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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Un estudio augura veranos sin hielo en el Ártico

Un estudio augura veranos sin hielo en el ÁrticoLa temperatura en las aguas del océano Ártico ha estado subiendo desde 1965 y podría causar veranos sin hielo, en un fenómeno parecido al ocurrido hace más de tres millones de año, según un estudio difundido hoy por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

"Las aguas superficiales del Ártico y de los mares circundantes han estado subiendo desde 1965, aún de manera más notable desde 1995 y más rápidamente desde 2000", escribió Marci Robinson, científico del USGS, en un artículo de la revista Stratigraphy.

"Los años 2007 y 2008 fueron los primeros dos en secuencia que mostraron un mínimo extremo de cobertura de hielo en el mar durante el verano", indicó.

Además, apuntó, "las temperaturas del aire sobre la superficie en el otoño, en estos dos años, fueron más de 5 grados Celsius por encima del promedio en la región ártica central".

Los científicos han documentado pruebas de que el océano Ártico y el Mar Nórdico alcanzaron temperaturas que no permitían el hielo durante el verano en un período templado del Plioceno Medio, esto es de 3,3 millones a 3 millones de años atrás.

Este período se caracterizó por temperaturas templadas similares las que se proyectan para fines de este siglo, y los científicos lo usan como una analogía para entender las condiciones futuras.

A mediados del Plioceno las temperaturas veraniegas en la superficie del mar en el Ártico eran de 10 a 18 grados Celsius. Las temperaturas actuales rondan cero grados Celsius.

De acuerdo con Robinson, "la continuación de esta tendencia podría conducir a un cambio sustancial en el régimen ártico de hielo, océano y atmósfera".

La pérdida del hielo de los mares podría tener consecuencias variadas y extensas, como las contribuciones al calentamiento ártico, una aceleración de la erosión costera debido al incremento del oleaje, e impactos sobre grandes predadores como los osos polares y las focas que dependen del manto de hielo polar.

Asimismo, podrían intensificarse las tormentas en las latitudes medias y podrían aumentar las precipitaciones invernales en el oeste y sur de Europa, al tiempo que disminuye la lluvia en el oeste de América del Norte.

"Cuando miramos más de tres millones de años en el pasado vemos un patrón de distribución del calor muy diferente del que vemos hoy con aguas mucho más templadas en las latitudes altas", dijo Robinson.

"La falta de hielo en el mar durante los veranos del Plioceno Medio sugiere que el derretimiento sin precedentes del manto helado del Ártico en años recientes podría ser una alarma temprana de cambios más significativos que se avecinan", añadió.

Las temperaturas superficiales en todo el planeta durante el Plioceno Medio eran unos 3 grados Celsius más altas que en el presente.

EFE

lunes, 21 de diciembre de 2009

Un vistazo a la cordillera fantasma

Un vistazo a la cordillera fantasmaUn equipo internacional de científicos presentó al público las primeras gráficas de una de las cordilleras más enigmáticas de la Tierra, la Gamburtsev, una serie de cumbres totalmente enterrada debajo de la capa de hielo de la Antártica.

Los investigadores pasaron dos meses analizando la región y presentaron los resultados del estudio en la conferencia anual de la Unión Geofísica Estadounidense.

Según los científicos, las montañas sumergidas son mucho más escarpadas de lo que se pensaba y también tienen una forma más lineal de lo que sugerían los escasos datos recogidos en el pasado.

La nueva investigación también revela un posible origen de la cordillera cuya existencia ha sido un misterio para los científicos desde hace 50 años.

"Con una estructura lineal esta cordillera es más parecida a los Alpes o a los Apalaches" explicó a la BBC el doctor Michael Studinger, del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty (LDEO) de la Universidad de Columbia en Nueva York y quien participó en el estudio.

"Estas son cadenas montañosas que se formaron por la colisión de placas tectónicas" agrega.

Pero el científico subraya que la investigación todavía está en sus primeras etapas y que el equipo publicará su análisis final próximamente en una revista científica.

Hallazgo sorpresa

El doctor Studinger es uno de los principales científicos del llamado Proyecto de la Provincia Gamburtsev de la Antártica (AGAP).

Las montañas fueron descubiertas en 1958 por un equipo soviético y recibieron su nombre en honor al geólogo ruso Grigoriy Gamburtsev.

Fueron detectadas por sorpresa ya que se pensaba que el lecho de roca en medio del continente Antártico era relativamente plano.

Su hallazgo provocó que muchos especularan que las Gamburtsev podrían ser una vieja cuna de volcanes que habían logrado emerger perforando la corteza de la Tierra, casi de la misma forma como brotaron las islas hawaianas en medio del Pacífico.

Desde entonces la cadena se ha convertido en tema de intenso debate científico porque se cree que son el punto de nucleación, hace 30 millones de años, de las enormes capas de hielo que hoy cubren el Antártico.

Su estudio ha sido extremadamente difícil porque las condiciones de la región son brutales. Las temperaturas pueden llegar a los menos 80 grados centígrados.

En la nueva investigación se utilizaron dos aviones Twin Otter para volar sobre la remota región y recoger los datos.

Los aviones volaron sobre las cumbres escondidas recorriendo un total de 120.000 kilómetros.

Reunieron información sobre la gravedad, magnetismo y espesor del hielo, tomaron imágenes del lecho de roca y de las capas dentro del hielo y trazaron con un rayo láser un mapa de la superficie de la capa de hielo.

"Hemos llegado a un punto en el procesamiento de datos que nos permitirá comenzar el trabajo de análisis científico" afirma el doctor Studinger.

Enorme grosor

El hielo más superficial que cubre las montañas es de cientos de metros de espesor, dice el científico. Y el hielo más profundo que logró detectarse es de cerca de 4.800 metros de espesor.

Las montañas están ubicadas a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar.

Ahora está claro que la cordillera tiene una estructura lineal definida y que tiende a inclinarse predominantemente hacia el noreste.

Los datos también revelan un panorama muy escarpado con cumbres altas y valles profundos que han sido transformados en el pasado por ríos y hielo.

"Antes de que contáramos con estos datos no podíamos ver los valles y por lo tanto no teníamos forma de cuantificar el papel de los procesos fluviales y glaciales, que son clave para el entendimiento de la criósfera y la evolución climática" dice el doctor Fausto Ferraccioli, del Sondeo Británico del Antártico.

El estudio de lo que ocurrió en estos valles, agrega, podría ofrecer claves sobre qué tan rápido se cubrieron de hielo las montañas Gamburtsev.

La investigación también detectó bolsas de agua líquida en la base del hielo y los científicos tratarán ahora de identificar si esas lagunas están interconectadas.

"Estamos viendo evidencia de agua en el mismo centro de la capa de hielo" afirma el doctor Robin Bell, también del LDEO.

"Estamos muy emocionados porque ahora podremos usar estos datos para investigar cómo es que los valles que fueron forjados por ríos y después estampados por glaciales están ahora conduciendo agua debajo de la capa de hielo", agrega el científico.

Además, el doctor Ferraccioli afirma que quizás es posible encontrar un lugar donde pueda perforarse el hielo para recoger información sobre el antiguo clima del Antártico.

"Podría haber hielo de hasta 1,5 millones de años de antiguedad" afirma el investigador.

"Tendremos que analizar las capas de hielo y creo que eso será un gran desafío porque la topografía es muy agreste y las capas están muy apretadas", agrega el investigador.

BBC Ciencia

martes, 15 de diciembre de 2009

La Base Antártica Española Gabriel de Castilla funciona a pleno rendimiento

La Base Antártica Española Gabriel de Castilla funciona a pleno rendimientoLas obras de remodelación de la Base Antártica Española (BAE) "Gabriel de Castilla", en la Isla Decepción, finalizaron el pasado día 4 de diciembre. Los cinco miembros de la Comandancia Central de Obras Madrid del Ejército de Tierra, han finalizado la instalación del módulo dedicado a zona de vida y las dependencias funcionan a pleno rendimiento.

En sus 125 metros cuadrados se ubican el salón-comedor, la cocina, el cuarto de calderas, la lavandería, el despacho del Jefe de la Base, la sala de reuniones y el cuarto de Transmisiones. En la campaña 2008-09 se construyó un módulo nuevo, gemelo del anterior, dónde se han trasladado los dormitorios que compartían espacio con la zona de vida en la antigua configuración de la BAE. Todos los trabajos se han realizado manteniendo la base operativa y sin interrumpir su actividad científica.

Actualmente, finalizada la remodelación, la "Gabriel de Castilla" puede alojar, en el módulo dormitorio, entre 24 y 28 personas en unas condiciones de habitabilidad muy superiores a las existentes hasta la fecha. El resto de las instalaciones no han sufrido ningún cambio, quedando, pendiente de realizar únicamente la nueva entrada recibidor que une los dos módulos de dormitorio y de vida.

La apertura de la BAE tuvo lugar el pasado 12 de noviembre, un mes antes de su fecha habitual con la finalidad de terminar la remodelación antes de la llegada de los primeros equipos de científicos. Los trabajos han sido cofinanciados con el Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), aportando el Ejército de Tierra la redacción del proyecto, la dirección técnica, el nuevo módulo y el personal necesario para su montaje con los costes asociados.

El planeamiento de la remodelación comenzó en el 2007 y se prevé su inauguración durante esta semana, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la apertura de la BAE, por una delegación de ambos ministerios encabezada por Juan Antonio Martínez-Cattáneo Hingston, embajador de España ante el Tratado Antártico.

Forman parte de esta delegación Ignacio Martín Villalaín, teniente general Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra y José Ignacio Doncel Morales, Subdirector General de la Subdirección General de Planificación de Infraestructuras Científicas y Tecnológicas del MICINN.

También integra esta delegación oficial el general Juan Pinto Sánchez-Mayoral, hasta hace unos días Jefe de la Fuerza Logística Terrestre 2, unidad ubicada en Zaragoza, y Comandante Militar de Zaragoza y Teruel.

