tiempo que la formación de este casquete fue causada por una reducción natural y gradual del efecto invernadero. Los resultados del nuevo estudio confirman que el CO2 atmosférico empezó a disminuir hace aproximadamente unos 34 millones de años, durante el período conocido por los geólogos como Transición Climática del Eoceno-Oligoceno, y que la capa de hielo empezó a formarse hace aproximadamente 33,5 millones de años, cuando el CO2 en la atmósfera alcanzó el umbral de las 760 partes por millón (por volumen).

Usando muestras procedentes de Tanzania y una nueva técnica analítica desarrollada por Gavin Foster de la Universidad de Bristol, los investigadores, por primera vez, han podido reconstruir la concentración de CO2 a lo largo de la transición climática del Eoceno-Oligoceno, que corresponde al momento en que empezaron a crecer las formaciones de hielo en la Antártida Oriental.

Hace aproximadamente unos 34 millones de años, la Tierra experimentó un misterioso enfriamiento. Glaciares y pequeñas capas de hielo se desarrollaron en la Antártida, los niveles del mar descendieron, y los bosques templados empezaron a desplazar la vegetación de tipo tropical en muchas áreas.

El período culminó con el rápido desarrollo de una capa de hielo a escala continental en la Antártida, que ha permanecido allí desde entonces.

Éste fue el salto climático más grande desde la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

Este nuevo estudio es el primero en proporcionar un vínculo directo entre el establecimiento de una capa de hielo en la Antártida y los niveles del dióxido de carbono atmosférico, y por consiguiente confirma la relación entre dichos niveles de CO2 en la atmósfera y el clima global.

Paul Pearson de la Universidad de Cardiff y Bridget Wade de la Universidad A&M de Texas también han intervenido en el estudio.

jueves, 29 de octubre de 2009

Las palmeras cubrían el Ártico hace 53 millones de años

Las palmeras cubrían el Ártico hace 53 millones de años. Foto EPAEn el Ártico proliferaban las palmeras hace 53,5 millones de años, durante un periodo transitorio templado conocido como Máximo Térmico del Eoceno 2, según un estudio de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos que se publica en la edición digital de la revista 'Nature Geoscience'.

Los investigadores explican que la presencia de estas plantas indica que las temperaturas invernales en los continentes de la región del Ártico eran, de media, superiores a los 8 grados centígrados. Los científicos, dirigidos por Appy Sluijs, utilizaron sedimentos marinos recogidos del Océano Ártico para evaluar los cambios ambientales asociados con el rápido calentamiento ocurrido durante el Máximo Térmico del Eoceno 2.

Este episodio climático se suele atribuir a un ascenso rápido de las concentraciones de carbono atmosféricas. Su modelo de reconstrucción de las temperaturas de la superficie marina llegaba a los 27 grados centígrados, entre tres y cinco grados por encima de las condiciones ambientales. Los científicos explican que la presencia de polen de palmera en los sedimentos marinos reveló que las plantas de palmera estaban presentes en las latitudes más al norte del planeta.

EUROPA PRESS

China terminará este año el mapa más completo de la Antártida

China terminará este año el mapa más completo de la Antártida Foto EPAA finales de este mismo año, una expedición de científicos chinos, que se encuentra en estos momentos rumbo a la Antártida, completará el mapa topográfico más completo y preciso del continente helado jamás realizado por un país, publicó hoy el diario oficial chino "Global Times".

Los investigadores chinos están utilizando 1.073 imágenes tomadas durante el verano austral de 1999 a 2002 desde el satélite estadounidense Landsat, que permite realizar un mapa de con una precisión 20 veces superior a la de las versiones anteriores.

El mapa señalará todos los rasgos principales de la Antártida, como la superficie de mar helado, las rocas, las marismas, lagos y grietas de hielo.

"El mapa nos permitirá ahondar en el conocimiento geográfico de la Antártida", señalo Cheng Xiao, vicedecano del Colegio de Cambio Climático y Ciencias Terrestres de la Universidad Normal de Pekín.

Además, gracias a la precisión del plano, se podrá pronosticar, con ayuda de herramientas de estudio climático, los efectos del calentamiento global sobre la superficie de la Antártida, así como medir los movimientos de la capa de hielo y rastrear el deshielo de la superficie del continente.

La vigésimo sexta expedición antártica china zarpó desde Shanghái hacia el continente helado a bordo del rompehielos científico "Xuelong" ("Dragón de Nieve") el pasado 13 de octubre y regresará a China el próximo 4 de abril de 2010.

En los últimos 25 años China ha realizado casi 4.000 viajes al Polo Sur, según el Instituto Chino de Investigaciones Polares.

EFE
 

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