Durante los tres años que el general Pinto ha estado al frente de la Fuerza Logística Terrestre 2, ha impulsado de manera importante la realización de la Campaña Antártica. Esta Unidad Logística aragonesa es la encargada del planeamiento, preparación, proyección y sostenimiento del personal que participa en las campañas antárticas anuales.

En su Cuartel General se encuentra la Oficina de la Campaña Antártica y la Oficina de Comunicación Pública de la Campaña. En la zaragozana Agrupación de Apoyo Logístico nº 41, en la carretera de Huesca, se ubica el Almacén de Material Antártico de las distintas campañas antárticas.

Como hito importante de la participación de estas unidades logísticas aragonesas en las Campañas Antárticas Españolas, los días 5 y 6 de octubre pasado la FLT 2 organizó en Zaragoza el I Foro Antártico Español, en el que civiles y militares pusieron en común opiniones y experiencias sobre esta misión militar española de las que se extrajeron conclusiones para mejorar el futuro desarrollo de las campañas antárticas venideras.

La participación de militares aragoneses en las campañas antárticas ha sido constante desde las iniciales hasta ahora: más de 70 militares aragoneses han participado desde hace 22 años en las campañas antárticas. En la campaña actual, la XXIII, participan 4 militares aragoneses.

Por otro lado, durante esta campaña se pretende conseguir la Certificación de Calidad Medioambiental ISO 14001, lo que culminaría el trabajo llevado a cabo en las anteriores misiones en la implantación de un Plan de Calidad Medioambiental y supondría la culminar un esfuerzo continuado del personal de la base por hacer de ella un modelo de gestión medioambiental.

Con esta finalidad, durante estos días, personal de la Dirección de Infraestructuras del E.T. ha realizado la auditoría interna previa a dicha certificación.

El pasado 2 de diciembre el Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) "Las Palmas", arribó a Isla Decepción con nuevos investigadores y en la actualidad desarrollo los trabajos programados por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cádiz, el Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura y la División de Medio Ambiente de la Fundación Canaria ITER. La "Gabriel de Castilla" alberga en estos momentos 22 personas, 11 civiles y 11 militares.

La Base Antártica Española "Gabriel de Castilla" fue inaugurada en 1989 y junto con la BAE "Juan Carlos I" son los dos emplazamientos con los que España cuenta en el continente helado.

En esta edición, 113 científicos pasarán por las dos bases para desarrollar 10 proyectos de investigación y 13 acciones complementarias sobre aspectos diversos como vigilancia volcánica, astrobiología, geología o ecología, de la mano de científicos españoles, ingleses, japoneses, argentinos y alemanes. El Ejército de Tierra también realizará sus propias investigaciones en materia de transmisiones, tejidos resistentes al frío y mantenimiento de máquinas en condiciones extremas.

EUROPA PRESS

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Iceberg gigante a la deriva

Imagen de satélite del iceberg B17B (c), de unos 19 kilómetros de longitud, flotando entre Australia y la Antártida. AFPUn iceberg de 140 kilómetros cuadrados, que se desprendió de la Antártida, se encuentra a la deriva en dirección hacia el sur de Australia y ofrece un espectáculo que algunos expertos han calificado de "una vez en la vida".

El científico Neal Young señaló que se trata de un fenómeno "muy raro, poco común, pero no inusual, puede pasar mucho tiempo antes de que aparezca uno así, por lo que se trata de una visión que sólo se produce una vez en la vida".

Los investigadores han bautizado al hielo gigante 'B17B', tiene 19 kilómetros de largo y 8 kilómetros de ancho, y es uno de los mayores que se recuerdan cerca de Australia.

La pieza forma parte de un iceberg de tres veces su tamaño que se desprendió de la Antártida en 2000 y se pasó cinco años quieto en un lugar a causa de las corrientes oceánicas en esa región.

Los científicos como Young prevén que B17B se resquebraje en su avance hacia el litoral australiano.

Durante las últimas semanas decenas de icebergs desprendidos de la Antártida han puesto en alerta a los barcos que navegan en las aguas cercanas a Nueva Zelanda para evitar que puedan chocar con estos bloques de hielo.

EFE

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El agujero en la capa de ozono estaría protegiendo a la Antártida del deshielo

El agujero en la capa de ozono estaría protegiendo a la Antártida del deshielo. EFEA pesar de sus consabidos efectos nocivos en cuanto a las radiaciones ultravioleta, los expertos sostienen ahora que el agujero en la capa de ozono lleva 30 años protegiendo a la Antártida del deshielo producido por el cambio climático.

Así lo asegura el último estudio del Comité Científico de la Investigación Antártica (SCAR, en sus siglas en inglés), titulado 'Medio ambiente y cambio climático en la Antártida', que recoge los datos recabados por un centenar de científicos especializados en el continente blanco y en el que destaca la participación del 'British Antarctic Survey' (BAS).

Si hace 25 años el mundo ponía en el punto de mira al recién descubierto agujero en la capa de ozono y los líderes de las grandes potencias se reunían en Montreal (Canadá) para frenar su expansión, los científicos revelan ahora cómo este fenómeno ha sido capaz de crear un escudo que amortigua el impacto del calentamiento global en la Antártida.

Intensifica los vientos fríos

Según informó este martes el BAS, el proceso es muy sencillo: el agujero ha intensificado la incidencia de los vientos fríos en torno al continente helado, en especial los procedentes del polo sur (denominados 'vórtex') y los de poniente, contribuyendo al mantenimiento de las temperaturas habituales de la zona.

No obstante, no todas las regiones se han beneficiado de la misma forma, ya que la Antártida Occidental (tradicionalmente más afectada por el deshielo) y la costa más oriental de la Península Antártica sí han registrado un aumento "leve" de las temperaturas, sobre todo en los meses de verano.

En opinión del profesor John Turner, miembro del BAS, se trata de "una prueba asombrosa de cómo un fenómeno medioambiental creado por el hombre ha sido capaz de aislar a la Antártida del calentamiento global".

La temperatura podría aumentar 3º

No obstante, el estudio recuerda que a lo largo del presente siglo el agujero en la capa de ozono se irá "curando", con lo que el efecto invernadero podría comenzar a acechar al continente blanco en las próximas décadas y provocaría el aumento de las temperaturas de la zona en 3 grados centígrados.

Respecto al deshielo del continente, los científicos aseguran que el grueso de la capa de hielo antártica no ha mostrado grandes cambios en los últimos años, pero advierten de que en zonas puntuales, como la costa más oriental de la península antártica o la más occidental del continente, sí se percibe al adelgazamiento de la superficie helada.

Este estudio multidisciplinar también advierte de que el océano Antártico que rodea el continente homónimo está experimentando un calentamiento mayor al del resto de los océanos por las aportaciones de la Corriente Circumpolar Antártica, la más larga del mundo, que incide cada vez más en la Antártica empujada por los vientos de poniente.

De este modo, los expertos calculan que la pérdida de masa de hielo en la zona occidental del continente podría provocar el aumento del nivel del mar en 1,4 metros para 2100.

Asimismo, el informe también llama la atención de la comunidad internacional ante el rápido crecimiento de los niveles de dióxido de carbono de la zona, que aumentan en la actualidad "a un nivel nunca visto en el pasado geológico reciente".

En concreto, los científicos aseguran que no se había experimentado un crecimiento similar en los últimos 800.000 años.

EFE

martes, 1 de diciembre de 2009

El Tratado Antártico cumple medio siglo

La base antártica española Gabriel de Castilla. Foto: Eduardo InsignaresEl 'Tratado Antártico' que protege a la Antártida, en el Polo Sur, cumple este martes 50 años. El continente helado atrajo durante siglos a aventureros y a científicos y fue objeto de simbólicas batallas nacionalistas. Fruto de la desconfianza entre estados surgió este acuerdo.

Actualmente, en la Antártida hay unas 80 estaciones científicas, habitadas en ciertos periodos del año por hasta 4.000 personas. Entre ellas se encuentran las bases españolas Juan Carlos I y Gabriel de Castilla.

"Cuando en 1959 se ratificó el 'Tratado Antártico', los firmantes estaban renunciando a algo que de todas formas era inalcanzable, por ello el acuerdo fue posible", explica el primer alemán a cargo de la Secretaría Ejecutiva del Tratado Antártico, Manfred Reinke.

Además, esta 'parte blanca' del globo terrestre está dividida hasta en siete fragmentos o países diferentes, con las que lidia a diario el geólogo alemán. De hecho, los expertos indican que en la firma del tratado hubo mucha estrategia político-nacionalista en juego.

"Los rusos no querían ceder nada a los estadounidenses, ni viceversa; los argentinos a los británicos, ni viceversa; los chilenos a los noruegos y así sucesivamente", cuenta Reinke. Además, Washington temía que, en plena Guerra Fría, la poco significante disputa por el continente helado pudiera fracturar la alianza occidental, añadió.

Así, el 1 de diciembre de 1959, doce países decidieron renunciar a todo reclamo de soberanía sobre la Antártida, o al menos mantenerlo congelado. También se comprometieron a no posicionar personal militar sobre su suelo y a no explotar sus recursos naturales. "Fue un acuerdo de paz", concluyó el alemán.

EUROPA PRESS

sábado, 21 de noviembre de 2009

Un grupo de icebergs de la Antártida se aproxima a Nueva Zelanda

Un grupo de icebergs de la Antártida se aproxima a Nueva ZelandaUn grupo de cuatro iceberg de la Antártida se aproxima a Nueva Zelanda y se encuentra a unos 400 kilómetros de distancia del sur del país, indicaron científicos neozelandeses.

Los cuatro bloques de hielo fueron vistos por Rodney Russ, de la compañía Heritage Expeditions, cuando se encontraba a bordo del barco turístico "Spirit of Enderby".

Russ indicó en un comunicado de prensa publicado por la empresa que los iceberg se están desplazando hacia el norte a una velocidad de 1,25 kilómetros por hora, aunque por la mayor temperatura del agua también empiezan a deteriorarse y a romperse.

El experto en la Nueva Zelanda Subantártica explicó que nunca antes el barco había estado en "alerta de iceberg" y advirtió de que los grandes trozos de hielo suponen un gran riesgo para el buque.

Se trata de un fenómeno similar al ocurrido en 2006, cuando un grupo de enormes bloques de hielo se acercó hasta unos 25 kilómetros de distancia de la costa sur del país.

Los iceberg proceden probablemente de la Plataforma de Hielo de Ross, que se rompió entre 2000 y 2002, según Mike Williams, científico del Instituto de Investigación Atmosférica y Agua.

Williams añadió que los bloques de hielo quizás sean de agua dulce pues están formados por nieve consolidada, por lo que pueden convertirse en agua potable, y añadió que el aire contenido en el iceberg podría crear burbujas en el agua.

Sin embargo, el científico apuntó que se hicieron estudios con ese objetivo en 1970 y no se encontró una forma económicamente eficiente de convertir la nieve consolidada en agua.

EFE

jueves, 19 de noviembre de 2009

El sorprendente pasado cálido de la Antártida

Un investigador trabaja con uno de los testigos de hielo. | British Antartic SurveyLa temperatura en la Antártida no está en su pico máximo. Aunque las consecuencias del cambio climático podrían llevar a pensar que atravesamos la época más cálida de los últimos milenios, la temperatura del Polo Sur fue alrededor de seis grados centígrados superior a la actual durante el último periodo cálido, que tuvo lugar hace 125.000 años.

Una investigación, publicada este jueves en la revista 'Nature', ha analizado testigos de hielo tomados en la Antártida a profundidades de hasta 1.000 metros y ha demostrado que la temperatura durante los periodos interglaciales -épocas cálidas situadas entre las glaciaciones- era más alta de lo que la ciencia pensaba hasta la fecha.

"No sólo hemos demostrado que la temperatura era hasta seis grados superior a la actual, sino que también el nivel del mar era entre cuatro y cinco metros más alto que hoy en día", asegura la investigadora del British Antartic Survey y autora principal del trabajo, Louise Sime, a EL MUNDO.

Un descubrimiento sorprendente

Tal cantidad de agua procedía de Groenlandia y de la Antártida, lo que hace pensar a los científicos que la cantidad de hielo en ambos lugares era menor que en la actualidad. "No esperábamos encontrar temperaturas tan altas y, de hecho, aún no sabemos en detalle qué las causó", dice Sime.

La autora explica que la temperatura y la concentración de CO2 en la atmósfera han ido de la mano durante los últimos milenios. "En aquella época había entre 280 y 300 partes por millón de CO2 y hoy tenemos casi 400. La pregunta del millón es qué sucederá en los próximos años si sigue aumentando este gas en la atmósfera", se pregunta. "Lo que indica nuestro trabajo es que el clima de la Antártida ha sufrido cambios muy rápidos en los últimos periodos con altos niveles de CO2", añade.

Entonces, ¿estos nuevos datos suponen que ya tenemos un ejemplo de lo que sucederá a consecuencia del cambio climático?. "Si llegamos a conocer en detalle cómo de cálidos fueron el Polo Sur y Groenlandia, podremos realizar predicciones sobre la contribución de la fusión de estas masas de hielo al aumento del nivel del mar en el futuro», explica Eric Wolff, coautor y uno de los mayores expertos del mundo en climas pasados.

Miguel G. Corral | ELMUNDO.es

sábado, 14 de noviembre de 2009

La capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa de forma acelerada

La capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa de forma aceleradaObservaciones de satélite y los últimos modelos atmosféricos confirman que la capa de hielo de Groenlandia está perdiendo masa a una tasa acelerada, la más rápida registrada hasta la fecha, según un estudio de la Universidad de Utrecht en Países Bajos y la Universidad de Bristol en Reino Unido que se publica en la revista 'Science'.

Desde el año 2000, a un ritmo de 0,5 milímetros por año, el incremento global del nivel del mar derivado de este deshielo asciende a los 5 milímetros. Esta pérdida de masa se distribuye por igual entre el aumento de la producción de icebergs, producida por la aceleración de los glaciares externos de avance rápido de Groenlandia, y un aumento en la producción de agua del deshielo en la superficie de la capa de hielo.

Los veranos cálidos recientes aceleraron aún más la pérdida de masa helada hasta las 273 gigatoneladas por año, una gigatonelada es la masa de un kilómetro cúbico de agua, en el periodo de 2006 a 2008, lo que representa un aumento global del nivel del mar de 0,75 milímetros (mm) por año.

Según explica Jonathan Bamber, investigador de la Universidad de Bristol y coautor del estudio, "está claro que según estos resultados la pérdida de masa de Groenlandia se ha acelerado desde finales de los 90 y las causas subyacentes sugieren que esta tendencia probablemente continuará en el futuro próximo. Hemos llegado a un acuerdo entre dos estimaciones totalmente independientes, lo que nos proporciona una gran confianza en los datos y nuestras inferencias sobre estos procesos".

La capa de hielo de Groenlandia contiene suficiente agua para causar un aumento global del nivel del mar de siete metros. Desde el año 2000, la capa de hielo ha perdido alrededor de 1.500 gigatoneladas en total, lo que representa de media un ascenso global del nivel del mar de alrededor de 0,5 mm por año o 5 mm desde el año 2000.

A la vez que el deshielo superficial comenzó a aumentar alrededor de 1996, las nevadas sobre la capa de hielo también comenzaron a aumentar a una tasa similar, enmascarando las pérdidas de la masa superficial durante casi una década. Además, una parte significativa del deshielo adicional se volvió a congelar en la nieve compacta que cubre la capa de hielo.

Sin estos efectos moderadores, la pérdida de hielo de Groenlandia después de 1996 podría haber sido del doble de la pérdida de masa que se observa en la actualidad.

EUROPA PRESS

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En marcha la Campaña Antártica Española 2009/2010

En marcha la Campaña Antártica Española 2009/2010. SINCLa Campaña Antártica Española 2009-2010 que comenzó este fin de semana con la partida del Buque Oceanográfico Las Palmas desde el puerto chileno de Punta Arenas a la Base Antártica Española Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción, constará de 22 proyectos de investigación con 112 investigadores como participantes y 32 instituciones, según informó el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Aunque la mayoría de las instituciones participantes en esta campaña son españolas, también están presentes organismos internacionales como el British Antarctic Survey o el Instituto Polar Japonés. Además, España da apoyo logístico fundamental en la Antártida a países como Bulgaria y acoge en sus instalaciones a investigadores procedentes de Alemania, Gran Bretaña, Japón, Argentina, Chile y Portugal, mientras que otros científicos españoles operan en bases de otros países, sobre todo de Chile y Argentina.

Asimismo, junto a la financiación del Plan Nacional de I+D+i para los proyectos de investigación en esta campaña (2,8 millones de euros), el departamento que dirige Cristina Garmendia dedicará 16,2 millones de euros en 2009 a nuevas infraestructuras relacionadas con las instalaciones antárticas, así como a su mantenimiento y apoyo tecnológico.

Tanto la Base Antártica Española (BAE) Gabriel de Castilla como la BAE Juan Carlos I y el Buque Oceanográfico Hespérides tienen estatus de Instalaciones Científico-Tecnológicas Singulares (ICTS). Este buque tiene una función eminentemente científica (toma de datos y análisis de materias como la circulación oceánica).

Por su parte, el Buque Oceanográfico Las Palmas es una infraestructura de apoyo a las ICTS y tiene gran importancia porque garantiza la logística en las diferentes actividades. De este modo, permitirá movilizar a 150 investigadores o técnicos a lo largo de la campaña.

NOVEDADES

Las novedades de la Campaña Antártica española incluyen un proyecto de astrobiología que ensayará en el suelo antártico un instrumento capaz de detectar biomoléculas, cuyo objetivo es comprobar si este instrumento puede operar en otros suelos de similar complejidad como el de Marte. Las extremas condiciones que se observan en la superficie del planeta rojo han llevado a los científicos a la conclusión de que si existe allí materia viva o restos de ella han de encontrarse obligatoriamente en el subsuelo.

Igualmente se mantendrán algunos proyectos iniciados en campañas anteriores en áreas como glaciología, ecología, geología, limnología (estudio de los ecosistemas acuáticos no marinos) y análisis de los suelos helados, lo que permitirán ampliar el conocimiento sobre las zonas polares, especialmente en lo relacionado con el cambio climático y su influencia en los ecosistemas.

Otro proyecto que continúa es el 'Estudio metagenómico de la comunidad de virus en ambientes lacustres antárticos', con el que investigadores españoles consiguen describir la compleja diversidad genética de los virus de los lagos de la zona, lo que no se había realizado nunca antes.

Se mantienen asimismo otras dos investigaciones 'Interacción parásito-hospedador y respuesta inmune en tres especies de pingüinos antárticos", cuyo objetivo es analizar la relación que existe entre cambio climático e incremento de parásitos en la comunidad de pingüinos, y 'Estado sanitario de fócidos y otáridos en Península Antártica: impacto de la actividad humana e influencia del gradiente', que analiza el estado de focas y leones marinos porque constituyen bioindicadores excelentes del impacto de la actividad humana en la zona.

Según la gestora del Programa de Investigación Polar del Ministerio de Ciencia e Innovación, Margarita Yela, comprender las interacciones existentes entre las regiones polares y el resto del planeta, y los procesos que las describen es "fundamental para poder afrontar el futuro". "La observación que realizamos de la Antártida debe ser continua, sostenible, exhaustiva y a largo plazo", destacó.

La mayor parte de la Campaña Antártica se desarrolla durante el verano austral. En la presente edición concluirán las obras de remodelación de la Base Antártica Española Gabriel de Castilla (Isla Decepción), que se abrirá con la llegada del Buque Las Palmas y permanecerá operativa hasta el cierre de la campaña, en torno al 27 de febrero.

En cuanto a la Base Antártica Española Juan Carlos I, iniciará sus tareas el día 15 de noviembre y permanecerá abierta hasta finales de marzo debido a los trabajos de remodelación que se van a realizar en ella.

El Ministerio de Ciencia e Innovación colabora estrechamente en el desarrollo de las campañas antárticas con la Unidad de Tecnología Marina del CSIC (que, entre otras funciones, gestiona la Base Antártica Juan Carlos I y coordina toda la logística de la campaña) y el Ministerio de Defensa (a través del Ejército de Tierra -que gestiona la Base Antártica Española Gabriel de Castilla- y la Armada -que opera los buques oceanográficos Hespérides y Las Palmas-).

EUROPA PRESS

jueves, 5 de noviembre de 2009

Científicos españoles identifican por primera vez miles de virus en la Antártida

Alberto López-Bueno, a la izquierda, y Antonio Alcamí, en su laboratorio del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid - CRISTÓBAL MANUELUn equipo de científicos españoles ha identificado, por primera vez, la presencia de casi 10.000 especies de virus en el agua dulce de un lago de la Antártida. Hasta ahora se conocía la presencia de bacterias, algas, hongos y otros microorganismos en el continente blanco, pero la existencia misma de virus apenas estaba documentada por alguna micrografía de escasa utilidad para cualquier tipo de análisis.

"Los virus que hemos encontrado viven en condiciones extremas de bajas temperaturas, oscuridad durante la mayor parte del año y escasos nutrientes", explica el virólogo Antonio Alcamí, líder del equipo e investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid. El hallazgo y estudio de estos peculiares virus se presenta en la prestigiosa revista Science.

Alcamí tiene una larga trayectoria como experto en virus humanos, especialmente poxvirus, y no contaba con ir a la Antártida a buscar especímenes, hasta que se lo propuso Antonio Quesada, coordinador del proyecto Limnopolar -financiado por el Programa Polar Español- para ocuparse precisamente de los virus del continente blancoy completar el enfoque interdisciplinar de la investigación. Alcamí aceptó el reto y, junto con Alberto López-Bueno, primer firmante del artículo de Science, se fue a la Antártida, a finales de 2006, cuando allí era primavera. Pasaron cuatro semanas en un pequeño campamento instalado junto al lago Limnopolar, en la isla Livingston, en una de las Zonas Antárticas de Protección Especial. Para trabajar tuvieron que perforar en varios puntos el hielo de la superficie del lago, de hasta un metro de grosor, con un taladro para llegar al agua líquida. El muestreo se completó en pleno verano austral, unas semanas más tarde, cuando la superficie del lago se había fundido. Al final extrajeron 350 litros de agua, los filtraron y concentraron en tres litros y medio y los transportaron helados a sus laboratorios en Madrid. Hay que tener en cuenta que en cada litro de agua de ese lago hay mil millones de virus, señalan los científicos

"Hemos identificado virus nunca identificados en medios acuáticos, virus únicos, sobre todo los más abundantes cuando el lago está helado", afirma Alcamí. Pero lo que más ha sorprendido a estos especialistas, lo más inesperado, es la gran diversidad de especies que han identificado en esas condiciones extremas, en ecosistemas considerados sencillos, ya que según los biólogos, la mayor diversidad debería encontrarse en ambientes cálidos y no en el continente blanco.

Una vez que llegaron las muestras antárticas al laboratorio del CBM (del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid), estos virólogos las prepararon para los análisis genéticos, que en parte fueron realizados por la empresa Lifesequencing, en Valencia, con un sistema avanzado de secuenciación masiva desarrollado por la farmacéutica Roche. Los análisis subsiguientes arrojaron un resultado sorprendente: en las 90.000 secuencias genéticas de virus obtenidas se identificaron casi 10.000 especies virales del lago Limnopolar.

El trabajo va más allá de la identificación. Alcamí y sus colegas han constatado la estacionalidad de las colonias víricas del lago, con proliferación de algunas especies asociadas a las algas en los meses de luz y de otras en los meses de invierno.

"Hasta ahora los biólogos hemos aprendido mucho de un porcentaje muy pequeño de virus que causan enfermedades humanas, pero apenas sabemos nada de la inmensa mayoría de los virus que existen en la naturaleza", explica López-Bueno. "Este ecosistema del lago Limnopolar es muy bueno como modelo de investigación porque es relativamente sencillo". En el lago no hay depredadores, así que el equilibrio entre bacterias algas y poco más (hay unos pequeños crustáceos) depende en gran medida del control que ejercen los virus que los infectan y del tamaño de las propias comunidades, añaden estos científicos.

El plan de este equipo es continuar este invierno (verano austral) con el trabajo de campo en la Antártida, pero ahora no se van a limitar a un lago, sino que, desplazándose por la costa hacia el Sur de la península Antártica, llegarán a una decena de distintos lagos para muestrear agua en ellos y poder extender así el trabajo iniciado en Limnopolar. Para la campaña instalarán un laboratorio en el buque Las Palmas en el que realizarán la expedición.

ALICIA RIVERA / ELPAIS.com

martes, 3 de noviembre de 2009

El Ártico: un territorio para la ciencia

Entrada del Depósito Global de Semillas de Svalbard (Fotografía: Carlos M. Duarte, CSIC)A pesar de encontrarse mucho más próximo a las mayores potencias de investigación del mundo, la información científica disponible sobre el Ártico es mucho más limitada que la disponible para la Antártida.

La razón para esto se encuentra en que mientras que el Tratado Antártico designaba, en 1959, la Antártida como un territorio para la investigación científica, el Ártico era ya el tablero de juego de la Guerra Fría, como el Océano que separa EEUU de la entonces Unión Soviética. En el Ártico, como en la Antártida, había bases, pero mientras que en la Antártida eran científicas, en el Ártico eran militares, estaciones de vigilancia equipadas para detectar los misiles con cabezas nucleares que podían cruzar este espacio para desencadenar la guerra nuclear que durante casi 40 años pendió como una espacia de Damocles sobre el mundo. Esta paranoia quedó retratada en algunas películas como Estación Polar Cebra, dirigida por John Sturges (1968).

El Muro de Berlín no se llevó por delante soólo la Guerra Fría, sino que abrió el Ártico a la investigación científica. Nuevas bases, esta vez de investigación, aparecían en el Ártico, y proyectos de investigación colaborativos intentaban recuperar el tiempo perdido durante la Guerra Fría.

En ese momento, algunos países, como Noruega, apostaron decididamente por la investigación científica en el Ártico, estableciendo las Islas Svalbard como un centro para la investigación.

En 1993 Noruega estableció el University Center of the Svalbard, UNIS, en cuyos magníficos laboratorios estamos trabajando, que a 78 grados norte es la institución de educación superior más al Norte del mundo. UNIS ofrece formación académica y realiza investigación en los ámbitos como la biología, geología, geofísica, y tecnología polar. UNIS ofrece, todos los veranos, un curso gratuito sobre ciencia polar, abierto a estudiantes de todo el mundo. Entre los estudiantes que realizan su investigación en UNIS, nos hemos encontrado con una cordobesa, María Luisa Ávila, que realiza su tesis doctoral sobre la colonización del Ártico por colémbolos (artrópodos cercanos a los insectos).

A 30 minutos de vuelo en una pequeña avioneta, se llega a Ny Ålesund, en el Kongsfjord, donde se ha establecido una comunidad científica en múltiples bases: Noruega, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, China, Corea, Holanda, Italia e Inida, con alguna -aunque escasa- coordinación entre ellas. España aún no tiene una presencia propia de investigación en el Ártico, pero su posible entrada, como país observador, en el Consejo Ártico, puede llevar al establecimiento de algún tipo de presencia permanente de nuestra comunidad científica. De hecho, con motivo del Año Polar Internacional, España hizo, a través del Plan Nacional de I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación, un esfuerzo adicional por extender su actividad científica en investigación polar al Ártico, con importantes proyectos en distintas zonas del Ártico, desde el Ártico Canadiense a Groenlandia y las Islas Svalbard.

El pequeño puerto de Longyearbyen, con un único muelle para buques de más de 40 metros de eslora, es uno de los puertos más visitados por buques oceanográficos. En las tres semanas que llevamos aquí, han recalado el rompehielos alemán Polarstern, con el que realizamos una campaña en el Océano Sur este año, el rompehielos sueco Odem, que hace un par de años viajó hasta el Polo Norte, el rompehielos noruego Svalvard, buque militar pero que se utiliza también para investigación científica incluyendo dos campañas en las que ha participado mi grupo de investigación, el buque oceanográfico Jan Mayen, en el que tuvo lugar la primera parte de la campaña ATP, el buque oceanográfico ruso Akademik Serjei Vavibu, y el velero de investigación polaco Oceanía. Hace dos años también lo visitó el Buque de Investigación Oceanográfica Hespérides, en su primera campaña al Ártico que tuve el honor de dirigir como jefe científico.

El Foro Científico de Svalbard, informa sobre todas las actividades científicas que se llevan a cabo en este territorio, que comprenden prácticamente todas las disciplinas científicas imaginables. Las Islas Svalbard se han constituido en un referente mundial de la investigación polar. Una de las instalaciones más curiosas de las Islas Svalbard es el Depósito Global de Semillas de Svalbard, a 500 metros del aeropuerto de Longyearbyen. La entrada de esta instalación, construida aprovechando las galerías de una mina de carbón y la climatización que el interior del gélido permafrost de sus paredes ofrece, consiste en un sencillo portal que para nada permite imaginar lo que se encuentra en su interior. El Depósito Global de Semillas de Svalbard tiene por objeto preservar la diversidad genética de plantas agrícolas y protegerla frente a cualquier hipotética catástrofe que pueda desencadenar su extinción de las zonas donde se cultivan. Almacena casi medio millón de muestra de semillas de más de 3.000 especies provenientes de 219 países distintos.

El cambio climático amenaza con calentar de nuevo la zona, devolviéndola a una zona fuertemente militarizada, pues los países ribereños, particularmente Rusia y Canadá, han anunciado su intención de establecer nuevas bases militares en el Ártico. La colaboración científica ha demostrado, en la Antártida, ser una buena plataforma para el entendimiento entre las naciones. El proyecto ATP, en el que trabajamos codo con codo investigadores noruegos, franceses, canadienses, rusos, alemanes, suecos, españoles, portugueses, británicos, daneses, estadounidenses, polacos y holandeses, es un magnífico ejemplo de esto.

Carlos M. Duarte, coordinador experimento ATP-2010
ELPAIS.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

Extrañas medusas del Ártico

Crossota millsae, una medusa roja y violeta encontrada a 2.000 metros de profundidadCientíficos dieron a conocer las imágenes de unas extrañas criaturas -parecidas a medusas- que pueden sobrevivir en uno de los lugares más inaccesibles de la Tierra.

Los animales, que fueron fotografiados durante una serie de expediciones submarinas en 2005, habitan en la profundidad del océano glacial Ártico.

Y las criaturas, que son las especies más comunes de ese lugar, eran totalmente desconocidas para la ciencia.

Un área de la zona, conocida como la cuenca canadiense, está totalmente aislada por crestas en la profundidad marina.

Estas enormes barreras hacen que las especies queden separadas de otros animales de aguas profundas.

Sorpresas

En 2005, un equipo internacional de científicos, financiado principalmente por la Oficina de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAAO) de Estados Unidos, condujo una serie de exploraciones submarinas utilizando un vehículo operado a control remoto (ROV).

Los detalles de sus hallazgos acaban de ser publicados en la revista Deep Sea Research Part II (Investigación de la Profundidad Marina Parte II).

"Encontramos muchas sorpresas" dijo a la BBC el biólogo Kevin Raskoff, uno de los miembros del equipo.

"Una de ellas fue la cantidad de medusas distintas y el tamaño de sus poblaciones".

"Algunos de los animales son bien conocidos porque también se encuentran en otros océanos. Pero también descubrimos varias nuevas especies que nunca antes se habían visto" agrega el científico.

Tras varias expediciones a 3.000 metros de profundidad, el ROV logró filmar más de 50 tipos distintos de "animales gelatinosos" similares a medusas.

La mayoría de éstos eran Medusae, un tipo particular de medusas con forma de campana o disco.

Entre las otras de las criaturas había ctenóforos, un grupo poco común que parece una medida pero no son capaces de picar; sifonóforos, que en realidad son colonias o animales más pequeños que viven juntos en una estructura que parece como un animal único y más grande; y apendiculariáceos, criaturas parecidas al plancton que no están relacionadas a las medusas.

De todas las medusas observadas, dos especies eran las más comunes en la mayoría de los sitios visitados por el ROV.

La primera era una especie llamada Sminthea arctica, que vive en profundidades que van de los 100 hasta los 2.100 metros.

Esta medusa ya había sido registrada antes por otras expediciones científicas.

Sin embargo, la segunda especie más común era totalmente desconocida para la ciencia.

Desconocida

"Probablemente el descubrimiento más interesante fue la nueva especie de una pequeña medusa azul, de un grupo llamado Narcomedusae" afirma el doctor Raskoff.

"Este grupo tiene varias características interesantes que lo distinguen de otras medusas comunes, como el hecho de que pueden sostener sus tentáculos sobre el cuerpo cuando nadan".

La mayoría de las medusas arrastran sus tentáculos en el agua detrás del cuerpo, pero la nueva especie los sostiene en el frente, quizás para estar preparada para atrapar a su presa.

La nueva especie es tan rara, dicen los científicos, que ha sido clasificada dentro de su propio género y será formalmente descrita en los próximos meses.

Otro descubrimiento sorprendente fue un tipo de ctenóforo llamado Aulacoctena, que -dicen los científicos- es uno de los ejemplos más espectaculares de este tipo.

Tiene más de 15 centímetros de largo y sus tentáculos pueden adherir casi cualquier cosa bajo el agua, pero se conoce muy poco sobre él.

Uno de los especímenes recogidos por el ROV escupió el contenido de su estómago y reveló que se había alimentado de un animal de color naranja brillante.

Los investigadores sospechan que se trata de gusanos brillantes que también viven en la profundidad del Ártico.

Tal como explica el doctor Raskoff, ahora planean investigar cómo estas extrañas y enigmáticas criaturas interactúan con el medio ambiente y cómo influyen en la ecología del océano profundo donde viven.

También esperan poder organizar otra expedición a esas regiones poco visitadas del Ártico, y explorar la trinchera aleutiana junto a la costa de Alaska.

"No tenemos que ir demasiado lejos para encontrar zonas interesantes qué estudiar" dice el doctor Raskoff.

"Basta con sumergirse en las profundidades del mar".

BBC Ciencia

Los sedimentos del Ártico muestran que el calentamiento del siglo XX no es una variación natural

Área donde se han preservado los sedimentos del estudio. (Foto: Jason Briner, Queen's University)La posibilidad de que el cambio climático pudiera deberse simplemente a una variación natural como otros que han ocurrido a través del tiempo geológico se reducen según las evidencias de un documento publicado en el Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.

La investigación revela que los sedimentos extraídos por los geólogos de la Universidad de Buffalo (UB) de un lago Ártico remoto no son como los observados durante episodios de calentamiento previos.

“Los sedimentos de la mitad del siglo XX no son todos diferentes de intervalos de calentamiento previo.” Dice Jason P. Briner, PHD profesor asistente de geología en el UB Collage of Arts and Sciences “pero después las cosas realmente han cambiado. Y el cambio no tiene precedentes”.

Los sedimentos son considerados únicos porque contienen rara información paleoclimática de cerca de hace 200.000 años, proveyendo de muchos más registros que otros sedimentos en porción glacial del Ártico, los cuales sólo dan pistas de los últimos 10.000 años.

“Como gran parte del Ártico estaba cubierto por grandes capas de hielo durante la Edad de Hielo, con la mayoría de las recientes glaciaciones terminando alrededor de hace 10.000 años, el corazón de los sedimentos del lago sólo cubrían 10.000 años”. Dice Briner.

“Lo que es único en estos núcleos de sedimentos cubrieron este lago, por varias razones no lo erosionaron,“ dice Briner, quien descubrió el lago en la Ártico canadiense trabajando en su tesis doctoral. “El resultado es que tenemos una serie verdaderamente larga de sedimentos que ha sobrevivido glaciaciones árticas y los datos que contiene son excepcionales.

Trabajando con Briner y otros colegas en el UB que sacaron y analizaron los sedimentos, el coautor del documento en la Universidad de Colorado y la Queens University, experto en analizar fósiles de gusanos y algas, han puesto su experiencia en desarrollar el dibujo mas amplío hasta la fecha de cómo las variaciones de calentamiento a través de los últimos 200.000 años han alterado la ecología del lago.

“Hay periodos de tiempo relejados en este núcleo de sedimento que muestra que el clima fue tan cálido como hoy”, dice Briner, “pero fue debido a causas naturales teniendo que ver como el bien comprendido ritmo de la órbita de la Tierra alrededor del sol. Todo el ecosistema ha cambiado ahora y el ecosistema que vemos durante los últimos décadas es diferente de aquel que vimos durante cualquier otro intervalo cálido pasado.”

Yarrow Oxford, un investigador asociado en la Universidad de Colorado, y el director del documento hace notar: “El siglo XX es el único periodo durante los últimos 20 milenios en los que han los indicadores acuáticos reflejan un aumento del calentamiento, a pesar del efecto de declinación de lentos cambios en la inclinación del eje de la Tierra que bajo condiciones naturales nos llevaría aun enfriamiento climático.”

Traducido por Mario Cuellar para Globalízate

Artículo original:

http://www.sciencedaily.com/releases/2009/10/091023163513.htm

Axford et al. Recent changes in a remote Arctic lake are unique within the past 200,000 years. Proceedings of the National Academy of Sciences, October 19, 2009; DOI: 10.1073/pnas.0907094106

http://www.globalizate.org/pnas011109.html

Vía Kaos en la Red

La NASA evaluará la disminución del hielo antártico

La Antártida también sufre el calentamiento global. - EFE Desde que en enero la revista Nature desvelara que el hielo de la Antártida también está siendo objeto del calentamiento global, los esfuerzos por analizar su estado no han cesado. La NASA, copartícipe del estudio, comienza un proyecto de evaluación del hielo antártico.

La agencia espacial de EEUU ha planeado sobrevolar la zona 17 veces durante seis semanas. Los datos que se recojan ayudarán a los científicos a predecir el efecto que los posibles cambios masivos del hielo tendrán sobre el aumento del nivel del mar a escala planetaria.

El equipo parte desde sus instalaciones en Palmdale, en California (EEUU), hasta Punta Arenas (Chile), donde establecerá su base hasta que concluya el proyecto a mediados de noviembre. Los científicos viajarán a bordo de un avión DC-8 modificado a modo de laboratorio aéreo. Este es el mayor avión de la flota científica de la NASA. La nave está equipada con instrumentos láser para la realización de mapas, radares que penetran en el hielo y aparatos de gravedad.

Los vuelos, que comenzarán este jueves, no cubrirán toda la superficie antártica, por lo que los investigadores han seleccionado rutas estratégicas. Los expertos esperan que se obtenga nueva información que no se puede detectar desde el espacio, como la forma del terreno que yace bajo el hielo.

Esta misión se integra dentro de la Operación Puente de Hielo, una tarea de seis años de duración que analiza las regiones polares de la Tierra. Los científicos esperan que este proyecto salve la brecha informativa que se producirá cuando el satélite ICEsat cese su actividad en los próximos meses, hasta que su compañero, el ICEsat II, alcance la órbita, lo que no tendrá lugar hasta antes de 2014. "Estamos presenciando uno de los mayores cambios ambientales desde la Edad de Hielo, por lo que proyectos como éste son claves para evaluar lo que está sucediendo", afirmó uno de los responsables de la NASA, Tom Wagner.

La Base Marambio cumple 40 años

La Base Marambio cumple 40 añosLa base aérea Vicecomodoro Marambio cumple 40 años de presencia permanente en la Antártida, donde brinda apoyo a las diversas actividades de investigación científica que se realizan en la zona.

"Puerta de entrada permanente a la Antártida Argentina", señala uno de los carteles de la Base, ya que su pista de 1.200 metros permite la operación de aviones de gran porte durante todo el año, venciendo la incomunicación que existía entre esa inhóspita zona y el continente.

Además de su aniversario, la base antártica Marambio obtuvo el primer "Premio Comportamiento Ecológico (Etoecología)", otorgado por la Comisión de Cambio Climático, Ambiente y Desarrollo Sustentable del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de la Cancillería nacional.

Fundada el 29 de octubre de 1969, lleva el nombre de uno de los pioneros de la Fuerza Aérea en las operaciones en esa porte del continente, el vicecomodoro Gustavo Marambio, fue fundada el 29 de octubre de 1969.

La acción de la Fuerza Aérea en la zona se remonta a 1951, cuando un avión Avro Lincoln designado "Cruz del Sur", al mando del vicecomodoro Marambio, atraviesa el temible Pasaje de Drake y se interna en el continente blanco para efectuar lanzamiento de elementos de supervivencia en la base "General San Martín".

En julio de 1969 comenzaron las tareas de reconocimiento que llevaron a elegir la meseta como asentamiento de Marambio, donde arribó la denominada patrulla "Soberanía", que emprendió la construcción de la pista con sus picos y palas.

La base está a cargo este año del vicecomodoro Enrique Videla y cuenta con una dotación de 60 personas, entre ellas dos mujeres, una meteoróloga y una controladora de tránsito aéreo.

Los efectivos militares que tienen a cargo el mantenimiento de la base permanecen todo un año en la Antártida, donde trabajan bajo temperaturas que llegan a los 30 grados bajo cero y los vientos pueden superar los 120 kilómetros por hora.

En el verano puede llegar a albergar a 200 personas, para que desarrollen sus tareas científicas en el lugar y además cuenta con una aeronave Twin Otter y se suman dos helicópteros Bell 212.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Alarma por el deshielo del Artico

Alarma por el deshielo del ArticoEl proyecto Artic Tipping Points (ATP, Cambios Bruscos en el Ártico) ha constatado que una masa de agua cálida provoca la fusión rápida del hielo en el Ártico.

En el Ártico se espera un aumento de temperatura de hasta nueve grados centígrados durante el actual siglo XXI y esta zona del Polo Norte podría quedar libre de hielo en verano en apenas un par de décadas.

Bastan calentamientos de 3ºC y 5ºC para desencadenar cambios bruscos en estos ecosistemas. Son algunas de las conclusiones del equipo internacional que ha participado en la primera campaña oceanográfica en el Ártico del proyecto Artic Tipping Points (ATP, Cambios Bruscos en el Ártico).

Biodiversidad mayor en Antártida que en regiones tropicales

Estrella de mar. British Antarctic SurveyComo parte del proyecto del Censo de la Vida Marina, puesto en marcha hace casi una década para crear el primer gran catálogo del mar, científicos de Alemania y Reino Unido han elaborado una primera lista de las especies antárticas, tanto terrestres como marinas.

Se suele asociar a las regiones polares con zonas pobres en especies. Pero los avances en la exploración de los océanos han permitido saber que hay vida incluso en el punto más profundo del mar, a 10.900 metros, en las fosas Marianas, y la biodiversidad es sorprendente cuando se trata de los organismos marinos que habitan tanto el Ártico como la Antártida.

El océano Antártico es especialmente rico en organismos marinos, y en los últimos años no ha dejado de aportar nuevas especies. En esta ocasión, los investigadores recogieron especímenes de profundidades de hasta 1.500 metros. El resultado, publicado en Journal of Biogeography, sugiere que en esta región viven 1.224 especies conocidas. De los ejemplares obtenidos, sólo cinco formaban parte de especies nuevas, lo cual, para los investigadores, es una muestra de lo bien que se conoce ya esta región.

Entre las especies catalogadas, una inmensa mayoría (1.026) vive en el mar, como son los erizos de mar, los gusanos nadadores, los crustáceos y los moluscos. "Es la primera vez que se hace un inventario como éste en regiones polares. Si queremos entender cómo responderán estos animales a futuros cambios, éste es un primer paso muy importante", declara David Barnes, de la Inspección Antártica Británica (British Antarctic Survey).

"Hay una creencia muy extendida de que la vida es muy rica en los trópicos y que lo va siendo menos a lo largo de las regiones templadas, hasta las polares. Esto es en parte porque consideramos como vida lo que es únicamente terrestre, y cuando vemos el Ártico o la Antártida, sólo vemos hielo", dice Barnes a la BBC.

"Pero bajo la superficie del mar hay un entorno increíblemente rico, y bucear por ahí es como hacerlo en un arrecife de coral", añade. "Si lo comparamos con otros archipiélagos del planeta que también están aislados, se puede comprobar que las islas Orcadas del sur son incluso más ricas que las Galápagos, si tenemos en cuenta la cantidad de especies que encontramos en el mar". Falta por descubrir qué esconden las profundidades oceánicas, aún sin explorar.

La Antártida fue un lugar calido

La Antartida fue un lugar calidoUn equipo de investigadores ha descubierto en la Antártida rastros de una tundra, en la forma de plantas fosilizadas e insectos, lo que demuestra que el continente fue un lugar más cálido hace varios millones de años, informa la National Science Foundation.

Hace 14 millones de años, la región experimentó un cambio climático "abrupto y dramático" que se tradujo en una caída de 8 grados celsius en un periodo de tiempo relativamente corto en términos geológicos, lo que causó la extinción de plantas e insectos en la tundra y transformó la Antártida en lo que es hoy.

Un equipo internacional de científicos, encabezados por David Marchant, de la Boston University, y Allan Ashworth y Adam Lewis, de la North Dakota State University, combinaron pruebas de análisis geológicas glaciales, paleoecológicas y cenizas volcánicas con modelos informáticos para demostrar que hubo un gran cambio climático en la Antártida hace 14 millones de años.

Según los investigadores, el resultado del estudio representa una "gran avance" en el intento de averiguar más acerca de la historia climática de la Antártida. El descubrimiento de depósitos de lagos con fósiles de musgo, diatomeas y de crustáceos conocidos como "ostracod" en esa región es importante porque son "extremadamente raros" en la Antártida.

De acuerdo con los científicos, el hallazgo de los fósiles es el primero y único que se ha hecho en el continente helado, incluso desde que se descubrieron los denominados Valles Secos de la Antártida en 1902-1903 de la mano del británico Falcon Scott.

"El hallazgo de los fósiles nos permite ver la Antártida tal y como fue justo antes del cambio climático hace 13,9 millones de años. Es una ventana con una vista única al pasado", dijo Marchant.

"Lo que estamos viendo es el último rastro de vegetación en los Valles Secos. El descubrimiento de los fósiles y de las cenizas volcánicas nos demuestra que hace 14,1 millones de años, el área albergó una tundra", señaló por su parte Lewis.

El estudio indica que hace 14,1 millones de años los Valles Secos eran relativamente cálidos, pero hace 13,9 millones de años, todo fue diferente y el cambio climático transformó la región de un clima parecido al de Georgia del sur a uno similar al que tiene Marte, explica el estudio financiado por la National Science Foundation.

"Ha sido uno de los cambios (climatológicos) más espectaculares y prolongados que uno se puede imaginar. No conozco ningún otro lugar en la Tierra en el que se haya producido un cambio tan drástico", afirmó Marchant. Sin embargo, lo que ocasionó el cambio climatológico en la Antártida sigue siendo una gran incógnita.

Antigua migración de tortugas a través de un Artico tropical

Antigua migración de tortugas a través de un Artico tropicalEn el Ártico canadiense, un equipo de geólogos de la Universidad de Rochester ha descubierto algo asombroso: Un fósil de tortuga asiática tropical de agua dulce. El hallazgo sugiere fuertemente que esos animales al emigrar de Asia a América del Norte, no lo hicieron vía Alaska como se creyó en su día, sino directamente por un mar de agua dulce que flotaba encima de un Océano Ártico cálido y salado.

El hallazgo también sugiere que un aumento rápido del dióxido de carbono hace unos 90 millones de años fue la causa probable de un macroefecto invernadero que creó el extraordinario calor polar.

Se sabe que hubo un intercambio de animales entre Asia y América del Norte en el Período Cretáceo tardío, pero éste es el primer ejemplo de un fósil en la región del Alto Ártico que muestra cómo pudo haber tenido lugar esta migración. Habría sido por medio de condiciones sumamente cálidas, sin hielo, en la región del Ártico, permitiendo así las migraciones a través del polo.

En el 2006, John Tarduno, profesor de geofísica de la Universidad de Rochester, dirigió una expedición al Ártico para estudiar el paleomagnetismo, los vestigios, detectables en rocas, del campo magnético de la Tierra en el pasado distante. Sabiendo por las expediciones anteriores el área donde las rocas eran ricas en fósiles, Tarduno se mantuvo al tanto de todo indicio posible de los mismos, y su celo fue recompensado cuando uno de sus colaboradores descubrió el caparazón, increíblemente bien conservado, de una tortuga.

Después, junto con Donald Brinkman del RTMP (Royal Tyrrell Museum of Palaeontology) en Alberta, Canadá, los investigadores dieron al fósil el nombre de Aurorachelys ("tortuga de la aurora").

El meticuloso estudio que siguió al hallazgo, ha dado sus frutos.

La tortuga se parece mucho a una especie de agua dulce de Mongolia, lo que dio lugar a que surgieran las preguntas obvias sobre cómo llegó a estar en las aguas marinas del Ártico norteamericano.

La especialización en paleomagnetismo de Tarduno le permitió excluir la posibilidad de que millones de años de actividad tectónica hubieran traído al fósil desde los climas más al sur. La tortuga era claramente una habitante del área.

Acerca de cómo tortugas de una especie de agua dulce emigraron a través de un océano salado, Tarduno señala a los resultados de las perforaciones llevadas a cabo por la expedición ACEX del IODP, que demostraron episodios de presencia de aguas extraordinariamente dulces en la superficie del océano Ártico en el pasado.

Tarduno y sus colaboradores habían estado estudiando los flujos de lava masivos que cubren algunas de las islas del Alto Ártico, y creen que los mismos eventos volcánicos que produjeron esas rocas ígneas también podrían haber producido una serie de islas a lo largo de una cordillera submarina baja en el océano Ártico, la denominada Cordillera Alfa. Si la cordillera tuvo partes altas asomadas por encima del nivel del mar en alguna época, habría dado a las tortugas, y a muchas otras especies, la capacidad de viajar de isla en isla todo el camino desde la antigua Rusia hasta Canadá.

El Artico se heló antes de lo creído

El Artico se heló antes de lo creídoEn un nuevo estudio, se ha llegado a la conclusión de que hubo una significativa formación de hielo en el Ártico antes de lo que se creía.

Un equipo internacional encabezado por Catherine Stickley y Nalan Koc, de la Universidad de Tromso y el Instituto Polar Noruego, ha analizado núcleos de sedimentos marinos recolectados en la Cordillera Lomonósov, ubicada en la zona central del Ártico, por una expedición del programa IODP.

Análisis previos de núcleos de esta región revelaron detritos que databan del Eoceno Medio, lo cual hizo pensar que apareció hielo en el Ártico hace 46 millones de años. Desafortunadamente, los registros de este tipo no discriminan el hielo formado en el mar del hielo formado en tierra. Esta distinción es importante, puesto que el hielo marino influye directamente en el clima al actuar sobre el intercambio océano-atmósfera, mientras que el hielo en tierra afecta al nivel del mar y en consecuencia a la acidez del mismo.

En lugar de concentrarse únicamente en este tipo de registros, Stickley y sus colegas obtuvieron información paleoclimática analizando los restos fosilizados de diatomeas en los núcleos de sedimentos. En la actualidad, diferentes especies de diatomeas se han adaptado a condiciones ambientales muy particulares. Suponiendo que este principio sea también válido para épocas pasadas (de lo cual existen muchos indicios) la presencia de vestigios de ejemplares de una especie de diatomea en particular en los núcleos denota las condiciones ambientales imperantes en aquel tiempo.

Los restos fósiles de diatomeas hallados en los sedimentos durante el análisis de los núcleos representan el registro fósil más antiguo conocido de diatomeas en hielo marino.

Del análisis de estos fósiles, que abarcan un período de 2 millones de años, los científicos concluyen que la formación periódica de hielo marino en zonas marginales del Ártico empezó aproximadamente hace 47,5 millones de años, alrededor de un millón de años antes de lo estimado con anterioridad. Posteriormente, unos 500.000 años después, se estableció la formación estacional de hielo marino en áreas más amplias del Ártico central, 24 millones de años antes de la gran expansión de capas de hielo en la región.

Estos hallazgos tienen implicaciones potencialmente importantes para el clima. El hielo marino en primavera y la formación de nubes durante el verano habrían reducido la transferencia de calor del océano a la atmósfera además de incrementar la cantidad de radiación solar reflejada al espacio.

Adicionalmente, los datos indican que el hielo marino se formó en el Ártico antes que en la Antártida. Los niveles en la atmósfera del dióxido de carbono, un gas con efecto invernadero, disminuyeron durante el Eoceno Medio, siendo ello una de las posibles causas del enfriamiento de la Tierra. Sin embargo, los nuevos hallazgos implican que el punto crítico para la formación de hielo marino fue alcanzado primeramente en el Ártico.

Expedición científica a 70 grados bajo cero

ArticoLos cambios en la órbita de la Tierra llevaron a siglos de enfriamiento, hasta hace 100 años cuando la temperatura empezó a incrementarse de forma acelerada en la medida que aumentaban las emisiones de gas que producen el efecto invernadero.

El siglo XX contrasta con el ritmo de enfriamiento que debió continuar. Los últimos 50 años han sido los más calurosos del estudio de 2.000 años, siendo la última década especialmente dramática.

En promedio la región se enfrió a un ritmo de 0,2ºC por milenio hasta el año 1900. Desde entonces la temperatura aumentó un 1,2ºC.

El reciente calentamiento del Ártico se ha manifestado con mayor claridad con la drástica contracción de la extensión de hielo en el mar.

Tres expedicionarios se expusieron al inhóspito clima del Ártico para evaluar los efectos del calentamiento global.

Las muestras que obtuvieron permitieron demostrar que la capa de hielo de la región se está reduciendo en forma acelerada.



BBC Mundo

sábado, 31 de octubre de 2009

España apuesta por una Antártida verde

Base Gabriel de CastillaHace 400 años, un almirante palentino llamado Gabriel de Castilla atisbó desde su barco, mientras perseguía a unos piratas, un paisaje helado que hoy conocemos como el sexto continente, la Antártida.

Una base de investigación española en la isla Decepción, junto a la península antártica, fue bautizada hace ahora 20 años con su nombre. En estas dos décadas, la Base Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército de Tierra, se ha convertido en una moderna instalación científica que este año recibirá la certificación medio ambiental por su especial cuidado con el entorno.

Este es uno de los objetivos con los que se inicia, en unas semanas, la campaña de 2009-2010 en Isla Decepción, con una duración de 107 días. Está previsto que este año pasen por allí 18 militares, que se encargan de la logística, y 52 investigadores de diferentes instituciones, con 11 proyectos científicos.

No muy lejos se encuentra la otra instalación antártica española, la Base Juan Carlos I, gestionada por el CSIC, y ambas se completan con el buque Oceanográfico Hespérides y el buque Las Palmas.

Situada a 13.000 kilómetros de distancia de España, la Gabriel de Castilla de hoy poco tiene que ver con aquel pequeño refugio de sus primeros años, dentro de la bahía del cráter inundado de un volcán.

Ampliación del espacio habitable

Las sucesivas ampliaciones de sus pabellones (la última se acabará este año)han permitido aumentar el alojamiento hasta las 28 plazas, contar con un depósito de 12.000 litros de agua y 10.000 de gasoil (para los grupos eletrógenos que proporcionan la electricidad y los vehículos) y separar los espacios de ocio y trabajo, lo que ha facilitado mucho la dura vida en la base.

Así lo reconocían muchos de sus visitantes en el I Foro Antártico, organizado por el Ministerio de Defensa, que se celebró hace unos días en Zaragoza. Muchos señalaban que la sensación en el exterior es la misma que "dentro de una nevera", con temperaturas que oscilan entre 5 y 50 grados bajo cero.

El general Álvaro de la Peña Cuesta, coordinador de la misión, recordaba la exigente selección de los militares que cada año van a la Base, en esta ocasión bajo la batuta del comandante José Gonzálvez Vallés. Los 18 elegidos (entre ellos dos mujeres, las cocineras), han tenido que realizar cursos especiales de entrenamiento para esta campaña. Incluso han aprendido a hacer pan.

Para conseguir el certificado medioambiental, una prioridad para los mandos de la Base, se ha adaptado la recogida selectiva de basuras: todo lo que no se quema en la incineradora que tienen (es decir, todo lo que contamina el aire), se saca de la isla; también se ha fijado un consumo máximo de agua (180 litros por persona al día) y se intentan minimizar las emisiones contaminantes.

Energías renovables

De momento, los intentos de instalar energías renovables no han tenido éxito. "Los aerogeneradores se rompen con las tremendas ráfagas de viento de hasta 300 kms/ h, y la energía del Sol llega tan débil que no es suficiente", reconoce el veterinario Ángel Santos, responsable del Órgano de Apoyo al Medio Ambiente. Otro problema es cómo hacer llegar estos grandes equipos hasta allí.

Aún así, tener un suministro energético sostenible es el reto que todos los países quieren alcanzar. Bélgica presentó este año una base que, en teoría, funciona sólo con energías limpias. Pero, al parecer les está dando problemas.

Varios de los expertos reunidos en Zaragoza apostaban por las posibilidades de la energía geotérmica en una región volcánica, como es Isla Decepción.

Juan José Dañobeitia, de la Base Juan Carlos I, señalaba que allí sí utilizan energías renovables para mantener activa todo el año una web que envía información sobre la instalación, pero reconocía que "debe haber un equilibrio entre lo renovable y lo sostenible" para que todo funcione.

Esa protección ambiental, prioritaria en el Tratado Antártico, es también el eje de muchos de los trabajos científicos que se realizan en la base. Así lo explicó Margarita Yela, coordinadora del Programa Polar de Investigación, quien destacaba la importancia de la Gabriel de Castilla en los estudios del cambio climático, ecología química, vulcanología, astrobiología y un largo etcétera.

El geólogo Jerónimo López fue el encargado de poner de manifiesto la importancia de estar presentes en la Antártida: "Las zonas del planetas que más se han calentado en 50 años son los polos. Hasta 3ºC algunas zonas en la Antártida, aunque a la vez aumenta el mar helado, y ello puede cambiar la circulación oceánica global", argumentó.

El impacto del turismo

"Además", continuó, "gracias a los trabajos desarrollados allí se descubrió el agujero en la capa de ozono, y se limitó el uso de CFCs". En definitiva dejó claro que "los polos son un lugar en los que tener la vista puesta y España debe estar ahí", pero siempre de una forma coordinada entre todas las instituciones implicadas porque allí "no se va por ir".

Por su parte, el biólogo Javier Benayas del Álamo, que el año pasado inició un proyecto sobre el impacto humano en la Antártida, puso el dedo en la llaga del turismo comercial que amenaza al continente: más de 45.000 turistas pasaron por allí en la campaña 2007/08 en barcos gigantescos.

Su rastro de basura, pintadas e hidrocarburos son impactos que, según Benayas, "se acabarían con un mayor control", que podría ser realizado por los responsables de las bases de investigación que allí tienen los países.

El general Jaime Domínguez reconocía que ese control de tránsito de buques, que podrían sufrir un accidente en una zona que es muy peligrosa, sí es necesario, si bien aclaró que requiere un acuerdo internacional.

Rosa M. Tristán / elmundo.es

Canadá pierde el hielo perpetuo sobre el mar de su costa ártica

Foto: C. Fowler and J. MaslanikLa cobertura de hielo permanente presente en el Oceáno Glacial Ártico está desapareciendo de forma acelerada por efecto del calentamiento global, un fenómeno en ciernes que facilitará la apertura de rutas de navegación polares, según ha declarado un experto canadiense en investigaciones árticas.

Vastas extensiones de hielo perpetuo impenetrable, que pueden alcanzar más de 80 metros de grosor, han bloqueado durante siglos el camino de los buques que han buscado un enlace rápido a través de los pasos por encima de América del Norte entre el Atlántico y el Pacífico. Esta misma situación también ha impedido la explotación pesquera.

Pero David Barber, experto de la Universidad de Manitoba, ha declarado que el deshielo se está acelerando a un ritmo extraordinariamente rápido. "Estamos casi al límite de ver el final del hielo permamente sobre el mar en el hemisferio norte", declaró en la presentación de un informe al parlamento canadiense. Los pocos restos que quedan se sitúan entre las islas del archipiélago ártico canadiense, lejos de las potenciales nuevas rutas marítimas.

Barber hizo un resumen de sus impresiones tras regresar de una expedición que inspeccionó una gran zona de hielo permamente que debería haberse encontrado en el Mar de Beaufort, en el confín norte del Canadá. En su lugar, los expertos encontraron cientos de kilómetros de hielo con grosores de medio metro que cubrían las grietas existentes entre lo que quedaba de hielo antiguo.

"Nunca había visto nada como esto en mis 30 años de trabajo en el Ártico; resulta dramático". Desde una perspectiva práctica, si se pretende navegar alrededor del polo, estás limitado por el hielo permamente, pero no por este hielo de pequeño grosor, por el que es muy fácil de navegar, dijo.

Reuters/EP

viernes, 30 de octubre de 2009

Los bosques de algas del Océano Antártico son el mejor termómetro del planeta

Los bosques de algas del Océano Antártico son el mejor termómetro del planetaLos bosques de algas que hay bajo la superficie marina del Océano Antártico son una de las mejores formas de medir cómo está afectándole al planeta el calentamiento global, aseguraron glaciólogos chilenos.

"La región de Magallanes y la Antártica es una de las mejores conservadas del planeta, por lo tanto, cualquier cambio medioambiental nosotros lo podemos detectar a través de los cambios en la biodiversidad y el ecosistema marinos", declaró a Efe Andrés Mancilla, investigador de la Universidad de Magallanes.

Un ejemplo de ello es la radiación ultravioleta que cada primavera y verano afecta a las especies de la región a causa del debilitamiento de la capa de ozono en esta parte de la Tierra, señaló Mancilla, organizador del encuentro internacional sobre cambio climático en Punta Arenas, 2.300 kilómetros al sur de Santiago, con la asistencia de 60 investigadores de todo el mundo.

Al igual que sucedió con los bosques terrestres del hemisferio norte, los enormes bancos de macroalgas subantárticas muestran los efectos de la contaminación, especialmente cuando están en su etapa reproductiva, que es cuando menos se pueden defender.

Estos verdaderos "bosques marinos" sirven de alimento, refugio y lugar de reproducción de especies marinas que dan sustento a la actividad pesquera, pero también son los productores primarios de una serie de organismos en la cadena alimenticia.

"Pero la radiación ultravioleta está haciendo que las algas se protejan endureciendo su capa exterior a costa de su crecimiento. El resultado son algas más duras, pero más flacas", explicó el investigador.

Las algas son codiciadas por sus aplicaciones en la industria cosmética, alimenticia y de fertilizantes; para evitar el expolio de estos bosques, los científicos piden que los Gobiernos controlen su explotación.

El glaciólogo Ricardo Jana, investigador del Instituto Antártico Chileno, subrayó la importancia del encuentro internacional Cambio Climático en la región de Magallanes y la Antártica: Evidencias y Desafíos para el Futuro.

"Es una oportunidad extraordinaria de ponernos en contacto con científicos de reconocida trayectoria internacional para explorar este laboratorio natural que es la región de Magallanes", donde en un área de 3.000 kilómetros cuadrados de mar y tierra pueden estudiarse diferentes ambiente que se están viendo afectados por el calentamiento global.

La Península Antártica se está viendo afectada seis o siete veces más que otras partes del planeta a causa del cambio climático.

Este coloquio internacional ofrece la oportunidad de que el conocimiento científico se difunda en toda la sociedad y especialmente para que los políticos tomen conciencia de la gravedad del problema.

En 2007, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, dijo durante su visita al parque patagónico de Torres del Paine que existía la urgente necesidad de poner freno al impacto del cambio climático.

Por aquel entonces se acaban de dar a conocer las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU en Cambio Climático. Mañana, sesenta científicos de todo el mundo firmarán en ese mismo sitio la "Declaración de Magallanes" para intentar que el deseo de Ban Ki Moon se haga realidad.

EFE

La formación del casquete polar antártico se debió a un declive del CO2

La formación del casquete polar antártico se debió a un declive del CO2Nuevos datos sobre el dióxido de carbono confirman que la formación del casquete polar antártico hace unos 33,5 millones de años se debió a un declive del dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Los geólogos han teorizado durante mucho tiempo que la formación de este casquete fue causada por una reducción natural y gradual del efecto invernadero. Los resultados del nuevo estudio confirman que el CO2 atmosférico empezó a disminuir hace aproximadamente unos 34 millones de años, durante el período conocido por los geólogos como Transición Climática del Eoceno-Oligoceno, y que la capa de hielo empezó a formarse hace aproximadamente 33,5 millones de años, cuando el CO2 en la atmósfera alcanzó el umbral de las 760 partes por millón (por volumen).

Usando muestras procedentes de Tanzania y una nueva técnica analítica desarrollada por Gavin Foster de la Universidad de Bristol, los investigadores, por primera vez, han podido reconstruir la concentración de CO2 a lo largo de la transición climática del Eoceno-Oligoceno, que corresponde al momento en que empezaron a crecer las formaciones de hielo en la Antártida Oriental.

Hace aproximadamente unos 34 millones de años, la Tierra experimentó un misterioso enfriamiento. Glaciares y pequeñas capas de hielo se desarrollaron en la Antártida, los niveles del mar descendieron, y los bosques templados empezaron a desplazar la vegetación de tipo tropical en muchas áreas.

El período culminó con el rápido desarrollo de una capa de hielo a escala continental en la Antártida, que ha permanecido allí desde entonces.

Éste fue el salto climático más grande desde la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

Este nuevo estudio es el primero en proporcionar un vínculo directo entre el establecimiento de una capa de hielo en la Antártida y los niveles del dióxido de carbono atmosférico, y por consiguiente confirma la relación entre dichos niveles de CO2 en la atmósfera y el clima global.

Paul Pearson de la Universidad de Cardiff y Bridget Wade de la Universidad A&M de Texas también han intervenido en el estudio.

jueves, 29 de octubre de 2009

Las palmeras cubrían el Ártico hace 53 millones de años

Las palmeras cubrían el Ártico hace 53 millones de años. Foto EPAEn el Ártico proliferaban las palmeras hace 53,5 millones de años, durante un periodo transitorio templado conocido como Máximo Térmico del Eoceno 2, según un estudio de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos que se publica en la edición digital de la revista 'Nature Geoscience'.

Los investigadores explican que la presencia de estas plantas indica que las temperaturas invernales en los continentes de la región del Ártico eran, de media, superiores a los 8 grados centígrados. Los científicos, dirigidos por Appy Sluijs, utilizaron sedimentos marinos recogidos del Océano Ártico para evaluar los cambios ambientales asociados con el rápido calentamiento ocurrido durante el Máximo Térmico del Eoceno 2.

Este episodio climático se suele atribuir a un ascenso rápido de las concentraciones de carbono atmosféricas. Su modelo de reconstrucción de las temperaturas de la superficie marina llegaba a los 27 grados centígrados, entre tres y cinco grados por encima de las condiciones ambientales. Los científicos explican que la presencia de polen de palmera en los sedimentos marinos reveló que las plantas de palmera estaban presentes en las latitudes más al norte del planeta.

EUROPA PRESS

China terminará este año el mapa más completo de la Antártida

China terminará este año el mapa más completo de la Antártida Foto EPAA finales de este mismo año, una expedición de científicos chinos, que se encuentra en estos momentos rumbo a la Antártida, completará el mapa topográfico más completo y preciso del continente helado jamás realizado por un país, publicó hoy el diario oficial chino "Global Times".

Los investigadores chinos están utilizando 1.073 imágenes tomadas durante el verano austral de 1999 a 2002 desde el satélite estadounidense Landsat, que permite realizar un mapa de con una precisión 20 veces superior a la de las versiones anteriores.

El mapa señalará todos los rasgos principales de la Antártida, como la superficie de mar helado, las rocas, las marismas, lagos y grietas de hielo.

"El mapa nos permitirá ahondar en el conocimiento geográfico de la Antártida", señalo Cheng Xiao, vicedecano del Colegio de Cambio Climático y Ciencias Terrestres de la Universidad Normal de Pekín.

Además, gracias a la precisión del plano, se podrá pronosticar, con ayuda de herramientas de estudio climático, los efectos del calentamiento global sobre la superficie de la Antártida, así como medir los movimientos de la capa de hielo y rastrear el deshielo de la superficie del continente.

La vigésimo sexta expedición antártica china zarpó desde Shanghái hacia el continente helado a bordo del rompehielos científico "Xuelong" ("Dragón de Nieve") el pasado 13 de octubre y regresará a China el próximo 4 de abril de 2010.

En los últimos 25 años China ha realizado casi 4.000 viajes al Polo Sur, según el Instituto Chino de Investigaciones Polares.

EFE
 

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